Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "podríamos" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra podríamos para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Y no sé si podríamos.
- Ambas nos podríamos consolar.
- Podríamos abrir estos boquetes dijo Bautista.
- Me desprestigiaría, chica, y no podríamos seguir allí.
- Si atábamos la cuerda en la galería alta, podríamos bajar a la otra.
- Pero, sin duda, en vista de la insistencia de Allen, dijo que podríamos ponernos a arreglar el jardín.
- Mira tú por dónde podríamos llegar a entendernos le dijo una tarde que la volvió a coger a mano para el caso.
- Pensábamos ir al sur, por la costa, a ganar Wexford, en donde podríamos tomar un barco que nos dejara en el continente.
- De estas dos desgracias podríamos hacer una felicidad, si el mundo no fuera lo que es, esclavitud de esclavitudes y toda esclavitud.
- Izquierdo debía llegar, a los cincuenta y un años, al puesto que la Providencia le asignara en el mundo, y que bien podríamos llamar glorioso.
- Si no olvidáramos no podríamos vivir, porque en el trabajo digestivo del espíritu no puede haber ingestión sin que haya también eliminación.
- Si todo reflejo tuviera para nosotros un fin, podríamos sospechar que la inteligencia no es sólo un aparato reflector, una luna indiferente para cuanto se coloca en su horizonte sensible.
- Nosotros, con gente en gran parte menos diestra, con armamento imperfecto y mandados por un jefe que descontenta a todos, podríamos, sin embargo, hacer la guerra a la defensiva dentro de la bahía.
- Después seguía la de los curas de tropa, llamada así porque a ella se arrimaban tres o cuatro sacerdotes, de estos que podríamos llamar sueltos, y que durante la noche y parte del día hacían vida laica.
- ¡Qué sería de los pobrecitos reos si no tuvieran quien les diera un poco de jarabe de pico antes de entregar su cuello al verdugo! A las diez de la mañana concluía Estupiñá invariablemente lo que podríamos llamar su jornada religiosa.