Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra pongo

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra pongo en el contexto de una oración.

Término pongo: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "pongo" aquí tienes una selección de 65 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra pongo para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y pongo esta.
  • Pongo, pongo.
  • Yo lo pongo todo.
  • Yo pongo mi cabeza.
  • Donde pongo el ojo.
  • Me pongo eléctrico.
  • No lo pongo en duda.
  • Porque me pongo perdido.
  • ¿Ves que seria me pongo?
  • Como carne y me pongo peor.
  • Así no me pongo nunca bueno.
  • Ya ve que me pongo en razón.
  • ¡Pobre muchacho! Me pongo de su parte.
  • ¿A ver cómo me pongo cuando me enfado?
  • Yo pongo mi cabeza a que dijo inmiscuirse.
  • Le pongo en la calle como tres y dos son cinco.
  • ¿A que te despabilo y te pongo como un lucero?
  • Cuando pongo cuidado digo muy pocos disparates.
  • En fin advirtió Foja yo ni quito ni pongo rey.
  • Pero no tiene usted idea de lo malo que me pongo.
  • Yo pongo sobre tu cabeza la corona de mujer honrada.
  • Soy muy miedosa, y de sólo ver eso me pongo a temblar.
  • Cuando me pongo a sacar pecados no se me puede aguantar.
  • Bueno, pues te pongo una casa, y arréglatelas como puedas.
  • Bien sé que abuso y que me pongo insoportable y machacona.
  • En cuanto yo le doy cuatro gritos, le pongo como una liebre.
  • Si me pongo a dar bromas, yo misma me río de mi poca gracia.
  • Quería saber lo que comen los pequeños, qué ropa les pongo.
  • ¿Y crees tú que una idea, pongo por caso, es también pecado?
  • Pero no pongo yo mi mano en el fuego porque seas el número uno.
  • El segundo término te lo pongo como un por si acaso, y para que.
  • Y quien dice un duro dice veinte arrobas de vino, pongo por caso.
  • Me pongo mi abrigo de terciopelo, mi capota, mis guantes y ¡hala!
  • Yo pongo en su lugar a la mujer más perfecta, a ver lo que hacía.
  • Yo pongo el cerco, pero ¿quién sabe si él ha entrado por la mina?
  • Y por la noche, cuando me acuesto, pongo el relojito sobre la mesilla.
  • Me pongo como si bebiera mucho aguardiente, y ya ve usted que no lo cato.
  • Verás ahora, grandísimo piruétano, cómo te pongo yo las peras a cuarto.
  • Yo pongo el tinte, y trabajando todo el día, me quedan seis o siete reales.
  • ¡Ay, qué mujer!, si sigue en esta cuerda, creo que me pongo más en ridículo.
  • Como sigas así gritaba el buen comerciante, escandalizado, te pongo en la puerta y.
  • Y de pronto me pongo un poco pálido y dejo caer de las manos uno de los periódicos.
  • No sé quién se lo ha metido por la cabeza, dice que le pongo en ridículo si no voy.
  • Si yo tengo un duro pongo por ejemplo, y un amigo, por una comparación, necesita ese duro.
  • Pero pongo en tu conocimiento, para tu gobierno, que he traído unas calandrias riquísimas.
  • Que yo cuando me da el toque y me pongo a despotricar soy un papagayo, y la lengua se lo dice sola.
  • La cual pongo aquí, por haberme parecido aguda y conveniente a lo que se quiso reprehender en ella.
  • Unas veces es benévola, y son las más, y otras, muy pocas, me pongo serio y escribo cosas atroces.
  • Es que cuando alguno está cerca de mí y se pone a hacer visajes, me pongo también yo a hacer lo mismo.
  • Si tú hubieras sido albañil, carpintero o, pongo por caso, celador del resguardo, otro gallo me cantara.
  • Es que si me pongo aquí no estudias, y lo que te conviene es estudiar para que no pierdas el año replicó ella.
  • Yo me pongo en el caso de una mujer que siente una pasión antigua, con raigones muy hondos y que no se pueden arrancar.
  • El alma es toda suya, y nada del alma pongo al saciar, lejos de su presencia, apetitos que ella misma sin saberlo excita.
  • Algunas veces, sin saber cómo ni por qué, me entra cierta excitación, y me pongo así, nervioso y como echando chispas.
  • Y cuando crujen las ventanas con el viento, como esta noche, me pongo a cavilar si son almas del otro mundo que se quejan.
  • Pues el día de mañana (pongo que sea varón), cuando crezca y sea preciso librarle de quintas, ¿qué va a hacer esa infeliz?
  • Desque vi ser las dos y no venía y la hambre me aquejaba, cierro mi puerta y pongo la llave do mandó, y tórnome a mi menester.
  • La moda y la calumnia le han arrinconado, y yo como el vulgo miserable, me pongo a gritar también, ¡crucifícale, crucifícale!
  • ¡Te voy a desollar vivo, gran tunante! ¡Ya sabemos quién es el zorro que se come los huevos! Hoy te pongo el trasero en remojo, donde no lo veas.
  • Yo no soy celoso le decía, y aunque no pongo mi mano en el fuego por ninguna mujer, creo que no me faltarás, como no se descuelgue otra vez el danzante de marras.
  • Y para que ustedes lo comprendan bien, les pongo aquí una lista de nuestros navíos, indicando los desviados, que dejaban un claro, la nacionalidad y la forma en que fuimos atacados.
  • No, lo que es yo no me callo, yo me voy a ver a doña Bárbara, y con esta labia que tengo y lo bien que pongo los puntos, le haré ver el disparate de que su nieto esté peor que un inclusero.
  • ¡Pues así Dios me salve! ¡La ha de haber y tres más, y si no por quien soy que os pongo a todos a cuatro patas y me lleváis a caballo hasta Cebre! Nada replicó Primitivo, incrustado en el quicio de la puerta.
  • Como esas casas no son más que vanidad y vanidad, por no confesar que le faltaban los cuartos y no pedirlos a una persona de conocida honradez, pongo por ejemplo, un servidor, va y los recibe de un pillastre, de una sanguijuela que le está chupando cuanto posee.
  • Anda, bobillo que si te inquietaban mujeres, bien sabes tú que soy yo fiel perpetuo en esta tierra de esa mercaduría, y que me sustento de las posturas, así que enseño como que pongo, y que nos damos con ellas en casa, y no andarte con un pícaro y otro pícaro, tras una alcorzada y otra redomadona, que gasta las faldas con quien hace sus mangas.