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Ejemplos de oraciones con la palabra peso

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra peso en el contexto de una oración.

Término peso: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "peso" aquí tienes una selección de 72 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra peso para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¿A ver el peso?
  • Después me pesó.
  • Me parece mucho peso.
  • Digo que me pesó mucho.
  • También les tomé el peso.
  • Dice que después le pesó.
  • ¡Qué peso se quitaba de encima!
  • Los animales llevaban mucho peso.
  • De peso para impedirle subir al Cielo.
  • El peso en el hombro había disminuido.
  • ¡Ay, qué peso me has quitado de encima.
  • Al Delfín se le quitó un peso de encima.
  • Pues el peso me parece que es menor en esta.
  • La hucha está allí con su peso de siempre.
  • Jacinta, quita jierro, que el peso me agobia.
  • Pues juntando cabos de vela y vendiéndolos al peso.
  • Julián le levantó en peso, besándole en ambos carrillos.
  • Un hombre como él debía poder levantar a pulso aquel peso.
  • No tenía un pedazo de tierra libre del peso de una hipoteca.
  • La otra sintió, por el contrario, tremendo peso dentro de sí.
  • Por una parte, a la Diputación, cuyo peso llevaba casi yo solo.
  • Miró hacia abajo como buscando modo de librarse de parte del peso.
  • Pues si soy una columna, ¿por qué no me echan encima el peso que me toca?
  • Esta era una de las maneras que usaba para hacer sentir el peso de su tiranía.
  • Lo que es Nucha no le hacía a él peso en casa, pues la gobernaba a las mil maravillas.
  • Está usted pálido, visiblemente preocupado, bajo el peso de un gran disgusto, sin duda.
  • La prueba estaba en que podía mover el brazo, aunque cada vez sentía mayor peso en el hombro.
  • Doblegábanse los nispereros con el peso de los amarillos racimos cubiertos de barnizadas hojas.
  • Parece que el peso del chiquillo la rindió y por eso quedó más delicada de salud que las otras.
  • Echábaselas él de tener un pulso tan fino para apreciar el peso, que ni un adarme se le escapaba.
  • ¡Cuánto le pesó ponerse en manos de aquel hombre! Era un perdido, un charrán, una mala persona.
  • Ya, tomando a la nena en peso, la subía en alto y figuraba dejarla caer de golpe sobre las espigas.
  • ¡Ay, Cristo, qué remordimiento tan grande! Iré con este peso a todas partes, y no podré ni respirar.
  • Pero el enorme volumen del ama pesó sobre él y lo redujo a la inacción, comprimiéndolo y paralizándolo.
  • De Pas había querido echar todo el peso de la censura eclesiástica y las más severas penas sobre Contracayes.
  • Al salir hoy de casa les he tomado el peso uno por uno, y francamente, mi parecer es que se los compremos a González.
  • Bajo el peso de esta consideración estuvo un largo rato quieta y muda, la vista independiente a fuerza de estar fija.
  • El Magistral, Ripamilán, don Víctor, don Álvaro, el Marqués y el médico llevaban el peso de la conversación general.
  • ¡El ha nacido para padre y yo para abuela! ¡Ya salió aquello! ¡Sí, ya salió aquello! ¡Y cómo le pesa a usted eso! Líbrese de ese peso.
  • Hasta para ser honrada repitió Fortunata, echando todo el peso de su cuerpo sobre las manos, para estrujar el rollo de tela como si lo amasara.
  • Pero en tan corto espacio creyó que la habitación danzaba como una peonza, que el techo descendía hasta apoyar en su cabeza su peso irresistible.
  • Era el crucifijo de bronce de Guillermina, hermosa escultura de bastante peso, y que Plácido no quiso entregar a nadie sino a la misma dueña de él.
  • Pero cuidé de que no me viera Doña Francisca, la cual me habría hecho notar el irresistible peso de su mano si observara mis disposiciones belicosas.
  • Y más valdrá, entre juzgar a los hombres y echar el peso de nuestro voto a una u otra banda, no echarlo a ninguna, y no juzgar a nadie ni ser juzgado.
  • La nariz larga, recta, sin corrección ni dignidad, también era sobrada de carne hacia el extremo y se inclinaba como árbol bajo el peso de excesivo fruto.
  • El padre Alvarez creía que la pobre Gertrudis chocheaba antes de tiempo, que su robusta inteligencia flaqueaba y que flaqueaba al peso mismo de su robustez.
  • Pronto diré cómo se salieron con la suya, con lo cual se demostró que tenían allá arriba, en los mismos cielos, alguna entidad de peso que les protegía.
  • Por detrás de la barrera iban los chulos de la plaza, con sus blusas rojas, abrumados bajo el peso de las capas de brega, repugnantes andrajos manchados de sangre.
  • Cuando iban visitas a la casa la enseñaba como una cosa rara, sonándola y dando a probar el peso, para que todos se pasmaran de lo arregladito y previsor que era el niño.
  • A no haber oído aquella conversación de las tías, la pobre huérfana no se hubiera atrevido a comer mucho, aunque tuviera apetito, por no aumentar el peso de aquella carga.
