Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra permiso

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra permiso en el contexto de una oración.

Término permiso: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "permiso" aquí tienes una selección de 32 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra permiso para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Con permiso.
  • Y con tu permiso.
  • Con permiso de usted, tío Tomba.
  • Si usted me da su permiso me retiro.
  • Yo voy a rezar con permiso de ustedes.
  • ¿Y el pobre calzonazos dio su permiso?
  • Con permiso de usted lo diré yo mismo.
  • Glotón, ¿quién te da permiso para repetir?
  • Con permiso de usted, la voy a besar otra vez.
  • Pues con permiso de usted yo sé que hay grandes novedades.
  • Nicanora pidió permiso a las señoras para seguir trabajando.
  • Si pudiera, vendría mañana y tarde todos los días, contando con su permiso.
  • ¡Ah! ¡pícara memoria! don Fermín, una palabra, con permiso del señor Arcediano.
  • Poco menos replicó el hablador entrando sin pedir permiso y dirigiéndose a la alcoba.
  • Yo creo, con permiso de este señor canónigo, que lo principal aquí es sentirse bien.
  • Pues, con permiso del señor canónigo, yo aconsejaría carne cruda, mucha carne a la inglesa.
  • Teresina entraba y salía sin pedir permiso, pero andaba por allí como el silencio en persona.
  • Aquello no valía nada, y otorgó el cocinero su indispensable permiso con un desdén mal disimulado.
  • No quiere que le agradezcamos la licencia del oratorio y el permiso para doblar la misa para don Anselmo.
  • Hasta Petra pidió una tarde permiso a la señora para ir a ver un arco de carbón que habían construido.
  • Los dejaba solos en el salón obscuro, y ella, con permiso de sus amigos, se iba a arreglar sus cuentas o lo que fuese.
  • Doña Lupe fue de la misma opinión, y Maximiliano pidió permiso para retirarse, siéndole concedido con otro coro de lamentaciones.
  • únicamente su ojo verdoso se encendió con fosfórica luz, y miró a Barbacana, como pidiéndole permiso de tomar parte en la empresa.
  • Levantose la chulita muy tarde y recibió un recado de su amigo diciéndole que estaba mejor y que se levantaría y saldría a la calle con permiso del tiempo.
  • En aquel momento entró Visitación en el gabinete, echando fuego por ojos y mejillas, habló aparte, y con permiso de aquellos señores a la Marquesa y a Obdulia.
  • Casi no se le veían más que los ojos, y como estos eran tan bonitos, muchos se le ponían al lado y le pedían permiso para acompañarla, diciéndole mil cuchufletas.
  • Durante la enfermedad de su amiga, don Tomás Crespo, desconfiando del celo de Anselmo y de Servanda, y sin pedir permiso a nadie, se instaló en el caserón de los Ozores.
  • Pues nada más que entrar en la casa sin pedir permiso a nadie, llamar, colarse de rondón, dando gritos y atropellando a todo el que encontrara, llegarse a Jacinta, cogerla por el moño y.
  • Las tres rodearon al Magistral y con permiso de los señores que ya no eran más que el Arcediano y dos pollos vetustenses insignificantes, tuvieron con él un conciliábulo en que hubo risas, protestas del Magistral, mimosas y elegantes en los gestos que las acompañaban.
  • Los deberes sociales replicó Glocester tranquilo, con almíbar en las palabras, pausadas y subrayadas los deberes sociales, con permiso de usted, son respetabilísimos, pero quiere Dios, consiente su infinita bondad que estén siempre en armonía con los deberes religiosos.
  • ¡Figúrate cuál sería mi ansiedad! ¡Qué lejos estaba hoy, cuando rescatamos al Santa Ana, de que tú te hallabas en él! A saberlo con certeza, hubiera redoblado mis esfuerzos en las disposiciones que di con permiso de estos señores, y el navío de Álava habría quedado libre en dos minutos.
  • Pero sin duda, el señor, no queriendo levantarse á tal hora, había dejado perder su turno, y á las cinco, cuando el agua era ya de otros, había alzado la compuerta sin permiso de nadie (primer delito), había robado el riego á los demás vecinos (segundo delito) é intentado regar sus campos, queriendo oponerse á viva fuerza á las órdenes del atandador, lo que constituía el tercero y último delito.