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Ejemplos de oraciones con la palabra portera

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra portera en el contexto de una oración.

Término portera: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "portera" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra portera para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Su madre, portera.
  • Me lo ha dicho la portera y lo sabe toda la calle.
  • La portera vio que doña Guillermina se quitaba el manto.
  • Bajó rápidamente y estuvo hablando un rato con la portera.
  • La portera me dijo que hace dos años vendía géneros de punto aquí, en el Mercado.
  • Salió luego al corredor, y habiendo notado que la escalera no estaba barrida aún, llamó a la portera.
  • ¡Buena soy yo para dejarme las cosas a medio hacer! Fui también a la calle del Puerto, hice hablar a la portera, y.
  • La portera me la enseñó estando en su balconcito, con una bata muy lujosa, que bien puedo decir que me la ha robado a mí.
  • La portera declaraba con notoria agudeza que, a su parecer, el señor se había largado por el tren, y la individua, señora.
  • La portera y la otra monja no la pudieron contener, y Guillermina salió al patio por la puerta que lo comunica con el vestíbulo.
  • Realmente la suegra, Niní, su marido, los vecinos, la portera, miraban el estado feliz del matrimonio, como algo ofensivo para ellos.
  • Con aquella tela se forraría la pared, formando la bandera española, y en el centro se pondría una lámina del Cristo del Gran Poder, propiedad de la portera.
  • ¡La lleeet! Jarro en mano bajaba la criada desgreñada, en chancleta, con los ojos hinchados, á recibir la leche, ó la vieja portera, todavía con la mantilla que se había puesto para ir á la misa del alba.
  • ¡Y verlos hablar quedito y de rezado! ¡Pues sufrir una vieja que riñe, una portera que manda y una tornera que miente! Y lo mejor es ver cómo nos piden celos de las de acá fuera, diciendo que el verdadero amor es el suyo, y las causas tan endemoniadas que hallan para probarlo.
  • La portera de la casa indicada por Jacinto se prestó a dar cuantas noticias se le exigían, mas lo único de provecho que Juan obtuvo de su indiscreción complaciente fue que en la casa de huéspedes del segundo habían vivido un señor y una señora, guapetona ella durante dos días nada más.