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Ejemplos de oraciones con la palabra posada

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra posada en el contexto de una oración.

Término posada: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "posada" aquí tienes una selección de 86 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra posada para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Posada del Norte.
  • Regreso a la posada.
  • Entraron en la posada.
  • Ahora, todos a la posada.
  • En una posada de ese paseo.
  • Llegamos a su posada, y dijo.
  • Llamaron en una posada conocida.
  • Prometí de hacerlo en la posada.
  • Acojámonos a la posada con tiempo.
  • A la posada, que está aquí cerca.
  • Saludó Martín y se fué a la posada.
  • Cree que mi casa es la posada del Peine.
  • Entro resueltamente en la Posada del Norte.
  • O mejor dicho, entra en la posada y siéntate.
  • En todo el año no se vaciaba la posada de gente.
  • Aquí estoy tan seguro como en la posada se dijo.
  • Di allá en la posada que me traigan aquí la mula.
  • Delante de la posada aguardaban Primitivo y Julián.
  • Entramos en la posada todos tres juntos, ya anochecido.
  • ¿Se creían sus sobrinos que aquella casa era una posada?
  • Comía y cenaba en la posada, pero dormía en el caserón.
  • De cómo tomó posada, y la desgracia que le sucedió en ella.
  • Decidí entrar en la primera fonda o posada que me saliera al paso.
  • Entramos en una aldea y llegamos hasta la posada a pedir alojamiento.
  • Me parece que le estoy oyendo hablar a ese viejo navarro de la posada.
  • ¿No ha oído usted en la posada que hablan algunas veces de don Bobo?
  • Salimos de la posada en compañía de un chico, que nos fué acompañando.
  • Y muchas veces, por llevar a la posada con que él lo pasase, yo lo pasaba mal.
  • Enseñólos, y dioles esto a todos tanta risa, que no querían salir de la posada.
  • Claro replica una de las viejas, como que en la posada y el borrico se lo dejan todo.
  • Éstos le daré de posada, que a estos pícaros con cuatro reales se les tapa la boca.
  • Halléme sin dinero, porque los cien reales se consumieron en la cura, comida y posada.
  • Alquilé una mula y salíme de la posada, adonde ya no tenía que sacar más de mi sombra.
  • La Ignacia entró en la posada de Arcale de niñera y hasta los catorce años trabajó allí.
  • Se convino en que el primo se quedaba hospedado allí, y se envió por la maleta a la posada.
  • Aquí, en la ancha cocina de la posada, esta noche, al cabo de tres siglos, un viejo me dice.
  • Trasladó su lecho de la posada en que vivía desde el año sesenta, a los bajos del caserón.
  • Amaneció y, antes que él despertase, yo me levanté y me fui a una posada, sin que me sintiese.
  • El cadáver de Martín se llevó al interior de la posada y estuvo toda la noche rodeado de cirios.
  • Amaneció, y helos aquí en camisa a todos los estudiantes de la posada a pedir la patente a mi amo.
  • Que en poco más de una hora no quedó bula en las alforjas, y fue necesario ir a la posada por más.
  • Durmieron en la posada de Blas y muy de mañana Zalacaín y Bautista se prepararon a seguir su camino.
  • Yo me recogía en mi posada, el día que escribía comedia, al desván, y allí me estaba y allí comía.
  • No es alcázar la posada, pero yo os prometo, sobrino, que es a propósito para dar expediente a mis negocios.
  • Le seguí, y me condujo a una posada de marineros de la calle de la Souris, calle estrecha, infecta, sombría.
  • Marchó a su casa y sin pensar en espionajes entró en la posada a ver a Bautista y le abrazó con entusiasmo.
  • Marcharon los tres a la posada, ya hechos amigos, y Martín fué a ver a un confitero carlista de la calle Mayor.
  • Entonces, antes de que nadie lo pudiera evitar, el Cacho, desde la esquina de la posada, levantó su fusil, apuntó.
  • Ofrecióme favor para introducirme en la Corte con los demás cofrades del estafón, y posada en compañía de todos.
  • Fueron los tres a la cocina de la posada, y el Jabonero se mezcló entre la gente de la partida, que esperaba la cena.
  • Al llegar cerca de su posada, dos serenos que parecían estar espiándole se le acercaron y le mandaron callar de mala manera.
  • Otra vez dijo fué a Idiazabal, donde había un partido de pelota, y llegó tarde a la posada, cuando ya todos estaban sentados.
  • ¡Muchas gracias! Martín salió a la calle, y embozado y con aire conquistador se dirigió a la posada en donde vivía Bautista.
  • Martín volvió a la posada, comió con un apetito extraordinario y a las ocho en punto estaba en la puerta de la tapia esperando.
  • Finalmente, que los del pueblo, viendo que no bastaban a ponellos en paz, acordaron de llevar el alguacil de la posada a otra parte.
  • Yo, que no tenía ya blanca, pedíle que me diese de cenar, y que pagase hasta Segovia la posada por los dos, que íbamos in puribus.
  • Bajaron de las diligencias, entraron en la cocina de la posada, y, mientras cenaban, preguntaron con gran interés por don Santiago Andía.
  • CAPÍTULO III LA REUNIÓN DE LA POSADA DE ARCALE La posada de Arcale estaba en la calle del castillo y hacía esquina al callejón Oquerra.
  • Determinéme de ir a una posada, donde hallé una moza rubia y blanca, miradora, alegre, a veces entremetida y a veces entresacada y salida.
  • CAPÍTULO VIII VARIAS ANÉCDOTAS DE FERNANDO DE AMEZQUETA Y LLEGADA A ESTELLA En Amezqueta entraron en la posada próxima al juego de pelota.
