Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "petra" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra petra para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- A Petra.
- Petra no.
- ¿Y Petra?
- ¿Y Petra?
- Es de Petra.
- Llegó Petra.
- ¿Pero Petra?
- Petra, habla.
- Petra, Petra.
- Ha sido Petra?
- Preguntó Petra.
- ¿qué hay, Petra?
- Llegó Petra con luz.
- Petra sirvió el té.
- ¡Maldita sea! Petra.
- Oye, Petra, no llames.
- Petra ha estado aquí.
- Petra, sin duda Petra.
- Entró Petra sonriente.
- Petra volvió a llorar.
- ¡Petra! ¡Petra! gritó.
- Petra le era antipática.
- Y Petra andaba en el ajo.
- Volvió Petra con la tila.
- Petra tampoco veía claro.
- Petra marcha de esta casa.
- Petra vio que estaban solos.
- Petra se encogió de hombros.
- Corrió Petra a su encuentro.
- ¡Petra! ¿qué marcha Petra?
- Petra saludó un poco turbada.
- Pensó Petra pues que padezca.
- Contestó Petra desde el patio.
- ¿A qué ha venido Petra aquí.
- Petra habló todo lo que quiso.
- Petra se encerraba en su cuarto.
- Para don Álvaro contestó Petra.
- Por eso le repugnaba Petra ahora.
- Petra engañó otra vez a Mesía.
- La acompañaba Petra, su doncella.
- ¡Anselmo, Petra, Servanda, Petra!
- Petra miró asombrada a su señora.
- Había comprado el secreto a Petra.
- ¡Petra! ¡Petra! ¿Eres tú, Petra?
- Pero vamos a ver, ¿qué hace Petra?
- Petra recogió el servicio del café.
- ¡Petra! ¡luz! ¿quién está aquí?
- Petra, Servanda, Anselmo, cualquiera.
- Petra contenía la risa a duras penas.
- Petra salió sin ruido, como una gata.
- Y estoy seguro, esta liga es de Petra.
- Petra era que ni pintada para el caso.
- ¿No era Petra muy tentada de la risa?
- Petra dijo que doña Ana parecía otra.
- Petra, la doncella de la señora Regenta.
- El médico tuvo que entenderse con Petra.
- Petra dijo, mientras levantaba el mantel.
- Petra echó a andar delante del Magistral.
- Petra prometió decir todo lo que hubiera.
- ¡Petra! ¡Petra! La doncella no respondía.
- Corre, Petra, corre dijo con voz muy débil.
- El Magistral no volvió a solicitar a Petra.
- Al pensar esto Petra se encogió de hombros.
- ¿Pero cree usted que Petra no habrá dicho?
- Petra y Ronzal habían sido los indiscretos.
- Ya vuelven dijo Petra, deteniéndose de nuevo.
- Hija mía pensó Petra esta me quiere en casa.
- Petra corrió a la cocina sin esperar órdenes.
- Don Álvaro bajaba la voz y Petra la levantaba.
- Petra se presentó en el mismo desorden de antes.
- Petra se presentó como si fuese una desconocida.
- Petra se repuso y, casi con altanería, contestó.
- Petra, la misma Petra, me gusta aquí en el campo.
- Era de su casa, pero Petra era de la otra, de Ana.
- Petra aceptó sin titubear, temblando de alegría.
- Petra sonrió torciendo la boca, y bajó la cabeza.
- ¡Sencillo! Sí, hay que echar a Petra de esta casa.
- Petra notó que su ama temblaba un poco y palidecía.
- Pero ¿está usted seguro de que la liga es de Petra?
- Petra callaba inmóvil, esperando servir a su dueño.
- ¡Qué solícita era Petra! y su Víctor ¡qué bueno!
- Petra no se fiaba de la piedad repentina de la Regenta.
- ¿Cómo serían aquellos amores de Petra y el molinero?
- A Petra le supo a malicia lo que era una equivocación.
- Pero esa Petra me parece que me quiere dar un disgusto.
- ¡Víctor! ¡Víctor! Ana comprendió que Petra mentía.
- ¡Disimulan, disimulan conmigo!, pensó Petra con rabia.
- Petra se mordió los labios y dio media vuelta murmurando.
- Los dos bajaron silenciosos, pensando en la liga de Petra.
- Petra fue la que dijo, para sí, desde la sombra del patio.
- Está ahí esa Petra, la de Quintanar, que quiere hablarte.
- ¡Petra! ¡Petra! dijo, queriendo dar voces sin hacer ruido.
- ¡Petra! ¡Anselmo! y se colgó del cordón de la campanilla.
- Allá abajo, en la cocina, quedaba Servanda, y a veces Petra.
- Petra insistió gozándose en la disimulada cólera de su ama.
- Petra ya estaba dentro, en el patio, haciendo como que no oía.
- La carta, de tres pliegos, la llevó Petra a casa del Provisor.
- Petra seguía hablando, pero hacía rato que De Pas no la oía.
- A Petra también le decían los pollastres que era un arcángel.
- Quintanar miró con ojos penetrantes de puro distraídos a Petra.