Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "pobrecita" aquí tienes una selección de 31 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra pobrecita para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¡pobrecita de mi alma!
- ¡Pobrecita! Dice que es ángel.
- ¡Qué pobrecita! ¿Pobrecita por qué?
- No habla más que de la salud la pobrecita.
- Pero si la pobrecita apenas levanta la voz.
- ¡Pobrecita! Bien se veía que no era feliz.
- ¡Pobrecita de mi alma! Y se durmió satisfecho.
- La pobrecita se nos ha muerto hace hoy ocho días.
- ¡No, pobrecita alondra, no! Tú tienes que vivir.
- Ahora la pobrecita coincide con mis gustos en todo.
- Pero la pobrecita lo ignoraba todo, debía ignorarlo.
- ¡Entrole de improviso a la pobrecita esposa una rabia.
- ¡pobrecita! Buenas perradas te han jugado en esta vida.
- Lo que hay basta para clavarle un puñal a la pobrecita.
- Hazlo por mí, y por su pobrecita mujer, que es un ángel.
- Mi madre me trata como a un niño! Te quiere tanto, la pobrecita.
- ¡Pobrecita mía! exclamó abrazando más estrechamente a su protegida.
- Era un egoísta, no pensaba en su pobrecita mujer, sino en su comodidad, en sus caprichos.
- V ¡Cómo estuvo aquel día la pobrecita! No se enteraba de lo que le decían, no veía ni oía nada.
- ¡ay! me dice el corazón que mi tienda, mi pobrecita tienda, naufraga en esta borrasca, y yo me muero.
- ¡Dios mío! ¡si estará loca la pobrecita! decía entre suspiros Quintanar, con las manos en la cabeza.
- ¡Pobrecita! ¡En una cueva así debe tener mucho frío! Yo no creo que esa Egan suguia sea tan mala como dicen.
- Dos o tres veces miró hacia su cama, y otras tantas el recuerdo de la pobrecita, que sufría allá abajo, le detuvo.
- Mire usted, señora, yo tengo que ir al cementerio a ver la lápida que he hecho poner en la sepultura de esa pobrecita.
- Harto he hecho por infundirle valor, pero en no estando arrimada a mí, cosida a mi falda, la pobrecita se encuentra como perdida.
- Mira, Caridad le decía, cuida sobre todo de esa pobrecita, que es lo más inocente y lo más quebradizo que hay y buena como el pan.
- ¡Pobrecita! ¡cuán ajena estará, allá en su tranquilo sueño, de que su esposo la engaña y sale de casa dos horas antes de lo que ella piensa!
- ¡Bebe, bebe, pobrecita! Y hundían sus pies en el barro, yendo encorvados de un lado á otro del campo, para ver si el agua llegaba á todas partes.
- ¡Qué fácil era asesinar con una palabra a la pobrecita enferma, que acaso no era responsable de su delito! Oh, no, lo que es a ella no la mataría, ni con puñal, ni con bala, ni con palabras fulminantes.
- Allí estuvo Gertrudis, mientras el cuidado de la pobrecita niña que desfallecía de hambre se lo permitió, sirviendo medicinas inútiles, componiendo la cama, animando a la enferma, encorazonando a todos.
- ¡Qué diferencia entre él y los perdularios en cuyas manos estuvo aquella pobrecita! Por mucho que se buscara en la vida de Rubín, no se encontrarían más que dolores de cabeza y otras molestias físicas.