Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "pez" aquí tienes una selección de 43 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra pez para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Un pez.
- ¿Un pez?
- Quelo un pez.
- Entró Pez y hablamos.
- Aquí en la calle del Pez.
- Un mal humor de color de pez.
- Por la boca muere el pez, ya lo sé.
- A ella la ha visto ayer Joaquín Pez.
- El tal Joaquinito Pez es una persona decente.
- ¡Ca, hombre! Ahora vivimos aquí en la calle del Pez.
- Puedes marcharte con una tajada y dejar el pez en el agua.
- Le vi hace días en casa de Pez, y nos hizo morir de risa.
- Y Barbarita citaba a Zalamero, a Pez, al chico de Tellería.
- Mira le decía Rafaela, tu mamá te va a comprar un pez de dulce.
- Perdimos de vista el Pez Volador, y fuimos avanzando hacia tierra.
- (¿Onentzaro, el de los ojos encarnados, dónde has cogido ese pez?
- Embarcamos en un cutter que se llamaba Flyng Fish (el Pez Volador).
- Volvió hacia Madrid, hasta la calle del Pez, y entró en la tiendecita.
- El pan era duro, ¡mejor! el vino malo, sabía a la pez, ¡mejor! esto le gustaba a Quintanar.
- A trueque de estar con la nena replicó Nucha, se deja él bañar aunque sea en pez hirviendo.
- Esto deseo, y después se pone a hacerlo y ¡tras!, lo que una quería que saliera pez sale rana.
- De Pez que deseaba conocer las publicaciones de las casas de Barcelona que tengo el honor de representar.
- Tomaba en serio su oficio de pescador de gente, y la verdad, nunca se le había presentado un pez como aquel.
- Era aquel señor un farmacéutico que tenía la botica en la calle del Pez, hombre muy simpático e instruído.
- A la una y media de la noche, doña Leonarda y Lulú se levantaron, y Andrés las acompañó hasta la calle del Pez.
- Este día, al salir de casa del empleado, en la calle Ancha, esquina a la del Pez, Andrés Hurtado se encontró a Lulú.
- Villalonga representaba el Parlamento, Aparisi el Municipio, Joaquín Pez el Foro, y Federico Ruiz representaba muchas cosas a la vez.
- Estaba la pobre señora, con aquellos escrúpulos, como pez a quien sacan de su elemento, y aún le pasó por el magín la pavorosa idea.
- Después me fui un rato al Real, y al salir ocurriome pasar por Praga a ver si estaba allí Joaquín Pez, a quien tenía que decir una cosa.
- Era horriblemente fea, andrajosa, fétida, y al cantar parecía que se le salían del casco los ojos cuajados y reventones, como los de un pez muerto.
- Zalamero, a los veintisiete años, era ya diputado y subsecretario de Gobernación, y se decía que Rivero quería dar a Joaquinito Pez un Gobierno de provincia.
- En los últimos años de la Revolución, Don Manuel Pez diole un destinillo en el Gobierno civil, y él lo aceptó como ayuda hasta que vinieran tiempos mejores.
- Las pintarrajeadas magras del atún fresco, y las ristras de colmillos de pez, amarillentos y puntiagudos, que las madres compran para la dentición de los niños.
- Verdad que no molestan, y si a mano viene, cuando piden prórroga, por tenerle a uno contento le dan un destinillo para un sobrino, como hizo el chico de Pez conmigo.
- Verás, verás, ¡qué nacimiento tan bonito! le decía Jacinta para calmarle ¡Y qué niños tan guapos! Y un pez grande, tremendo, todo de mazapán, para que te lo comas entero.
- O bien un paisano pudiente y muy galán, que hablaba por los codos sin turbarse nunca, capaz de echarle una flor a la mujer más arisca, y que estaba en sociedad de mujeres como el pez en el agua.
- Pero considera, alma cristiana, que Joaquinito es de la Junta de Aranceles y Valoraciones, y precisamente había junta aquella tarde, y nuestro amigo iba al ministerio con la puntualidad de un Pez.
- El Magistral, como el pez en el agua, entre aquellas rosas que eran suyas y no del Ayuntamiento como las del Paseo grande, se recreaba en los ojos de las que ya los tenían transparentes de malicia.
- Dio también en pensar que maldito lo que le importaba que la conciencia fuera la intimidad total del ser racional consigo mismo, o bien otra cosa semejante, como quería probar, hinchándose de convicción airada, Joaquinito Pez.
- Allí estaban Villalonga, Juanito Santa Cruz, Zalamero, Severiano Rodríguez, el médico Moreno Rubio, Sánchez Botín, Joaquín Pez y otros que tenían constituida la más ingeniosa y regocijada peña que en los cafés de Madrid ha existido.
- Las noticias más remotas que tengo de la persona que lleva este nombre me las ha dado Jacinto María Villalonga, y alcanzan al tiempo en que este amigo mío y el otro y el de más allá, Zalamero, Joaquinito Pez, Alejandro Miquis, iban a las aulas de la Universidad.
- Este gigante debía ser hermano, o por lo menos primo, de otro, no se sabe si tan grande, pero sí con los ojos rojos, que en época de mayor candidez y de mayor temor de Dios aparecía en Donosti, entre las rocas de la Zurriola, con un pez en la mano, y a quien se le preguntaba.
- Su instrucción y su ingenio agudísimo le hacían descollar sobre todos los demás mozos de la partida, y aunque a primera vista tenía cierta semejanza con Joaquinito Pez, tratándoles se echaban de ver entre ambos profundas diferencias, pues el chico de Pez, por su ligereza de carácter y la garrulería de su entendimiento, era un verdadero botarate.