Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "pido" aquí tienes una selección de 24 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra pido para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Sólo os pido una cosa.
- El último favor te pido.
- Por Dios le pido que se sosiegue.
- Si no te pido nada, roñoso, cicatero.
- ¿Me hará usted el favor que le pido?
- Por Dios, Fermo, por Dios te pido que me dejes.
- Pido mi audiencia, llego, entro, me recibe muy serio.
- Lo mismo le pido al Rey que al último de los obreros.
- Pero ahora, si haces lo que te pido, me portaré bien.
- Le pido a la Virgen que me dé fuerzas para cantar claro.
- Ahora no pido sólo dinero, sino ladrillo recocho y pintón.
- Yo me alegro, y pido que me hagan el favor de quitármela de casa.
- Yo le pido a Dios que me dé la más asquerosa de las enfermedades, y.
- Yo me alegro infinito de verte así, y le pido a Dios que te conserve.
- De esta falta le pido a usted perdón, porque reconozco que me porté mal.
- Mas la injuria a ti hecha, te suplico, y por justicia te pido, no disimules.
- A cuenta que yo no pido más que un triste destino pa portear el correo a cualsiquiera parte, y na.
- ¡Bendita sea tu alma! Lo primerito que le pido al Señor, lo juro por estas cruces, es que te mueras.
- Anda, ángel, mira que te lo pido con toda mi alma, porque esta penita que tengo aquí no se me quiere quitar, y parece que me voy a morir.
- Por esto apelo a su conciencia, y le pido que me declare, la mano puesta en el corazón, si esta temporada, en estos días, tiene algún trato con el esposo de mi amiga.
- Tráeme lo que te pido, así Dios te dé la vida celestial que te tienes ganada, y tres más, y así te coronen los serafines cuando entres en el Cielo con tu patita coja.
- No le pido a usted que me dé un beso, porque si le pidiera ese pedazo de la gloria, usted no me lo daría, y si me lo diera, al instante me tendrían que poner en manos del amigo Ezquerdo.
- Fortunata, hija mía, por el cariño que me tiene, y que yo no me merezco, por el que yo le he tomado y que le conservaré toda mi vida, le pido que se arranque esa idea, y la arroje aquí, como si fuera un adorno de los que se ponen las pecadoras, un lunar postizo, un colorete.
- Pues yo murmuraba una voz que parecía salida de una botella, voz correspondiente a una cara escuálida y cadavérica, en la cual estaban impresas todas las tristezas de la Administración española, sólo pido dos meses, dos meses más de activo para poderme jubilar por Ultramar.