Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra picaresca

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra picaresca en el contexto de una oración.

Término picaresca: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "picaresca" aquí tienes una selección de 12 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra picaresca para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • En todo reparó ella, demostrándolo con una sonrisa picaresca.
  • Jacinta notaba en los ojos de este algo de intención picaresca.
  • Una risa entre picaresca y celestial alegraba tan linda obra de la naturaleza.
  • Y jamás una alusión picaresca, ni una pregunta indiscreta, ni una sorpresa importuna.
  • En su cara afilada, los labios aparecen sumidos y le prestan un gesto de bondad picaresca.
  • Apuntó Aurora, suspendiendo otra vez el trabajo, y mirando a su amiga con intención picaresca.
  • Tenía bigote blanco y marcial arrogancia, continente reposado, ojos vivos, sonrisa entre picaresca y bondadosa.
  • Y así preparaba las elecciones, buscando votos para un porvenir lejano, según frase picaresca de Don Cayetano Ripamilán, siempre dispuesto a perdonar esta clase de extravíos.
  • Parecía que le adivinaba el pensamiento, y ella tenía tal expresión en sus ojos y en su sonrisilla picaresca, que casi casi se podía leer en su cara la palabra que andaba por dentro.
  • Y separándose un poco, para ver el efecto de su malicia, miró al beneficiado con ojos llenos de picaresca intención, mientras los carrillos cárdenos e hinchados delataban un buche de risa, próxima a derramarse por las comisuras de los labios.
  • Notaba Ana que en aquella altura, en aquel escenario, mitad pastoril, mitad de novela picaresca, entre arrieros, maritornes y señores de castillos, a lo don Quijote, se despertaba en ella el instinto del arte plástico y el sentido de la observación.
  • Pues a pesar de estas declaraciones que sobre su nacimiento hacía Amparito con su hilillo de voz y su expresión picaresca, el tío don Juan, aquel monstruo de aburrimiento y rudeza, no se conmovía, tal vez por estar mejor enterado de cómo había nacido que la propia interesada.