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Ejemplos de oraciones con la palabra placer

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra placer en el contexto de una oración.

Término placer: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "placer" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra placer para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Sus hojas tiemblan de placer.
  • Era un placer nuevo é intenso.
  • Sintió ira y placer a un tiempo.
  • ¿Hay placer más glande que éste?
  • Pues ella no podía darse tal placer.
  • Era un placer muy picante, según ella.
  • La tentación era suya, su único placer.
  • Gozar del placer dulce de vegetar al sol.
  • Cumplía con la conciencia y con el placer.
  • Don Fermín se ahogaba de placer, de orgullo.
  • Oía estas cosas Maximiliano con mucho placer.
  • Cuando pisé Cádiz, sentí un verdadero placer.
  • Recibiéronme con arbórbola y placer los amigos.
  • Para él no había calor, ni frío, placer, ni dolor.
  • El placer sin tregua, el placer sin medida, sin miedo.
  • ¿No era un placer reunir en la mesa tan buenos amigos?
  • Era dulce, era suave, era un placer tranquilo, profundo.
  • Y tú bueno y sano, ¡qué placer! ¿No has perdido nada?
  • Desde hace treinta años no se siente placer en ser francés.
  • Desde que ha venido este médico, no se siente placer en ser rico.
  • Era ordinario, y su mayor placer consistía en charlar con las criadas.
  • Disimulaba el placer íntimo que encontraba en las afirmaciones del otro.
  • La tentación era suya, su placer el único! ¿Qué haría si no luchaba?
  • ¡Oh placer! Quintanar respiró con fuerza de fuelle y abrazó a su amigo.
  • ¡como quien malla en centeno! exclamó respirando con placer el de Boán.
  • Aquí oigo carcajadas del placer que causan emociones para mí desconocidas.
  • La deleitaba aquel placer del tacto que corría desde la cintura a las sienes.
  • Y, más sutilmente, encontraba placer en manosear cabellos de ángeles menores.
  • Ana aspiraba con placer voluptuoso los aromas ideales de sus visiones turgentes.
  • Era buen soldado del amor, héroe del placer, sabría morir en el campo de batalla.
  • La caridad en sus labios era la necesidad suprema, la belleza suma, el mayor placer.
  • Unos fingían desdeñar el ridículo placer de dar vueltas por allí como una peonza.
  • Ha de verlo él, repetía Petra, olvidada de sus fingimientos, con placer de artista.
  • Al despertar sintió la deliciosa pereza que era casi el único placer en aquella vida.
  • Ana callaba, no veía, no oía, no hacía más que sentir un placer que parecía fuego.
  • Sí, el placer era puramente material, pero su intensidad le hacía grandioso, sublime.
  • En el fondo, lo innegable es que la Naturaleza es ciega e indiferente al dolor y al placer.
  • Ella, Visita, no quería renunciar al placer de ver a su amiga caer donde ella había caído.
  • IX AMOR, TEORÍA Y PRÁCTICA ANDRÉS divagaba, lo que era su gran placer, en la tienda de Lulú.
  • Y respiraba don Víctor las auras de abril con placer voluptuoso, tragando aire a dos carrillos.
  • Sintió placer de niño con el contacto fresco del rocío que cubría aquel huevecillo de rosal.
  • En vista de tan cariñosas disposiciones, Perucho se entregó al placer de halagarla a su sabor.
  • Luego, más tarde, no se contentaba con el placer de confundirme, sino que le gustaba darme celos.
  • Cuanto más horroroso le parecía el pecado de pensar en don Álvaro, más placer encontraba en él.
  • En cambio, Chim era sanguinario y perverso y su mayor placer consistía en hacer sufrir a los demás.
  • Otros días, al salir de aquella casa había gozado el placer fuerte, picante, del orgullo satisfecho.
  • ¡qué placer celestial si ella viviese ahora! Ana la hubiera buscado en el último rincón del mundo.
