Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra poema

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra poema en el contexto de una oración.

Término poema: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "poema" aquí tienes una selección de 18 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra poema para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Otro canto de su poema.
  • La Henriada, poema francés, puesto en verso español.
  • Adquirió su poema formas concretas, ya no fue nebuloso.
  • También leyó en francés el poema de Lucrecio De rerum natura.
  • A los seis años había hecho un poema en su cabecita rizada de un rubio obscuro.
  • Antes, el barco de vela era una creación divina, como una religión o como un poema.
  • Ante su fantasía el Presidente del Casino era todo un hombre de novela y hasta de poema.
  • Volvía de sus correrías por el campo, como la abeja con el jugo de las flores, con material para su poema.
  • El poeta sufría como uno de los condenados de aquel poema de Dante, cuya lectura nunca había podido terminar.
  • A los veintisiete años Ana Ozores hubiera podido contar aquel poema desde el principio al fin, y eso que en cada nueva edad le había añadido una parte.
  • En larga fila, contestando a las cuchufletas y carcajadas del gentío con burlescos saludos, aparecían las figuras más salientes del gran poema bíblico.
  • Como recuerdos de un poema heroico leído en la juventud con entusiasmo, guardaba en la memoria brillantes cuadros que la ambición había pintado en su fantasía.
  • Aquel poema estaba compuesto de las lágrimas de sus tristezas de huérfana maltratada y de fragmentos de cuentos que oía a los criados y a los pastores de Loreto.
  • De conocer Martín la Odisea es posible que hubiese tenido la pretensión de comparar a Linda con la hechicera Circe y a sí mismo con Ulises, pero como no había leído el poema de Homero no se le ocurrió tal comparación.
  • Ana, sin dar tiempo a don Álvaro para buscar buena embocadura a la conversación, dejó caer sobre la prosaica imaginación del petimetre, el chorro abundante de poesía que había bebido en el poema gallardo, fresco, exuberante de hermosura y color del maestro Zorrilla.
  • No estaba en Vetusta, no podía estar en aquel pobre rincón la realidad del sueño, el héroe del poema, que primero se había llamado Germán, después San Agustín, obispo de Hiponax, después Chateaubriand y después con cien nombres, todo grandeza, esplendor, dulzura delicada, rara y escogida.
  • La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo diez y seis, aunque antes comenzada, de estilo gótico, pero, cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armonía que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura.
  • Pero dice usted que Anita no ha visto el Tenorio, ¡eso es imperdonable! Aunque a don Álvaro el drama de Zorrilla le parecía inmoral, falso, absurdo, muy malo, y siempre decía que era mucho mejor el Don Juan de Molière (que no había leído), le convenía ahora alabar el poema popular y lo hizo con frases de gacetillero agradecido.