Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "políticos" aquí tienes una selección de 25 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra políticos para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- No habla más que de políticos y de toreros.
- Y los políticos llenaban los parlamentos y los ministerios.
- Todos los políticos y los periodistas se quedaron estupefactos.
- Efectivamente, en los Estados Unidos sólo son políticos los perdidos.
- Políticos, militares, profesores, curas, todos son chulos con un yo hipertrofiado.
- Estos políticos y estos periodistas he de advertirte que son una gente muy inocente.
- Y no sólo se hablaba de asuntos políticos y de la guerra civil, sino de cosas del comercio.
- Y las gentes llamaron a estos hombres los políticos, que es lo mismo que hombres urbanos y corteses.
- En Infantes viven y brujulean al finalizar el siglo XVI los siguientes funcionarios políticos y judiciales.
- La venalidad de los políticos, la fragilidad de las mujeres, todo lo que significara claudicación, le gustaba.
- Los pensamientos políticos nacidos de las conversaciones de aquella noche, huyeron pronto de la mente de Jacinta.
- Los políticos y los periodistas y ésta es la raíz de nuestras desventuras ven bárbaramente las cosas en abstracto.
- En cambio, las celestinas y los matones están protegidos por la policía, formada por chulos y por criados de políticos.
- En la mesa de enfrente, gritaba un señor que había sido alcalde liberal y era usurero con todos los sistemas políticos.
- Encontróle todo alborotado con los noticiones políticos, que acababan de confirmar los pocos periódicos que se recibían en aquellos andurriales.
- EL ORIGEN DE LOS POLÍTICOS Cuando la especie humana hubo acabado de salir de las manos de Dios, vivió durante unos cuantos años contenta y satisfecha.
- Existe una confabulación tácita (no tan escondida que no se encuentre a poco que se rasque en los políticos), por la cual se establece el turno en el dominio.
- De resultas de esto, Juan Pablo apareció un día en el café con cierta animación, mucho desenfado en sus juicios políticos, dándolas de profeta y expresando más altaneramente que nunca su desprecio de la situación dominante.
- Cuando partieron los dos hidalgos, ya se había calmado la efervescencia de la discusión sobre la gracia, y el médico, en voz baja, le recitaba al notario ciertos sonetos satírico políticos que entonces corrían bajo el nombre de belenes.
- Pasábanse el día entero contando anécdotas, comentando sucesos políticos, tratando de tú a Mendizábal, a Calatrava, a María Cristina y al mismo Dios, trazando con el dedo planes de campaña sobre el mostrador en extravagantes líneas tácticas.
- Nosotros somos, nosotros somos Quirlis Carlos, Carlos Quirlis, queriéndole traer aquí.) Y mientras en las provincias se organizaba y preparaba una guerra feroz y sangrienta, en Madrid, políticos y oradores se dedicaban con fruición a los bellos ejercicios de la retórica.
- No basta que lo dispongan o finjan disponerlo los políticos que son casi todos los políticos españoles a quienes conocemos por católicos (vehementes o discretos), y en cuyas familias arreglan los negocios y las conciencias diligentísimos y avisados diplomáticos del catolicismo.
- Pero de todas las mejoras de ropa que publicaban en los círculos políticos y en las calles de Madrid el cambio de instituciones, ninguna tan digna de pasar a la historia como el estreno de levita de paño fino que transformó a don Basilio Andrés de la Caña a los seis días de colocado.
- Y he aquí a mi hombre paseándose por Madrid con las manos en los bolsillos, o viendo correr tontamente las horas en este y el otro café, hablando de la situación ¡siempre de la situación, de la guerra y de lo infames, indecentes y mamarrachos que son los políticos españoles! ¡Duro en ellos! Así se desahogan los espíritus alborotados y tempestuosos.
- Aquellas paredes frías, aquella especie de descanso de los santos a las horas en que cesa la adoración, le recordaban por extrañas analogías que establecía el cerebro, enfermo acaso, le recordaban la fatiga de los reyes, la fatiga de los monstruos de ferias, la fatiga de cómicos, políticos, y cuantos seres tienen por destino darse en público espectáculo a la admiración material y boquiabierta de la necia multitud.