Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra portero

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra portero en el contexto de una oración.

Término portero: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "portero" aquí tienes una selección de 18 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra portero para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • El portero prestó atención.
  • Deogracias gritó llamando al portero.
  • Y don Fermín sin ver lo que hacía, dobló una tarjeta y la dejó al portero.
  • Quitáronle la espada, salió a las voces el portero, y aun no los podía meter en paz.
  • El portero volvió hacia arriba, como quien invoca al Cielo, su cara estúpida, y dijo sonriendo.
  • Y a poco pasa un portero, y me dice con la mayor tranquilidad del mundo, que por la calle del Florín había tropa.
  • Hoy no hay odisea filantrópica a la parroquia de la chinche, porque anda en busca de ladrillo portero para cimientos.
  • Eran un portero de la Academia de la Historia con su esposa, y un cobrador municipal de puestos del mercado, con la suya o lo que fuese.
  • Su firma en un sinnúmero de pagarés, y tan desacreditada, que a su mismo portero le prestarían un duro los usureros mejor que a ella.
  • Felizmente, el portero estaba en la esquina de la calle de la Paz hablando con un conductor del coche correo, y al punto oyó la voz de su señorita.
  • En este vestíbulo, vigilando las pesadas y la entrada y salida de los fardos, solía verse un señor que no era más que algo como un conserje o portero.
  • Metióse el portero de por medio, viendo que un vejezuelo que allí estaba decía que aunque acudía al brodio, que era descendiente de los godos y que tenía deudos.
  • No era Mesía de la casa, tenía allí una exigua minoría, y desde el portero al Presidente todos se le quitaban el sombrero, y don Álvaro para aquí, y don Álvaro para allá.
  • ¡Y un judío portero me puso en la calle! ¡Re contra hostia!, ¡si viviera Calvo Asensio!, aquel sí era un endivido que sabía las comenencias, y el tratamiento de las personas verídicas.
  • Un portero del Colegio de Sordo Mudos, un empleado del Tribunal de Cuentas, un teniente viejo, de la clase de tropa, retirado del servicio, y dos individuos que tenían puesto de carne y frutas en la plaza de San Ildefonso.
  • Ya tenía la boca abierta para soltar un conforme más grande que la casa de que debía ser portero, cuando el amor propio, que era su mayor enemigo, se le amotinó, y la fanfarronería cultivada en su mente armole una gritería espantosa.
  • Los disparates que aquel hombre dijo acerca del Pronunciamiento de Francia, hicieron reír mucho a todos, particularmente al portero de la Academia de la Historia, que echaba al concurso miradas desdeñosas, no queriendo aventurar una opinión, que habría sido lo mismo que arrojar margaritas a cerdos.
  • Después de visitar a otros dos Pacos de importancia y a una Paca beata, el Magistral, con un tantico de hambre, de hambre sana, entró por los pórticos de la plaza Nueva en la calle de Los Canónigos, atravesó la de Recoletos y llegó a la de la Rúa, y al portero del marqués de Vegallana, que era un enano vestido con librea caprichosa, le preguntó con voz temblorosa.