Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra perdona

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra perdona en el contexto de una oración.

Término perdona: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "perdona" aquí tienes una selección de 22 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra perdona para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Perdona, mujer.
  • Perdona él todo.
  • ¿Y me perdona de verdad?
  • ¿Perdona usted a Aurora.
  • Esta sí que no me la perdona.
  • Perdona que no haya sido franco contigo.
  • Lo que yo hice es de eso que no se perdona.
  • Cuando hay arrepentimiento el Señor perdona.
  • A mi hermana le ha dicho que me perdona, ¿ves?
  • Pero que le toquen a su soberbia no lo perdona.
  • Si ese marido indigno, de sangre de horchata, la perdona, yo.
  • Dice que la perdona cristianamente, por esto y lo otro y qué sé yo qué.
  • Todo se perdona, hija, todo, todo dijo el enfermo con indulgencia empapada en escepticismo.
  • Pues aunque los pecados de una sean más que las arenas, Dios los perdona cuando una se arrepiente de verdad.
  • ¡Y cuánto tiempo tardé en entenderle del todo! Pero mi hermano, mi hermano mayor querido me perdona ¿verdad?
  • El corazón de un niño perdona fácilmente, y el mío no era el menos dispuesto a los sentimientos dulces y expansivos.
  • Tu don Fermín es un botarate, hija mía, y perdona contestó Quintanar de mal humor, mientras se mudaba los calcetines.
  • Con vivos colores pintó el desprecio que el mundo arroja sobre el marido que perdona y que la malicia cree que consiente.
  • ¿Perdona usted también a esa mujer de quien se suponía ofendida, y a quien usted ofendió de palabra y de obra, con o sin motivo?
  • Acudió a él su amante esposa, muy asustada de verle así y de oír los ayes lastimeros que de sus labios se escapaban, junto con una expresión fea que se perdona fácilmente a los hombres que padecen.
  • Pero entendámonos, aunque don Carlos tuviera razón, aunque Dios sea más grande, más bueno que todo lo que pudieran decir y pensar los libros de los hombres, no por eso perdona los pecados de que la conciencia acusa a todos.
  • Después supe que se había portado heroicamente en el combate, sin que por esto alcanzara las simpatías de sus compañeros, quienes, reputándole como el más bellaco de los hombres, no tuvieron para él una palabra de afecto o conmiseración, ni aun en el momento supremo en que toda falta se perdona, porque se supone al criminal dando cuenta de sus actos ante Dios.