  • El flaco macho que los había conducido quedaba en la posada de Las Tres Coronas, esperando tomar la vuelta a las áridas montañas de Teruel.
  • Después de comer en la posada, Martín, el extranjero, Iceta, Haussonville y Asensio fueron a un café de la plaza, donde estuvieron hablando.
  • El año pasado estuvo en Cádiz un capitán de navío que, no sabiendo cómo mantenerse y mantener a sus hijos, se puso a servir en una posada.
  • Cervantes pienso dice que la posada del Sevillano, en Toledo, se veía muy concurrida por la abundancia de agua que se hallaba siempre en ella.
  • De manera que, continuando con la posada y conversación, mi madre vino a darme un negrito muy bonito, el cual yo brincaba y ayudaba a calentar.
  • Volvíme a la posada y al pasar por la tripería pedí a una de aquellas mujeres, y diome un pedazo de uña de vaca con otras pocas de tripas cocidas.
  • Entró Bautista en la casa con las caballerías, y el extranjero y Martín fueron, preguntando, a otra posada del paseo de los Llanos, donde les dieron alojamiento.
  • Hurtado se embozó en la capa, y de prisa, acompañado del chico, llegó a una calle extraviada, cerca de una posada de arrieros que se llamaba el Parador de la Cruz.
  • La posada era una casita pequeña, retirada de la carretera, con un arco en medio, sobre el cual se balanceaba una muestra que representaba un delfín de colores chillones.
  • VIII PATRICIO ALLEN Y EL TESORO DE ZALDUMBIDE Un día de otoño, al anochecer, se presentaron en Lúzaro, en la posada de Chiquierdi, dos extranjeros de aspecto sospechoso.
  • Lleno de recelo, mira hacia todas partes, teme que le roben en las tiendas, no se fía de nadie, no acierta a conciliar el sueño en la posada, no sea que mientras duerme le birlen el bolso.
  • Apeámonos en una posada y al apearnos me advirtió con grandes voces que hiciese un ángulo obtuso con las piernas, y que reduciéndolas a líneas paralelas me pusiese perpendicular en el suelo.
  • Era, al mismo tiempo, posada y taberna con honores de club, pues allí por la noche se reunían varios vecinos de la calle y algunos campesinos a hablar y a discutir y los domingos a emborracharse.
  • CAPÍTULO IX CÓMO MARTÍN Y EL EXTRANJERO PASEARON DE NOCHE POR ESTELLA Y DE LO QUE HABLARON Pasaron por el portal de Santiago, entraron en la calle Mayor y preguntaron en la posada si había alojamiento.
  • Pasa un perro rojo con las gruesas orejas cercenadas, y luego otro perro blanco, y luego otro perro a planchas blancas y negras, y luego otro perro negro el que he visto en el patio de la posada, esbelto y fino.
  • Divulgóse la nueva de lo acaecido por los lugares comarcanos, y cuando a ellos llegábamos, no era menester sermón ni ir a la iglesia, que a la posada la venían a tomar como si fueran peras que se dieran de balde.
  • Y para no pagar comida, cama ni posada, que montaba algunos reales, y sacar mi hato libre, traté con un licenciado Brandalagas, natural de Hornillos, y con otros dos amigos suyos, que me viniesen una noche a prender.
  • A la semana de tratamiento se encontraba tan bien, que comenzó a levantarse y a ir a la posada de Arcale, pero se creyó en el caso de hacer locuras, a pesar de sus años, y anduvo de noche entre la nieve y cogió una pleuresía.
  • Yo les ofrecía en prendas los cien escudos, y dijéronme su casa, y con intento de estafarme en más se fiaron de mí y preguntáronme mi posada, diciendo que no podía entrar paje en la suya a todas horas, por ser gente principal.
  • Crecieron los comentarios cuando Rita salió para Orense, a acompañar una temporada a la tía Marcelina, según dijo, y don Pedro para una posada, por no considerarse decoroso que los novios viviesen bajo un mismo techo en vísperas de boda.
  • Cruzaba por cima de los tojos sin sentir las espinas, hollando las flores del rosado brezo, salvando matorrales casi tan altos como su persona, espantando la liebre oculta detrás de un madroñero o la pega posada en las ramas bajas del pino.
  • En esto amaneció, vestímonos todos, pagamos la posada, hicímoslos amigos a él y al maestro, el cual se apartó diciendo que el libro que alegaba mi compañero era bueno, pero que hacía más locos que diestros, porque los más no le entendían.
  • Y lo que más es de notar es que nunca nos enamoramos sino de pane lucrando, que veda la orden damas melindrosas, por lindas que sean, y así, siempre andamos en recuesta con una bodegonera por la comida, con la huéspeda por la posada, con la que abre los cuellos por los que trae el hombre.
  • Dicho se está que Olimpia, no participando de la presunción ni del entusiasmo mercantil de su mamá, seguía posada en el antepecho del balcón del gabinete, viendo pasar la sombra melancólica del aburrido Aristarco, y arrojándole desde arriba alguna palabrilla, para que endulzara el plantón.
  • Al fin, llegamos a los túes, y yo, para alimentar más el crédito de mi calidad, salíme de casa y alquilé una mula, y arrebozado y mudando la voz, vine a la posada y pregunté por mí mismo, diciendo si vivía allí su merced del señor don Ramiro de Guzmán, señor del Valcerrado y Villorete.
  • Y por mis entenado y difuntos, y así yo haya buen acabamiento, que aun lo que me debes de la posada no te lo pidiera agora, a no haberlo menester para unas candelicas y hierbas (que trataba en botes, sin ser boticaria, y si la untaban las manos, se untaba y salía de noche por la puerta del humo).