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Ejemplos de oraciones con la palabra piso

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra piso en el contexto de una oración.

Término piso: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "piso" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra piso para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • El piso nos faltaba.
  • Él vivía en el segundo piso.
  • El primero es un solo piso terrero.
  • Necesitamos acabar el piso principal, y.
  • Sé la calle, número de la casa y piso.
  • Como si quisiera usted ir al cuarto piso.
  • El piso se extiende en baches y altibajos.
  • Me tiene que dar para concluir el piso bajo.
  • Ella habitaba el segundo piso, a sus anchas.
  • El piso está húmedo y los pies se resbalan.
  • Recorro las mismas callejuelas de piso áspero.
  • Y subiendo la escalera del segundo piso, añadió.
  • Tiene 494 casas de un piso, 152 de dos, 7 de tres.
  • Una escalera exterior subía hasta el piso principal.
  • Dentro, el piso está empedrado de menudos guijarros.
  • El Marqués gritaba desde la galería del primer piso.
  • Al piso principal se asciende por una escalera oscura.
  • Ahí adelante, que aquí me pisó, loado sea el Señor.
  • En la plaza hay una casa vieja sobre un alterón del piso.
  • Las habitaciones del Marquesito estaban en el segundo piso.
  • ¡Negarle tres o cuatro mil tristes duros para acabar el piso.
  • Ahora pretende que entre todos los parientes le hagamos un piso.
  • ¡Ya tenemos piso principal! ¡Viva San José bendito! ¡Vivaaaa!
  • Cuando Juanito subió al piso alto, el baile estaba en su apogeo.
  • Dos balcones en el piso primero, tres ventanas en el piso segundo.
  • ¿No ve usted cómo a pesar de sus dicharachos yo los piso a todos?
  • A estas horas no hay nadie por estos sitios, y el piso ya estará seco.
  • Lo que me agrada más es el capricho del Marqués en el piso principal.
  • La primera puerta del piso principal da paso a dos claras habitaciones.
  • Yo quisiera dijo Andrés un cuarto en el piso bajo y a poder ser, grande.
  • El piso en que el tal vivía era cuarto por la Plaza y por la Cava séptimo.
  • En un balcón del piso principal se leía este letrero a la luz de un farol.
  • Un taller que se perdía de vista, ocupando todo el último piso del caserón.
  • En el piso bajo no tengo dijo ella más que un cuarto grande, pero sin arreglar.
  • La prendería del tío Garrota tenía una escalera de caracol para el primer piso.
  • Bajó a un cuarto del piso principal, que era una sala muy grande con dos alcobas.
  • Julio llamó al sereno, que les abrió la puerta, y subieron todos al piso principal.
  • Tonta, tonta decía otra voz más suave desde una ventana del primer piso no le creas.
  • De noche, sin embargo, no faltaba algazara en el piso principal, hubiera sobrinas o no.
  • Una cinta de sol fulgente cruza el blanco mármol y marca sobre el piso un vivo cuadro.
  • Había la tradición, en Aguirreche, de armar un gran nacimiento en un cuarto del piso bajo.
  • No acertaba a arrojar en el cesto los pedacitos blancos y negros, y el piso parecía nevado.
  • Sobre el piso endurecido por el hielo resuena claramente el trotecillo irregular de la caza.
  • Muchos años hacía que la polilla y la vetustez habían dado cuenta de la tablazón del piso.
  • En el piso bajo y tienda una bollería que inundaba la casa de emanaciones de canela y azúcar.
  • La monja miró el piso, ladeando la cara como los pájaros cuando miran al suelo, y se retiró.
  • Iturrioz vivía en un quinto piso del barrio de Argüelles, en una casa con una hermosa azotea.
  • Julián retrocedió, y la jarra tembló en su mano, vertiéndose un chorro de agua por el piso.
  • Pero a donde voy, voy, y al que se me ponga por delante, sea quien sea, le piso y sigo mi camino.
