Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra piano

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra piano en el contexto de una oración.

Término piano: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "piano" aquí tienes una selección de 49 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra piano para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • El piano seguía sonando.
  • No bordo ni toco el piano.
  • La niña simple se sienta al piano.
  • Tal vez el piano amansase a don Juan.
  • Voy al piano a recordar la Casta diva.
  • Y en seguida cerró el piano con ímpetu.
  • Sin embargo, el amigo ha abierto el piano.
  • Su poquito de francés, su poquito de piano.
  • Y empezó la tocata, que era de piano y violín.
  • El único mueble nuevo era un piano de cola de Erard.
  • Ahora verás cuánto ha adelantado Conchita en el piano.
  • Este amigo ha titubeado algo antes de sentarse al piano.
  • Durante todos estos meses el piano ha permanecido cerrado.
  • Eso sí, tocar el piano si se quiere y coser a discreción.
  • El piano preludia unas notas cristalinas, lentas, lánguidas.
  • Ya no escuchaba el piano de sus hermanas como quien oye llover.
  • El escándalo está en que en esta casa se haya tocado el piano.
  • A las diez, Pepita toca el piano, cuyas notas resuenan sonoras en la plaza.
  • ¡Una dama que no sabe tocar el piano más que con un dedo! Quintanar es feliz.
  • De Pas oyó gritos, carcajadas y las voces roncas y metálicas del piano desafinado.
  • Después los tres juntos se habían puesto a cantar el Barbero, la escena del piano.
  • Cuando comenzaron a tocar el piano todos los muchachos se lanzaron en busca de pareja.
  • Y mientras no lo hagamos, las notas de un piano pueden causar una indignación terrible.
  • Y Azorín, ya recogido, tras los cristales, oye a lo lejos la melodía lenta y triste del piano.
  • El petróleo para la luz y las pastas, el alquiler del piano y el pianista, se pagarán entre todos.
  • Vorrei moriré !, repetía la muchacha con acento de desesperación, saltando su voz sobre los trémolos del piano.
  • En un ángulo destaca un piano de cola, y verdes jazmineros cuajados de florecillas blancas festonean las ventanas.
  • La segunda, Olimpia, había estado asistiendo al Conservatorio siete años seguidos, y obtenido muchos premios de piano.
  • Calló el piano, guardándose su ronca y temblona voz de viejo, y el enjambre joven, atropellándose, corrió al comedor.
  • Cuando Quintanar y el Arcipreste se quedaron roncos, que fue pronto, se dejó el piano y se cumplieron los deseos de Orgaz.
  • Al ver que los muchachos sólo atendían al piano, siguió hablando, pero levantó más la voz, con gran alarma de su hermana.
  • Al caer la tarde, comenzó a sonar un piano viejo en el piso alto del chalet, éste se conmovió con el taconeo de una agitada mazurca.
  • En esto sonó el piano, que se alzaba sobre una tarima en medio del café, con la tapa triangular levantada para que hiciera más ruido.
  • Tocaba el piano muy mal, calcaba las laminitas del Blanco y Negro y luego las iluminaba, y tenía unas ideas ridículas y falsas de todo.
  • Visita se sentó al piano y tocó la polka de Salacia, un baile fantástico de gran espectáculo que se representaba aquellas noches en Vetusta.
  • Azorín lo siente y se explica ahora por qué el piano estaba lleno de polvo y por qué la lámpara eléctrica del gabinete no tenía bombillas.
  • Las niñas hablaban con Andresito cerca del piano, y doña Manuela, serena y en posesión de sí misma, miraba fijamente a su antiguo dependiente.
  • Total, que el piano tuvo que salir pitando, y sus arpegios y trinos se oían después perdidos y revueltos, como si alguien estuviera barriendo sus notas por la calle de Toledo abajo.
  • Otros abiertos e iluminados, dejaban escapar, como los de las de Pajares, el sonoro tecleo del piano, acompañado algunas veces por el rítmico chorrear de las macetas recién regadas.
  • Durante muchos años se ha pasado ocho o nueve horas en el piano haciendo ejercicios y, como no ha tenido alma más que para la música, en todo lo demás ha sido un descuidado horrible.
  • La verdad es que yo quisiera tocarlo todo en seguida, y al ver que no puedo y que he de fastidiarme mucho con ejercicios y escalas, me enfurezco y me entran ganas de dar puñetazos al piano.
  • El mismo Don Evaristo Feijoo le siguió de mal humor, diciéndole con desabrimiento que no le gustaban los cafés de piano, y que el género y la sociedad no debían ser de lo mejor en aquellas alturas.
  • Una de las cosas que más cautivaban a Jacinta era aquella costumbre de los patios amueblados y ajardinados, en los cuales se ve que las ramas de una azalea bajan hasta acariciar las teclas del piano, como si quisieran tocar.
  • / Arròs y tartana, casaca a la moda, ¡ y ròde la bola a la valensiana ! / Y como si la cancioncilla del tío fuese la señal para que comenzase la música de las niñas, éstas atronaron el salón con el tecleo del piano y los gorjeos esforzados.
  • Mientras Visita recordaba de mala manera en el piano aquella humilde polka de Salacia, que tenía de bueno lo que tenía de copia, la Regenta dejaba bailar en su cerebro todos aquellos fantasmas de sus lecturas, de sus sueños y de su pasión irritada.
  • Rafael había salido del salón, Juanito jugueteaba con Miss, cada vez más inquieta y ladradora, y Roberto, apoyado en el piano, hablaba con Concha, que sonreía, tecleando nerviosamente, haciendo escalas que parecían cabriolas e iniciando temas conocidos, que se confundían fantásticamente.
  • En el momento de entrar él, don Víctor (con una montera picona en la cabeza) cantaba un dúo con Ripamilán, rejuvenecido, junto al piano, que tocaba como sabía don Álvaro, con un puro en la boca, zarandeando el cuerpo y cerrando y abriendo los ojos brillantes que el humo del cigarro cegaba.
  • ¡Bien, bien! gritaron don Víctor y Edelmira, que cogidos del brazo y a los acordes de la marcha real (decía el ex regente), que tocaba allá dentro Visitación en un piano desafinado, se dirigieron los primeros a la huerta, seguidos de Paco, empeñado en ceñir las canas de don Víctor con una corona de azahar.
  • Allá en el Vivero los convidados habían puesto a mal tiempo buena cara, y mientras en el palacio viejo los curas rurales, el Marqués, y algunos otros señores de Vetusta jugaban al tresillo a primera hora y más tarde al monte, que llamaba el clero del campo la santina, en la casa nueva todas las damas y los caballeros que habían querido correr por los prados en la romería, procuraban divertirse como podían y se bailaba, se tocaba el piano, se cantaba y se jugaba al escondite por toda la casa.