Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "pies" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra pies para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- A los pies de usted.
- ¡Habían nacido de pies!
- ¿Y las maderas para los pies?
- A los pies de usted, Barbarita.
- Se miró bien de pies a cabeza.
- No acababan de clavar los pies.
- Los pies se nos quedaban pegados.
- Juró usted no poner allí los pies.
- La colcha quedó arrugada a los pies.
- El mal subió de los pies a la cabeza.
- A sus pies hay un periódico de modas.
- Celestina lloraba a los pies del lecho.
- Los pies también seguían su diálogo.
- Mírame bien, mírame la cara, los pies.
- Sintió la humedad de los pies de nuevo.
- Pero ahora le tenía debajo de los pies.
- Yo he de estar a sus pies hasta la muerte.
- Pero lo que es allá no me pongas los pies.
- Tenía yo los pies y los pantalones mojados.
- No vuelva usted a poner los pies en mi casa.
- Aquello de ir enseñando los pies descalzos.
- El piso está húmedo y los pies se resbalan.
- Igual defecto tenía en los dedos de los pies.
- ¿Además no tienen pies para volverse a casa?
- Subió al altar, puso los pies en el ara santa.
- A los curas les lamería los pies de buen grado.
- Hay que aguardar el golpe atado de pies y manos.
- En la salita, los ladrillos tecleaban bajo los pies.
- Si yo me arrojo a sus pies ahora, ¿qué pasa aquí?
- Dios les haga felices y les conserve los pies secos.
- Cayendo a los pies de su mujer, le besuqueó las manos.
- Los pies roídos, las narices rotas, las manos cortadas.
- Para estar a los pies del mártir que matan a calumnias.
- Va a estar en cama ocho días con los pies hechos migas.
- Fortunata se estremeció desde el cabello hasta los pies.
- Los pies de la viuda se movían oscilando como péndulos.
- Y se le enredó en los pies, haciendo eses con el cuerpo.
- Tenía los pies envueltos en un mantón viejo de su madre.
- Pues la llevaremos atada de manos y pies dijo Maxi, riendo.
- Al amanecer se despertó, con las manos y los pies helados.
- Desde una a otra barandilla había una altura de doce pies.
- No tenía fuerzas para coger la escopeta caída á sus pies.
- Lo abrí y corté la cuerda con que me habían atado los pies.
- Madrid ir de museo en museo rompiéndose los pies y tropezando.
- Sólo asomaban entre la paja de la nidadura sus descalzos pies.
- Me armó un triquitraque de pies que me dejó la cabeza pateada.
- En los caminos y sendas, llenos de lodo, se resbalaban los pies.
- Tenía 220 pies (61 metros) de eslora, es decir, de popa a proa.
- Eso, el juramento solemne de no poner en mi vida allí los pies.
- A mí me faltarían los pies y las manos si me faltase Primitivo.
- Ella se empina sobre las puntas de los pies para verle y ser vista.
- Los pies se hundían en la nieve y se sentía un silencio de muerte.
- Después le causaba pavor la visión figurada de los pies de Mauricia.
- El cuerpo se iba pareciendo al de una vaca que se pusiera en dos pies.
- Ella, Ana a los pies del Magistral, como María a los pies de la Cruz.
- Y a mí no se me impone nadie, vista por los pies, vista por la cabeza.
- Aquellos pies que habían sido del público, desnudos una tarde entera.
- Yo no voy allá sino en el caso de que me llevéis atada de pies y manos.
- Sentía en los pies, que pisaban las piedras y el lodo un calor doloroso.
- Desde allá nos faltaban unos quince o diez y seis pies para llegar al agua.
- ¡Aquello era señorío! ¡Ni una mancha! Los pies parecían los de una dama.
- Echados en el lodo, nos atamos a los pies, unos a otros, las suelas de madera.
- Sobre la alfombra, a los pies del lecho, había una piel de tigre, auténtica.
- Ana cayó de rodillas a los pies de su hermano mayor, y sollozando pudo decir.
- Navegaba en aquel momento en lastre y enseñaba dos pies de cobre fuera del agua.
- Nadie puede decir que yo sea estéril, y no vuelva a poner los pies en esta casa.
- El alguacil puso la justicia en sus pies y apeló por la calle arriba dando voces.
- Pues él descalzaba los más floridos pies del pueblo y los arrastraba por el lodo.
- Salió con un paraguas bajo el brazo y dejó caer el otro a los pies de don Víctor.
- V Del famoso arreglo del archivo sacó Julián los pies fríos y la cabeza caliente.
- Buscaba a cada momento el recipiente de porcelana que estaba a los pies de su butaca.
- Guimarán juró tenía que parar en ello juró no poner jamás los pies en el Casino.
- Entró un día en la punta de los pies, y sin ser sentido fue arrimándose a la cuna.
- Pues digo, el otro, el Juanito Pablo, desde que tiene empleo no pone los pies en casa.
- Volvió pies atrás, desanduvo todos los pasillos y discretamente llamó a una puerta.
- Aquellos pies desnudos eran para ella la desnudez de todo el cuerpo y de toda el alma.
- Fortunata encendió luz, y él fue hacia la alcoba, arrastrando los pies como un viejo.
- ¡Que el hijo de su marido estuviese con las carnecitas al aire, los pies casi desnudos.
- Únicamente el perro, enroscado á sus pies, parecía conservar recuerdos y sentir odio.
- Luego Catalina volvió a aparecer y lanzó un ovillo de hilo casi a los pies de Martín.
- Y aquel diablo, aquel malhechor se arrojaba a los pies del señor espiritual de Vetusta.
- Un gran brial de seda blanca cae sobre el césped y forma a sus pies un remolino airoso.
- Pero, como no sabía mover los pies, hice que se rieran de mí las mujeres y los hombres.
- Trabajaba don Fermín en su despacho, envueltos los pies en el mantón viejo de su madre.
- Entretanto el galgo ha puesto los pies sobre la mesa y va devorando el resto de la carne.
- ¡Ay si renaciera la fe! ¡Si ella pudiese llorar como una Magdalena a los pies de Jesús!
- ¡Pepaaaá! Se oyó el ¡ clac ! de los pies descalzos, y el juez interpeló a la fámula.
- Oyose, sin poder determinar por dónde, un arrastrar de pies sobre los guijarros del suelo.
- Déjame que me prosterne ante ti y ponga a tus pies todas mis culpas para que las perdones.
- Jacinta había empezado a dar pataditas, haciendo saltar el edredón que a los pies tenía.
- Y después, ¡qué escena tan trágica! el teniente a sus pies, atravesado de una estocada.
- Disputábanse la palabra y se cogían a la tiita, empinándose sobre las puntas de los pies.
- Los pies se movían, el cuerpo se levantaba, daba algunos pasos, iba hacia ella y le decía.
- Después se puso de cuatro pies, mirando a su ama con semblante de marrullería y jovialidad.
- Don Juan había jurado en todos los tonos no volver a poner los pies en la casa de su hermana.
- Si en este camino recto encontraba espinas, las pisaba y adelante, con los pies ensangrentados.
- Sin mover los pies, dejose caer de bruces sobre aquella blandura suave con los brazos tendidos.
- Por cualquier cosa, con cualquier motivo, temía que este abismo se abriera de nuevo a sus pies.
- Deogracias se volvió a poner en cuatro pies, se arremangó el brazo y lo metió por aquel hueco.
- Al llegar a este punto de su charla, Don José María dio tal tumbo que se quedó en cuatro pies.