  • El placer de la carrera los llevaba absortos y no repararon en la mísera berlina que seguía al paso.
  • Pero esto no colmaba su deseo, no satisfacía su amor propio, sería un placer efímero y una venganza.
  • Los muchos indianos que oían al Magistral sonreían de placer ante aquellas fórmulas de la salvación.
  • De la cantidad con que cualquier manirroto se proporciona un placer, Juanito Santa Cruz sacaba siempre dos.
  • Visita era la que todavía encontraba placer en registrar cacerolas, y revolver vasares, armarios y alacenas.
  • El oír con deleite, como oía, aquella música insinuante, ya era molicie, ya era placer sensual, peligroso.
  • Al propio tiempo hallaba vivo placer en ciertas lecturas extrañas a la Farmacia, y que antes le cautivaban poco.
  • La escuadra debía salir al día siguiente, ¡qué placer! Navegar en aquel gigantesco barco, el mayor del mundo.
  • El placer que ella sentía, también tenía que confesárselo, era el más intenso que había saboreado en su vida.
  • La que tenía en sus gustos algo de muchacho y aseguraba muy formal que sentía placer en hacer rabiar a los hombres.
  • Pues el amor no se anda con libros de caballerías, y unas eran las empresas del placer, y otras las de la vanagloria.
  • Antes la tentación era bella por el contraste, por la hermosura dramática de la lucha, por el placer de la victoria.
  • Detrás de la tentación no estaba ya sólo el placer prohibido, desconocido, seductor a su modo para la imaginación.
  • Es más, no creía en la felicidad, concepto metafísico según él, creía en el placer que no se mide por el tiempo.
  • Muy contra su voluntad, a pesar de la desgracia que tenía encima, el cazador sintió el placer de la vanidad satisfecha.
  • Era el único placer intenso que Visitación se permitía en aquella vida tan gastada, tan vulgar, de emociones repetidas.
  • Quería llorar allí, donde había llorado tantas veces, unas con amargura, otras sonriendo de placer entre las lágrimas.
  • El Magistral no menos dulce, suave y pegajoso, recibía con placer aquel incienso, detrás del cual habría tantas talegas.
  • Siguiendo luego su vagabundo camino, saboreaba el placer íntimo de la libertad, de estar sola y suelta siquiera poco tiempo.
  • ¡Probrecilla! dijo Rubín, echando los terrones de azúcar en el vaso, con aquella pausa que constituía un verdadero placer.
  • Por fin el Magistral se vio fuera de su casa, con el placer de un estudiante que escapa de la férula de un dómine implacable.
  • Se trató del asunto de que Margarita y sus hermanos pasaran allí una temporada, y los solterones aceptaron la idea con placer.
  • Era una especie de placer material, pensaba De Pas, el que sentía comparando sus ilusiones de la infancia con la realidad presente.
  • Era una venganza de esclavo, el amargo placer del mendigo que comparece con sus pestilentes andrajos en medio de una fiesta de ricos.
  • Y por gozar un placer extraño, o por probar si lo gozaba, inclinó el rostro asqueroso sobre el de la Regenta y le besó los labios.
  • Creíase Jacinta madre, y sintiendo un placer indecible en sus entrañas, estaba dispuesta a amar a aquel pobre niño con toda su alma.
  • Aquello que él llamaba placer material y tenía mucho de pueril, era el consuelo de su alma en los frecuentes decaimientos del ánimo.
  • De repente acordábase de la jugarreta que le tenía preparada a su marido, y su alma se estremecía con el placer de su pueril venganza.
  • No pecará mi cuerpo, pero el alma la tendré anegada en el placer de sentir esas cosas prohibidas por quien no es capaz de comprenderlas.
  • Cuando Ana tuvo fuerza para separar todo su cuerpo de aquel placer del roce ligero con don Álvaro, otro peligro mayor se presentó en seguida.
