Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "pregunté" aquí tienes una selección de 50 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra pregunté para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Pregunte V.
- Pregunté yo.
- Le pregunté.
- Le pregunté.
- Le pregunté.
- Pregunté yo.
- Pregunté yo.
- Pregunté yo.
- Le pregunté yo.
- Le pregunté yo.
- Le pregunté yo.
- Le pregunté yo.
- Le pregunté al moreno.
- Pregunté yo alegremente.
- Le pregunté yo a Recalde.
- Pregunté con mucho afán.
- Pregunté yo en el colmo del asombro.
- Estoy rabiando porque me pregunte usted por el Pituso.
- Vino una mujer, a quien pregunté si podía comer algo.
- Ya tanto me dijo y me insultó, que le pregunté con sorna.
- No me pregunte usted quién es, porque no se lo he de decir.
- Yo le miré de mala manera y, como estaba iracundo, le pregunté.
- Y la verdad es que le pregunté si era criado del comendador mi tío.
- Por satisfacer mi curiosidad, pregunté al grumete que tenía al lado.
- Varias veces pregunté a Mary si tenía algún proyecto para el porvenir.
- ¿Quién es este Alonso Álvarez pregunté que tanto se ha sentido su muerte?
- Venía subiendo la escalera, y me entró tal rabia, que me pregunté a gritos.
- Al asomarme a la plataforma vi a uno de los chicos del torrero y le pregunté.
- No pregunte por mí ni me nombre, porque me importa negar la sangre que tenemos.
- Le cogí del brazo y le pregunté lo que se decía en el pueblo de Mary y de Machín.
- A bordo del Rayo, donde me embarqué esta mañana, pregunté por ti, por el San Juan.
- No me pregunte usted por qué, pero estoy resuelta a no volver a casa de esa señora.
- Pregunté al viejo cuándo volvería el señor, y me dijo que por la tarde, a eso de las cinco.
- Yo le pregunté después a la Paca si había vuelto por allí el chico de Santa Cruz, y me contestó.
- Yo le pregunté que por qué no se los ponía y dijo que por ser entrambos de una mano, que era treta para tener guantes.
- Pregunté a mi madre si conocía al retratado, y me dijo que era su hermano Juan, pero tan raro, que casi no le conocía.
- Diome gana de descomer, aunque no había comido, digo, de proveerme, y pregunté por las necesarias a un antiguo, y díjome.
- Le saludé, le acompañé, le dije si conocía a Mary y le pregunté qué se decía en el pueblo de las galanterías de Machín.
- