Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "plantado" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra plantado para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Otro más derecho y bien plantado no había.
- Barret permaneció plantado en el ribazo como un imbécil.
- Así sabía que en casa de Tal habían plantado alcachofas y en la de Cual judías.
- Y si no, ¿qué hacía plantado en aquella dichosa esquina de la calle de Tintoreros?
- Dijo, ronco de repente, don Fermín, plantado, como con raíces, en medio de la sala.
- Los dos, Azorín y el clérigo, salen del pueblo y van caminando por un tortuoso camino plantado de moreras.
- Y con las manos llenas de barro volvió á salir de la barraca, quedando plantado ante su bancal de mustio trigo.
- Y plantado en la plazoleta, seguía mucho rato con la vista al grupo más numeroso, que se alejaba camino de Alboraya.
- Dos días antes había plantado en ellos maíz y judías, como muchos de sus vecinos, pues á la tierra no hay que dejarla descansar.
- Juan Pablo era guapo, simpático y muy bien plantado, de buena estatura, ameno y fácil en el decir, de inteligencia flexible y despierta.
- Él, lo único que podía asegurar es que el tal sujeto no cosecharía el trigo, ni las habas, ni todo lo que había plantado en los campos de Barret.
- Conocía hoja por hoja la huerta del marqués de Corujedo, había plantado árboles en la de Vegallana, visitaba de tarde en tarde el jardín inglés de doña Petronila.
- En cambio todo lo que estaba plantado anteriormente, las pasionarias, las hiedras y las enredaderas, a pesar de la sequedad del suelo, se extendían y daban hermosas flores.
- Y allí estaba él, plantado en el balcón, paciente y resignado, como si su destino fuese aguantar desdenes de aquella a quien había maldecido e insultado en toda clase de metros.
- Yo no habría sido mala dijo la de Rubín envalentonándose, al ver en su confesora un inexplicable aturdimiento, si él no me hubiera plantado en medio del arroyo con un hijo dentro de mí la santa vacilaba.
- Sin poder él remediarlo, mientras el aire fresco el viento había cambiado del mediodía al noroeste le llenaba los pulmones de voluptuosa picazón, la fantasía, sin hacer caso de observaciones ni mandatos, seguía herborizando y se había plantado en los siglos primeros de la Iglesia, y el Magistral se veía con una cesta debajo del brazo recogiendo de puerta en puerta por el Boulevard y el Espolón las ricas frutas que Páez, don Frutos Redondo y demás Vespucios de la Colonia, arrancaban con sus propias manos en aquellos jardines que, en efecto, iba viendo a un lado y a otro detrás de verjas doradas, entre follaje deslumbrante y lleno de rumores del viento y de los pájaros.