Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra predicar

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra predicar en el contexto de una oración.

Término predicar: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "predicar" aquí tienes una selección de 13 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra predicar para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • No, no, ¿delante de ella predicar?
  • Y viendo que el teatino le quería predicar, vuelto a él, le dijo.
  • Y le voy a predicar un sermón a su madre para que me lo enjabone todos los días.
  • Jamás pude predicar a mis anchas delante de ellas, y por eso les tenía dicho que no fuesen a oirme.
  • Me han dicho que las pobres beatas lloraban algunas veces al oirle predicar sin percibir ni una sola de sus palabras.
  • Lo que es en su provincia, ya se tentarían la ropa los revolucionarios de oficio que fueran a predicar ciertas ideas.
  • Encontrábase mi hombre con fuerza dialéctica y entusiasmo bastantes para predicar y extender por todo el mundo aquellas verdades.
  • De manera que en diez o doce lugares de aquellos alderredores donde fuimos, echó el señor mi amo otras tantas mil bulas sin predicar sermón.
  • Veía a Dios con evidencia tal, que a veces sentía deseos vehementes de levantarse, correr a los balcones y predicar al mundo, mostrándole la verdad que ella palpaba.
  • Estaba tranquilo, y como hablara de algo distinto de aquellas manías de la emanación del alma y de la doctrina que iba a predicar, se expresaba con seso y hasta con donaire.
  • Fue presbítero, y obtuvo un economato de los buenos, y fue llamado a predicar en San Isidro de León, y en Astorga, y en Villafranca y donde quiera que el canónigo Camoirán, famoso ya por su piedad, tenía influencia.
  • ¡Cuántas destas deben hacer estos burladores entre la inocente gente! Finalmente, estuve con este mi quinto amo cerca de cuatro meses, en los cuales pasé también hartas fatigas, aunque me daba bien de comer a costa de los curas y otros clérigos do iba a predicar.
  • ¡Qué fino! ¡qué atento! Una hora después tenía que subir al púlpito, en la catedral, a predicar un sermón de los de tabla, ¡y sin embargo acudía antes a dar las Pascuas a su amiga doña Petronila! ¡Qué hombre! ¡qué ángel! ¡qué pico de oro! ¡qué lumbrera!