Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra preciosa

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra preciosa en el contexto de una oración.

Término preciosa: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "preciosa" aquí tienes una selección de 13 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra preciosa para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Es preciosa.
  • Y pues resulta que esta preciosa fierecita no es de la familia.
  • Charlaron otro día de la casa, que era preciosa, con vistas muy buenas.
  • Una lápida preciosa, con el nombre de la difunta y una corona de rosas.
  • Entablose discusión breve sobre el punto a que llevarían aquella adquisición preciosa.
  • Pero ni él quería, ni Refugio se lo hubiera permitido, atenta siempre a cuidar de su preciosa salud.
  • ¡Preciosa confesión! ¡Dato precioso! Don Cayetano confiesa que don Santos y don Fermín son enemigos porque son del mismo oficio.
  • Déjase ir por la calle Imperial, y se detiene frente al portal del Fiel Contraste a oír un pianito que está tocando una música muy preciosa.
  • Estábamos hablando cuando entró, acompañada de una criada vieja, la hija de doña Hortensia, Dolorcitas, una muchachita de catorce o quince años, preciosa.
  • Después de esta brillante ráfaga de memoria, la preciosa facultad se eclipsó por completo, y el ayer se borró absolutamente del espíritu del buen caballero.
  • Si llegara el caso, que claro que no llegaría, él no pensaba prorrumpir en preciosa tirada de versos, porque ni era poeta ni quería calentarse al calor de su casa incendiada.
  • Él calló una temporada, pero luego volvió a la carga, incansable en aquella propaganda, que, en el fondo de su corazón, deseaba infructuosa, por el gusto de ser el único ejemplar de la, para él, preciosa especie del ateo.
  • Pero á pesar de esto, permanecía firme en su sitio, buscando en el fondo del agua hirviente los cabos sueltos de aquellas cápsulas de seda blanducha, de un suave color de caramelo, en cuyo interior acababa de morir achicharrado el gusano laborioso, la larva de preciosa baba, por el delito de fabricarse una rica mazmorra para su transformación en mariposa.