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Ejemplos de oraciones con la palabra piedra

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra piedra en el contexto de una oración.

Término piedra: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "piedra" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra piedra para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Pero de piedra.
  • Él no era de piedra.
  • La piedra es de usted.
  • Y es de piedra de Novelda.
  • La iglesia es de piedra blanca.
  • Se sentó en un banco de piedra.
  • Las pilas son de piedra arenisca.
  • Escalera de piedra, ya habrás visto.
  • Es en la casa de los escalones de piedra.
  • Ana se sentó sobre una piedra cerca del cauce seco.
  • Una muralla de piedra, negruzca y alta rodea a Urbia.
  • Brincó por cima de los muros de piedra que las sostenían.
  • Tiene viejas casas de piedra con escudos y balcones voladizos.
  • El castillo aquél era de piedra labrada y de torres con arcos.
  • Mas en efecto, ni una piedra sola venía a herir los cristales.
  • Apenas alentaba, ni se movía más que si fuese hecho de piedra.
  • Sin duda, al chocar el bote con alguna piedra, se había abierto.
  • Alardes de piedra inoportunos, solidez afectada, lujo vocinglero.
  • El edificio consta de dos pisos, con balcones de piedra torneada.
  • Del otro lado limitaban el paseo largos bancos de piedra también.
  • Es una cupulilla sostenida por cuatro columnas dóricas de piedra.
  • Doña Anuncia veía la mano de Dios que castiga sin palo ni piedra.
  • Y si la fuéramos a condenar, ¿quién le tiraría la primera piedra?
  • Hasta las murallas se han vuelto más gordas y la piedra más oscura.
  • Me siento en una piedra y contemplo un instante el vetusto monasterio.
  • En lo más alto de aquel cumulus de piedra azulada Ana divisó un punto.
  • Cuerpo de Dios, ¿no halló otra cosa que llevarse, padre, sino esa piedra?
  • Antes de que ponga la primera piedra, nos llevará a todos a San Bernardino.
  • Tenía el aspecto severo de esos antiguos caserones de piedra del país vasco.
  • A los lados del arco había dos ventanas y debajo de ellas dos bancos de piedra.
  • En Monte Olivete sentábanse en el banco de piedra que circunda la ovalada plaza.
  • Verán ustedes qué hermosa queda la piedra amarillenta después que la piquemos.
  • La cintura de piedra del pueblo viejo se abre en unos sitios por puertas ojivales.
  • Dejando caer la piedra, la regadera se inclinaba y echaba una lluvia de agua fría.
  • Por la cancela se veía un patio, a estilo andaluz, con arcos y columnas de piedra.
  • Era como un dosel de piedra fabricado para cobijar una institución de cinco siglos.
  • Antojábasele una crueldad de fiera, un egoísmo de piedra, la indiferencia universal.
  • Otras, roídas, tenían el aspecto de verdaderos encajes de piedra formados por el mar.
  • Porque si hasta agora tenía como cada cual mi piedra en el rollo, agora tengo mi padre.
  • Subió una escalera cuyo primer tramo era de piedra y los demás de castaño casi podrido.
  • ¡Las diez dadas! dijo con aquella voz tan severa que habría hecho estremecer a una piedra.
  • Su conciencia está como un charco empozado en el cual no cae jamás la piedra más pequeña.
  • Después hubo toses, estrépito de suelas y zuecos sobre la piedra resbaladiza del pavimento.
  • El cauce de un torrente seco dejaba ver su fondo de piedra blanquecina en medio de la cañada.
  • Señor, quítame estos carros de piedra y cascote que me hunden en el Infierno, y todos diremos.
  • La casa era de piedra, grande y negruzca, y estaba rodeada de construcciones bajas, de ladrillo.
  • Voy a blanquear el patio y los pasillos, a empapelar el comedor y picar la piedra de la fachada.
  • Una vieja limpiaba las escaleras de piedra de la iglesia con una escoba y cantaba a voz en grito.
  • El crucero, a poca distancia, levanta sus brazos de piedra manchados por el oro viejo del liquen.
  • Aparto los visillos y veo abajo, sobre la piedra gris de la portada, la mancha húmeda y verdosa.
  • La vista no se fatigaba contemplando horas y horas aquel índice de piedra que señalaba al cielo.
  • A un lado y a otro se levantaban hermosas casas de piedra amarilla, con escudos y figuras tallados.
  • En el centro, una cruz baja, sobre tres gradas de piedra, da al cuadro un toque poético, pensativo.
  • El carmín ha sido un bichito, y el negro una naranja agria, y los verdes y azules carbón de piedra.
  • La primera piedra no hay quien me la quite expresó Aparisi con toda la hinchazón de su amor propio.
  • Ninguna luz brillaba en el vasto edificio, y la gran puerta central parecía cerrada a piedra y lodo.
  • Ni abriendo con martillo un boquete en aquellas cabezas de piedra, lograría meter la luz de la verdad.
  • Si la mujer falta, divorcio al canto, y dejar que obre la lógica, pues ella castiga sin palo ni piedra.
  • En la fabricación de esta soberbia piedra había sido empleado el casco más valioso de un fondo de vaso.
  • Al dar en la piedra, hacían un ruido desagradable, extraño, como de algo sin elasticidad, que se derrama.
  • Juanito la vio desaparecer, oía el ruido de su ropa azotando los peldaños de piedra y creyó que se mataba.
  • En el cementerio de Zaro hay una tumba de piedra, y en la misma cruz escrito con letras negras dice en vasco.
