Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra policía

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra policía en el contexto de una oración.

Término policía: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "policía" aquí tienes una selección de 24 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra policía para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • La policía rondaba.
  • Quizá era la policía, avisada.
  • Seré capaz hasta de recurrir a la policía.
  • Veremos si te meto de inspector de policía.
  • La policía fiscal no se metía en muchos dibujos.
  • Contaba con una policía espontánea que vigilaba mis pasos.
  • ¡Vaya, con el caballerito! Es cosa de dar parte a la policía.
  • ¡Aquí no hay policía, ni beneficencia, ni formas, ni civilización!
  • Rubín fue al mes siguiente inspector de policía en no sé qué provincia.
  • Cuando no era algo de la policía secreta, era cosa de cárceles o presidios.
  • Tenemos que dar parte a la policía, para evitar que haga cualquier barbaridad.
  • Los dependientes de la casa vestían un uniforme parecido al de la policía urbana.
  • El tiro va contra el Provisor manifestó un lampiño, de la policía secreta de Glocester.
  • Entraron los de la policía en la casa de esa mujer con quien vive ahora, ¿te vas enterando?
  • Que habíamos visto rondando la finca a uno de la policía inglesa, y que teníamos que marcharnos.
  • A otros les solían dar opio y los llevaban a los barcos de noche, por delante de la policía, como marineros borrachos.
  • En cambio, las celestinas y los matones están protegidos por la policía, formada por chulos y por criados de políticos.
  • Estábamos haciendo nuestras señales, cuando en un bote se acercaron a El Dragón dos individuos de la policía de aquella isla.
  • ¡Señores, la Policía! Y unas cuantas manos solícitas cogían las monedas, mientras que los agentes de Policía conchabados entraban en el cuarto.
  • Calles anchas, mucha regularidad en las construcciones, todo nuevo y flamante, gran policía, ¿qué menos puede ofrecer la civilización a sus esclavos?
  • No era pedante, pero cuando le apuraban un poco, cuando le contradecían, invocaba el sacrosanto nombre de la ciencia, como si llamase al comisario de policía.
  • Además, ya ella, por su servicio de policía secreta, y por lo que observaba directamente, había llegado a comprender que su hijo había perdido su poder sobre la Regenta.
  • Pero, sin pensarlo, daba una intención lúbrica y cínica a su mirada, como una meretriz de calleja, que anuncia su triste comercio con los ojos, sin que la policía pueda reivindicar los derechos de la moral pública.
  • La pobrecilla no tenía su inteligencia cultivada para comprender ciertas cosas, y a fuer de pecadora, convenía conservarla durante algún tiempo sujeta a observación, en aquel orden de ideas relativamente bajo, que viene a ser algo como sanitarismo moral o policía religiosa.