Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "pide" aquí tienes una selección de 46 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra pide para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¿Qué pide?
- El honor me lo pide.
- El riego pide abono.
- No pide más un ochavo.
- Si usted pide milagros.
- Pero pide lo que le deben.
- Vamos, que no pide usted poco.
- El estómago me pide el retiro.
- Nada de mi cuerpo me pide ella.
- Su señor marido pide como un santo.
- Llega Somoza, pulsa a la dama, pide.
- En esto me encuentra y me pide amparo.
- La albahaca pide el riego a mediodía.
- No, te pide perdón y se casará contigo.
- Y pide por tu padre, por tu madre, por mí.
- Porque no hay duda de que esta mano que pide, mano del Cielo es.
- El hombre le pide el alquiler de la casa y la vieja el de la cama.
- Aquí sólo se admite la caridad que no pide cédula de comunión.
- Negar y negar siempre al preso pecador todo lo que pide, no es bueno.
- , y pide limosna y está haciendo un palación ahí abajo para los huérfanos.
- Aquí tienes a tu amo, a Ramiro, que te pide perdón por lo que de ti ha hecho.
- Los arsenales están vacíos, y por más que se pide dinero a Madrid, ni un cuarto.
- Nada, es la madre del pobre Valledor que me pide una recomendación para el alcalde.
- Después de bien lavado iba a misa sin falta, a buscar el hombre nuevo que pide el Evangelio.
- No se pueden hacer obras cada vez que lo pide un inquilino, porque sería el cuento de nunca acabar.
- En esos cafés solitarios donde los mozos miran perplejos y espantados cuando se pide un pistaje exótico.
- Mañana, si a mano viene, se mudan ustedes, y el que tome el cuarto, como vea la cal fresca, pide más obras.
- Si Jacinta llega a descubrir este arcano escondidísimo del alma de Juanito Santa Cruz, de fijo pide el divorcio.
- La exigencia de la especie que pide un nuevo ser, y este nuevo ser reclama de sus probables padres que le den vida.
- Usted es el que la crucifica a ella, porque pudiendo darle todo lo que le pide, que bien de sobra lo tiene, no se lo da.
- Divertirse, alborotar, como manda el señor Quintanar, que además de tener derecho para mandarlo, pide muy cuerdamente.
- Es usted el ama, y me manda a mí, y si me pide una cataplasma hecha con picadillo de mi corazón, al momento se la hago.
- Sentía hacia él cariño semejante al que inspira un niño enfermo, efusión de lástima que protege y que no pide nada.
- Pero si estaba en lo alto de la anaquelería, echaba hacia arriba una mirada de fatiga, como el que pide a Dios paciencia, diciendo.
- Don José de mi alma dijo Santa Cruz fingiéndose, no ya serio sino consternado, ¿qué hace que no pide una satisfacción al duque?
- Es un grandísimo pillo que me pide tres pesetas por unas medias suelas, y ni siquiera tapa un agujerito que le puede salir a la piel.
- Enterose doña Guillermina, la señora esa que pide para los huérfanos de la calle de Alburquerque, y lo mismo fue saberlo, que volarse.
- Si usted reconoce que ha hecho mal, y le pide perdón a Dios de su mala intención y procura limpiarse de ella, Dios tendrá piedad de la pecadora.
- Era como el buen médico que le pide al enfermo las noticias más insignificantes del mal que padece y de su historia para saber cómo ha de curarle.
- Todos los días nos pide noticias a mí o a Quevedo, y pregunta también por el muchacho, si es robusto, si mama bien, si tiene algún defecto físico.
- Había oído algunas veces que Dios concede lo que se le pide mentalmente en el acto de consagrar la hostia, y con muchas veras le pedía llegar al punto de que su cruz.
- Dice que lo que le pide a la Virgen declaró Severiana con esa adulación de los humildes muy favorecidos y que aún quieren serlo más, es no separarse nunca, nunca de la señorita.
- Kant pide por misericordia que esa gruesa rama del árbol de la vida, que se llama libertad, responsabilidad, derecho, descanse junto a las ramas del árbol de la ciencia para dar perspectivas a la mirada del hombre.
- ¡Maldita sea mi suerte! El cesante más digno de conmiseración es aquel que sólo pide unos cuantos días más de empleo para poder reclinar sobre la almohada de las Clases Pasivas una frente cargada de años, de sustos y de servicios.
- Pero si vencen y me hacen diputado a mi señor don Pedro, y éste vuela para Madrí, y allí pide cuartos por otro lado, que sí pedirá, y abre el ojo para ver las picardías de su mayordomo, y no se vuelve a acordar de la moza ni del chiquillo.
- Figúrate que te encuentras delante de aquella infeliz mujer, que te pide socorro, una defensa contra la miseria y la deshonra, y al verla delante, tú te reconoces autor de todas sus desdichas, porque tú la perdiste, porque de ti le vienen todos sus males.