  • ¡Papá!, ¡papá! ¡Está aquí el primo Perucho! El piso retembló bajo unos pasos elefantinos.
  • Dimos vuelta a la esquina de la casa, y, por una escalera que había a un lado, subimos al piso principal.
  • Don Antero, el cura, se paseaba, con los brazos cruzados, por la sala miserable, haciendo rechinar el piso.
  • En la casa, en uno de los cuartos del piso tercero, vivían dos ex bailarinas, protegidas por un viejo senador.
  • Pasó el joven más allá de los Almacenes de la Villa y examinó las casas de un solo piso alto que allí existen.
  • Las discusiones de casa de Hurtado se reflejaban invertidas en el piso de arriba entre un señor catalán y su hijo.
  • Andrés fué llamado por un médico amigo de su tío, que visitaba una de las salas altas del tercer piso del hospital.
  • Entonces, Don Alonso se retiró, tan pálido como el cadáver de su amigo, que yacía mutilado en el piso del alcázar.
  • Por la noche fue Maximiliano al hotel de Feliciana, tercer piso en la calle de Pelayo, y al entrar, lo primero que vio.
  • ¡Qué estropicio ! apuntando a los pedazos de loza, cristal, y otras materias incalificables que yacían sobre el piso.
  • Era una casa de labor, grande, antigua, blanca, con el frontón pintado de azul y una galería tapiada en el primer piso.
  • Don Evaristo vivía, desde que obtuvo el retiro, en el segundo piso de un caserón aristocrático de la calle de Don Pedro.
  • La Marquesa, viendo incorregible a su hijo, tomó el partido de subir siempre al segundo piso tosiendo y hablando a gritos.
  • El cuarto del crimen, la sala de los juegos de azar, y más concretamente de la ruleta y el monte estaba en el segundo piso.
  • Platón no decía nada, y pasó y repasó su hermosa mirada por los ladrillos del piso, como si los quisiera barrer con ella.
  • Papeles nuevos, alcoba estucada, calle tranquila, poca vecindad, dos cuartos en cada piso, y sólo había principal y segundo.
  • Desde la parra caen rápidos sobre las losas del piso y corren a saltitos comiendo las migajas que Azorín ha esparcido por la noche.
  • Las dos niñas habían extendido la arena sobre el piso, y de trecho en trecho habían puesto diferentes palitos con cuerdas y trapos.
  • Al caer la tarde, comenzó a sonar un piano viejo en el piso alto del chalet, éste se conmovió con el taconeo de una agitada mazurca.
  • Cuando hay una visita del médico o de la autoridad, a todas las mujeres no matriculadas las esconden en el piso tercero de la otra casa.
  • Sólo te quería decir que ya que no me acabes el piso, me des siquiera unas vigas viejas que tienes en tu solar de la calle de Relatores.
  • Cuando al quedar viuda te pusiste en mis manos, vivías en una de las dos habitaciones del piso segundo y tenías alquilado este principal.
  • En la parte de atrás de la casa, a la altura del primer piso de la calle brotaba, en medio de un huertecillo sombrío, un altísimo naranjo.
  • Después llegar bajo el balcón, trepar por la reja del piso bajo y encaramarse en la barandilla de hierro era cosa fácil para tan buen mozo.
  • El piso, en diminutos mosaicos a losanges azules, blancos y grises, forma una pintoresca tracería encerrada en una ancha cenefa de color lila.
  • Llegaron por fin a la calle de Zurita y se metieron en una herrería, grande, negra, el piso cubierto de carbón, toda llena de humo y de ruido.
  • El escribano había subido al piso principal para hacer ante la esposa de Cuadros las notificaciones consiguientes antes de comenzar el embargo.
  • Al pasar por el primer piso vió en un cuarto muy lujoso, y extendido sobre un sofá, un uniforme de oficial carlista, con su boina y su espada.
