Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra pleito

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra pleito en el contexto de una oración.

Término pleito: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "pleito" aquí tienes una selección de 14 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra pleito para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Ganaste el pleito!
  • Pero vamos a mi pleito.
  • Pon el pleito en mis manos, déjame a mí.
  • En un pleito de amor, la víctima gana siempre.
  • Ahora que he ganado el pleito y está ella debajo, la perdono.
  • La mataré a ella y me mataré después, porque en estos casos hay que poner el pleito en manos de Dios.
  • Escríbame usted a mí, por ejemplo, de vez en cuando, diciéndome lo que sabe que importa para mi pleito.
  • Puedo decir que he tenido tanto éxito en los asuntos por mí tratados, que no he perdido ni un solo pleito.
  • Si tu pasión es tan fuerte que no la puedes combatir, pon el pleito en mis manos, tonto, que yo te lo arreglaré.
  • Pero convenía proceder con tacto y diplomacia, pensar bien lo que iba a decir para no ofender a su tía, y, si era posible, ponerla de su parte en aquel tremendo pleito.
  • De ese modo, hablando de nuestro pleito fuera de la catedral, no es preciso que usted vaya a confesar muy a menudo, y nadie podrá decir si frecuenta o no frecuenta el sacramento demasiado.
  • Trampeta se agitó, hizo a sus adláteres preguntas referentes a la biografía del vigilante, y averiguó que tenía un pleito de tercería en la Audiencia, por el cual le habían embargado los bueyes y los frutos.
  • Y yo, señoras, quiero más una mujer limpia en cueros que una judía poderosa, que por bondad de Dios, mi mayorazgo vale al pie de cuatro mil ducados de renta, y si salgo con un pleito que traigo en buenos puntos, no habré menester nada.
  • Desde que corrió la noticia comenzó el señorito a sentirse halagado por la especie de pleito homenaje que se presentaron a rendirle infinidad de personas, todo el señorío de los contornos, el clero casi unánime, y los muchos adictos y partidarios de Barbacana, capitaneados por este mismo.