  • En todas las ocasiones, el desprenderse de una cantidad fuerte le costaba siempre algún trabajo, al contrario de los dadivosos que cuando dan parece que se les quita un peso de encima.
  • Un brazo de Roseta se había apoyado en su hombro izquierdo, en el mismo sitio donde sufrió el desgarrón de la uña de acero, y en el que ahora sentía un peso cada vez más abrumador.
  • Siguieron su movimiento y Ana sintió un peso, y oyó el estrépito de cristales que se quebraban en el pavimento al caer en compañía de otros objetos, resonantes al chocar con el piso.
  • De vez en cuando un lacayo de librea, un mozo de cordel atravesaban la plaza abrumados por el peso de colosal corona de siemprevivas, de blandones como columnas, y catafalcos portátiles.
  • Las vigas son unas enormes palancas que, con un peso a uno de sus extremos, oprimen la pasta de aceituna molida, colocada en los cofines cerca del otro extremo, casi en el punto de apoyo.
  • Pero aguárdese usted dijo Fortunata que ya no estaba exaltada, sino en un grado de humildad lastimosa, y su tono era el de los penitentes muy afligidos, que no pueden con el peso de sus culpas.
  • , y Julián, que viendo colmados sus deseos y votos ardentísimos, triunfante su candidatura, sentía no obstante en el corazón un peso raro, como si algún presentimiento cruel se lo abrumase.
  • Y a veces se me antoja preguntarme, ¿si será Dios esta idea mía y nada más, este peso doloroso que me parece sentir en el cerebro cada vez que me esfuerzo por probarme a mí misma la presencia de Dios?
  • Mírale qué hermoso! Pero al levantar la vista el padre, libre del peso de su angustia, no vió sino los ojazos de su cuñada, que irradiaban una luz nueva, más negra pero más brillante que la de antes.
  • Despertó repentinamente, resintiéndose de una punzada dolorosa en la mano derecha, sobre la cual había gravitado el peso del cuerpo todo, al acostarse del lado izquierdo, posición favorable a las pesadillas.
  • La yegua recordará toda la vida, con temblor general de su cuerpo, aquella jornada memorable en que tuvo que sufrir a la vez el peso del actual representante de los Moscosos y el de la nodriza del Moscoso futuro.
  • Pero los muertos no entienden razones, y el espectro, procediendo como un bandido, sonreía ferozmente, y de un salto se subía á la cama, sentándose sobre él, oprimiéndole la herida del hombro con todo su peso.
  • Pero él con tanta energía solicitó nuestra cooperación, que para aplacarle, tuvo el Rey que convenir en dar a Francia un subsidio de cien millones de reales, lo que equivalía a comprar a peso de oro la neutralidad.
  • Y rápidamente, sin tomar aliento, como si arrojara lejos de sí un peso asfixiante, disparó las pretensiones de doña Manuela, aquella demanda de quince mil pesetas, cantidad necesaria para salvar la honra de la familia.
  • Los otros, los que tocaban las campanas y conmemoraban maquinalmente a los muertos que tenían olvidados, eran las bestias de reata, la eterna Vetusta que había aplastado su existencia entera (la de Anita) con el peso de preocupaciones absurdas.
  • Se extrañaban de que un hombre como él, religioso, honrado y sin otro defecto que robar algo en el peso, permitiera que su criado acompañase á la hija del enemigo de la huerta, de un hombre malo, del cual se afirmaba que había estado en presidio.
  • A pesar de estas disposiciones belicosas, cuando Papitos le dijo que la señora no había vuelto todavía, quitósele de encima un gran peso, porque en verdad la revelación del secreto y el cisco que había de seguirle eran para acoquinar al más pintado.
  • Le pesó a Nucha, porque las señoritas, que habían estado en los Pazos a verla, le agradaban, y eran los únicos rostros juveniles, las únicas personas en quienes encontraba reminiscencias de la cháchara alegre y del fresco pico de sus hermanas, a las cuales no podía olvidar.
  • ¡Dios mío! ¡Qué peso se quitaban de encima! Habían dudado un poco antes de entregar sus ahorros, pero ahora sentían una dulce confianza pensando que quedaban arriba, en manos de un hombre a quien todos los días nombraban los periódicos con los títulos de acaudalado y filantrópico banquero.
  • ¡Cómo brillaban los rayos de oro que circundan el viril, y qué misteriosa y plácida majestad la de la hostia purísima, guardada tras el cristal, blanca, divina y con todo el aquel de persona, sin ser más que una sustancia de delicado pan! Con increíble arrogancia Mauricia descendía, sin sentir peso alguno.
  • Loreto era una aldea, y como doña Camila refería la aventura a quien la quisiera oír, llorando la infeliz, rendida bajo el peso de la responsabilidad (y ella poco podía contra la naturaleza), el escándalo corrió de boca en boca, y hasta en el casino se supo lo de aquella confesión a que se obligó a la reo.
  • Allí permanecía confundido en el grupo de curiosos que atisbaban las caras hermosas, y lo mismo abrían paso a las señoritas que volvían de misa con el devocionario en la mano, que echaban piropos a las criadas emperejiladas, que, doblándose al peso de las cestas, metíanse entre la varonil barrera para comprar un mazo de flores.