  • Ana sentía un placer puramente material, pensaba ella, en aquel sitio de sus entrañas que no era el vientre ni el corazón, sino en el medio.
  • Y este mismo placer, esta complacencia egoísta, que ella no podía evitar, que la sentía aun repugnándole sentirla, era nuevo remordimiento.
  • Desde niñas se acostumbraban a mirar como temporada de excepcional placer la que se pasaba con la tía, en medio de lo mejorcito de la capital.
  • Tener el gran placer de estar palmoteando una noche entera, mientras un galafate del muelle canta una canción de la maresita muerta y el simenterio.
  • Don Fermín padecía, pensaba el pobre don Francisco y sin querer, con gran remordimiento, él se alegraba un poco, gozaba el placer de una venganza.
  • Joaquinito, encarnado de placer, y un poco por el anís del mono que había bebido, creyó del caso coronar el edificio de su gloria cantando algo nuevo.
  • Un indiano plebeyo, un vespucio como también los apellidaban pagaba caro el placer de verse suegro de un título, o de un caballero linajudo por lo menos.
  • Un paseo, cogido por los cabellos, es un placer delicado, intenso que gozan con delicia inefable las masas proletarias de la honrada clase media española.
  • Pero ello era que el mundo parecía alegrarse, que la idea del Vivero la fortificaba como un placer positivo, de los que se gozan cuando duran las ilusiones.
  • Pero el placer era nuevo, nuevo en absoluto y tan fuerte, que le ataba como con cadenas de hierro a lo que ella ya estaba juzgando crimen, caída, perdición.
  • Al leer lo de hermano mayor querido, le daba el corazón unos brincos que causaban delicia mortal, un placer doloroso que era la emoción más fuerte de su vida.
  • Tenemos otra sintaxis, otra analogía, otra dialéctica, hasta otra ortología, ¿cómo hemos de encontrar el mismo placer en las obras viejas que en las nuevas?
  • La mañana venida, levantámonos, y comienza a limpiar y sacudir sus calzas y jubón y sayo y capa y yo que le servía de pelillo y vístese muy a su placer de espacio.
  • Está todo en silencio reflexivo, recordando los ruidos de la alegría y del placer que latieron aquí, o preparándose a retumbar con la algazara de fiestas venideras.
  • Llegó a relatarle las aficiones de su infancia, el placer indefinible que experimentaba pasando horas enteras arrodillada ante un Cristo, rezando rosarios tras rosarios.
  • Pero en cambio, veía siempre, con una tenacidad desesperante, la blanca chaqueta arrugada brutalmente como la sábana del lecho después de una noche de placer, y luego.
  • ¡Perfectamente! Mesía con aquella despreocupación, pensando en su placer, en la naturaleza, en el aire libre, era la realidad racional, la vida que se complace en sí misma.
  • Si, como temía, don Víctor no le había cerrado la salida del parque de los Ozores, si nada había ocurrido, en el lecho estaba don Álvaro tranquilo, descansando del placer.
  • Pensó en sí misma, en su vida consagrada al sacrificio, a una prohibición absoluta del placer, y se tuvo esa lástima profunda del egoísmo excitado ante las propias desdichas.
  • Hay que tener en cuenta dijo mi amo con placer, viendo mencionado su tema favorito, que si el almirante Córdova hubiera mandado virar a babor a los navíos San José y Mejicano, el Sr.
  • Mas cuando puso en él la atención sintió un miedo parecido al del ataque nervioso más violento, pero mezclado con un placer material tan intenso, que no lo recordaba igual en su vida.
  • Entre las impresiones que conservo, está muy fijo en mi memoria el placer entusiasta que me causaba la vista de los barcos de guerra, cuando se fondeaban frente a Cádiz o en San Fernando.
  • Era cosa nueva, era un relajamiento, algo que al dilacerar la voluntad, al vencerla, causaba en las entrañas placer, como un soplo fresco que recorriese las venas y la médula de los huesos.