Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "posee" aquí tienes una selección de 14 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra posee para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Las tierras que posee son inmensas.
- Juanito posee una finca que vale algo.
- Pero muchas de las tierras que posee están yermas.
- Su inteligencia no es muy amplia, pero posee ingenuidad y resignación.
- El arrendatario de las tierras posee dos caballerías para mover la noria.
- Ella desgraciada, porque su marido es un ciego y desconoce la joya que posee.
- Pues digo que Fortunata no es de esas, no posee más educación que la cara bonita.
- La calabaza se pliega a todo, contemporiza, transige, posee un alto sentido mimetista.
- El tono, la expresión, la actitud, eran de quien no posee la plenitud de sus facultades mentales.
- El pueblo posee las verdades grandes y en bloque, y a él acude la civilización conforme se le van gastando las menudas, de que vive.
- A Andrés le asombraba una filosofía tan extraña, por la cual el que posee salud, fuerza, belleza y privilegios tiene más derecho a otras ventajas que el que no conoce más que la enfermedad, la debilidad, lo feo y lo sucio.
- Como esas casas no son más que vanidad y vanidad, por no confesar que le faltaban los cuartos y no pedirlos a una persona de conocida honradez, pongo por ejemplo, un servidor, va y los recibe de un pillastre, de una sanguijuela que le está chupando cuanto posee.
- La mesa y el cuarto en general atraían a Perucho con el encanto que posee para la niñez lo desordenado y revuelto, los sitios en que se acumulan muchas cosas variadas, pues imaginan ellos que cada montón de objetos es un mundo desconocido, un depósito de tesoros inestimables.
- A Julián le ayudaba en su triunfo, amén de la gracia de Dios que él solicitaba muy de veras, la endeblez de su temperamento linfático nervioso, puramente femenino, sin ardores ni rebeldías, propenso a la ternura, dulce y benigno como las propias malvas, pero no exento, en ocasiones, de esas energías súbitas que también se observan en la mujer, el ser que posee menos fuerza en estado normal, y más cantidad de ella desarrolla en las crisis convulsivas.