  • Cerradas las ventanas y las tres aspilleras del remate de la fachada que daban luz al piso alto, á la cambra, donde eran guardadas las cosechas.
  • Juanito habíase metido en el piso bajo, donde reinaba gran algazara por estar reunidas las criadas de la casa con las de las familias invitadas.
  • Pues Bedoya, al que le aducía este argumento en casa de Vegallana, le llamaba aparte, y sin que nadie los viera, subía con él al segundo piso.
  • Maximiliano veía desde la ventana de su tercer piso a los alumnos de Estado Mayor, cuando la Escuela estaba en el 40 antiguo de la calle de Serrano.
  • Las monjas y las recogidas, que al sentir el alboroto salieron en tropel a los corredores del principal y del segundo piso, prorrumpieron en chillidos.
  • De este patio partía la escalera exterior, ancha, de piedra blanca, que entraba en el edificio al llegar al primer piso, pasando por un arco rebajado.
  • De la reja para adentro, el piso estaba cubierto de hule, y a los costados de lo que bien podremos llamar nave había dos filas de sillas reclinatorios.
  • Pero después, cuando se vio luz detrás de los cristales, el Magistral pudo asegurar que allí dentro reñían, arrojaban algo sobre el piso de madera.
  • En el piso principal radicaba una casa de préstamos con farolón a la calle, y en ciertos días había en los balcones ventilación de capas empeñadas.
  • La casa de Arcale era un caserón de piedra hasta el primer piso, y lo demás de ladrillo, que dejaba ver sus vigas cruzadas y ennegrecidas por la humedad.
  • Estos cuartos, de paredes encaladas, con las vigas del techo al descubierto y el piso con grandes tablas obscuras, ya combadas por el tiempo, estaban vacíos.
  • Andrés subió una escalera hasta el piso principal, y entró detrás del molinero en un cuarto en donde estaba una muchacha en la cama y su madre cuidándola.
  • Así pensaba don Víctor, ceñida al cuerpo la bata escocesa, y clava que te clavarás, en su nuevo taller, en un cuartucho del piso bajo, con puerta al patio.
  • Ana y Mesía estaban solos apoyados en el antepecho de la galería del primer piso, en una esquina de aquel corredor de cristales que daba vuelta a toda la casa.
  • Si le preguntaba por la señora, estaba dispuesta a mentir, a decir que había subido al segundo piso, a los desvanes, donde quiera, a tal o cual tarea doméstica.
  • Mientras la moza ejecutaba esta orden, Julián alzaba los ojos al techo y los bajaba al piso, y tosía, tratando de buscar una fórmula, un modo discreto de explicarse.
  • Echó las manos cruzadas a la espalda, y se puso a medir la pobre estancia a grandes pasos, haciendo crujir la madera vieja del piso, de castaño comido por los gusanos.
  • Y allá iba dos veces al año, para manchar el piso con sus alpargatas cubiertas de barro y repetir que las cadenas son para los hombres, haciendo molinetes con la navaja.
  • El piso era de baldosín, bien lavado y frotado, sin más defensa contra el frío que dos esteritas de junco delante de los dos bancos que ocupaban los testeros principales.
  • Mientras abajo se trataban a gritos y con idas y venidas tan arduas materias, Edelmira, Obdulia, Visita, Paco y Joaquín corrían como locos por el corredor del primer piso.
  • El sábado aquel mandó, como digo, dar cera y brochado al piso de la sala, encargando a Fortunata y a otra compañera que se lo habían de dejar lo mismo que la cara del Sol.
  • Y en la calle, empedrada de punzantes guijarros, entre el ángulo de la pared y el piso, al pie de los zócalos rosas o azules, corre una cinta de espesa y alegre hierba verde.
  • Por fin, su hermana le tiró de una pata, mientras Encarnación tiraba de la otra, y el corpachón del modelo, resbalando sobre el sofá, se desplomó con estruendo sobre el piso.