  • La casa de Sandow era un viejo castillo guarnecido con una torre cuadrada de piedra gris, cubierta de hiedras.
  • Si me dejara llevar de la inspiración, aseguraría que es la misma casa aquella, la de los escalones de piedra.
  • Estuvo un cuarto de hora, y después se encaminó hacia el río, y apoyándose en una piedra de la orilla, dijo.
  • El roce de la tela con la piedra producía un rumor silbante, como el de una voz apagada que impusiera silencio.
  • Con mucho gusto entró en aquel templo risueño, alegre, con sus adornos flamígeros de piedra blanca esponjosa.
  • Metióse de patas en los regatos, mojándose hasta la cintura, por no detenerse a seguir las pasaderas de piedra.
  • La tristeza resignada, fatal de la piedra que la gota eterna horada, era la expresión muda del valle y del monte.
  • Les eché una cuerda, que ataron al Cachalote, y luego, saltando como yo, de una piedra en otra, subieron al barco.
  • Tiene en medio una cruz de piedra, y a un lado la atalaya nueva, en cuya pared suelen jugar los chicos a la pelota.
  • Gritaba Fortunato horrorizado, con las manos crispadas, retrocediendo hasta tropezar con la piedra fría del pilar.
  • Y uno de estos amigos, al subir la escalera de piedra, encontró una muchacha que se estaba comiendo un huevo crudo.
  • Al acercarse a él, el coche tropezó con una piedra, se soltó una de las ruedas, la caja se inclinó y vino a tierra.
  • Las señoras Micaelas me desbastaron, y mi marido y doña Lupe me pasaron la piedra pómez, sacándome un poco de lustre.
  • De esta blancura de las rocas precedía el nombre del monte Arrizuri (piedra blanca) en vasco y Peñaplata en castellano.
  • Salieron al claustro superior, y por una escalerilla muy pendiente descendieron al inferior, cuyas arcadas eran de piedra.
  • El manteo del Magistral las atraía, las arrastraba por la piedra en pos de sí con un ruido de marejada rítmico y gárrulo.
  • Luego resultaba que la tal riqueza era de muros despedazados, de aleros podridos y de bastiones que se caían piedra a piedra.
  • Lo cual, como me lo dijo tan claro (que aun si lo dijera turbio no me diera por entendido) agarré una piedra y descalabréle.
  • Por mi gusto nos hubiéramos quedado a vivir en aquella casa inmensa, con dos torres de piedra parda y soportales con columnas.
  • La fuente de la Reina era una balsa cuadrada, con muros de piedra roja, y teniendo su agua mucho más baja que el nivel del suelo.
  • Pero empujada de un lado á otro, acabó rodando por los resbaladizos escalones, y su frente chocó contra una arista de la piedra.
  • Tardábamos mucho, Ugarte, siempre impaciente, bnscó una piedra, vino con ella, y dio tal golpe en el candado, que lo hizo saltar.
  • Cuál, sin pestañear, mirando con su mano puesta en la espada y la otra con el rosario, estaba como figura de piedra sobre sepulcro.
  • Como haz de músculos y nervios la piedra enroscándose en la piedra trepaba a la altura, haciendo equilibrios de acróbata en el aire.
  • En el centro de la plazuela, sobre una gruesa capa de arena, elevábase todo un edificio de lienzo, con pintura que imitaba a la piedra.
  • El Cachalote, abandonado ya, lleno de agua, comenzó a marchar hacia el fondo de la gruta, dió en una piedra y se hundió rápidamente.
  • ¡Eh, los náufragos! ¡Adelante! Empujamos la puerta, pasamos al jardín y entramos por un patio a cuyos lados había dos perros de piedra.
  • Estábamos sobre una cornisa de piedra carcomida, llena de agujeros y de lapas, que corría en pendiente suave hacia el interior de la cueva.
  • Dentro de una cripta cavada en uno de los muros, había un sepulcro de piedra de gran tamaño cubierto de relieves e inscripciones ilegibles.
  • Si por si acaso teníamos loro, para que no nos denunciase, como contaba la Iñure, le ataríamos una piedra al cuello y lo tiraríamos al mar.
  • Una noche, después de oír un sermón soporífero, entró en su tocador casi avergonzada de haber estado dos horas en la iglesia como una piedra.
  • Después que echó aquel brindis estúpido, Izquierdo habló de subir a gatas a casa de su hermana, y de bajar rodando por los escalones de piedra.
  • Apoyó la cabeza contra la panza churrigueresca de un altar de piedra, nuevo, que era el principal de la capilla en que estaba, sumida en la sombra.
  • De este patio partía la escalera exterior, ancha, de piedra blanca, que entraba en el edificio al llegar al primer piso, pasando por un arco rebajado.
  • Y fue que el pillete del sobrinito, confabulado con sus amigotes, logró embriagarle, dándole subrepticiamente un Chinchón capaz de marear a una piedra.
  • Aun las pequeñas que ostentaban zapatos nuevos, debidos a la caridad de doña Jacinta, los habrían cambiado por aquella monstruosa y relumbrante piedra.
  • Alegrósele el alma con la vista del atajo, que a su derecha se columbraba, estrecho y pendiente, entre un doble vallado de piedra, límite de dos montes.
  • La casa de Arcale era un caserón de piedra hasta el primer piso, y lo demás de ladrillo, que dejaba ver sus vigas cruzadas y ennegrecidas por la humedad.