Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "peseta" aquí tienes una selección de 22 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra peseta para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Una peseta por una apostasía.
- Una peseta de premio por cada una.
- De veras que debí darle la peseta.
- Les daré una peseta de aguinaldos.
- Quién cogía la peseta, quién el duro o el medio duro.
- ¡cuando la última peseta del último duro fuera cambiada.
- La carne sin hueso, ¡quién lo había de decir!, a peseta.
- Moreno había echado mano al bolsillo para sacar una peseta.
- Este clérigo gana una peseta, que es a lo que monta su misa diaria.
- Debí darle la peseta pensó, y esta idea le produjo un remordimiento indecible.
- Y como el suegro de Santiago no tiene tampoco una peseta disponible, como usted me enseña.
- Tenía escritos cinco libros, que primero se vendían a peseta y después se regalaban, titulados así.
- Pero no había que pensar en semejante miserable, capaz de dejar perecer a toda su familia antes que desprenderse de una peseta.
- En el bolsillo de la bata tenía medio duro, una peseta, y algunos cuartos, la vuelta del duro que dio a Papitos para que le trajera.
- Que cuando hay libertad mal entendida y muchas aboliciones, los ricos se asustan, se van al extranjero, y no se ve una peseta por ninguna parte.
- Habíamos llegado al período álgido del incendio, como decía Aparisi, y pronto, muy pronto, el que tuviera una peseta la enseñaría como cosa rara.
- La señora lo pagaba todo, desde el alquiler del coche a la peseta de El Imparcial, sin que necesitara llevar cuentas para tan complicada distribución, ni apuntar cifra alguna.
- Un día después de dar una peseta a un niño pobre para comprar un globo de goma, como otros que acababan de repartirse otros niños, había tenido que esconder el rostro para que no la viesen llorar.
- Había traído un pintor de la ciudad, manteniéndolo allí más de una semana, y este capricho de magnate protector de las artes le había costado, según declaraba él, unos cinco duros, peseta más que menos.
- ¡Don Pompeyo, tiene usted razón! gritaba un perdido al despedirse de la última peseta ¡tiene usted razón, no hay Providencia! ¡Joven, no sea usted majadero, y no confunda las cosas! Y salía furioso del Casino.
- Si usted, hija mía, se baña en un río, y revolviendo el agua al nadar, por juego, como solemos hacer, encuentra entre la arena una pepita de oro, pequeñísima que no vale una peseta, ¿se creerá usted ya millonaria?
- Los muebles se los alquiló una vecina que había levantado casa, y Rubín atendió a todo con tal tino, que Fortunata se pasmaba de sus admirables dotes administrativas, pues no tenía ni idea remota de aquel ingenioso modo de defender una peseta, ni sabía cómo se recorta un gasto para reducirlo de seis a cinco, con otras artes financieras que el excelente chico había aprendido de doña Lupe.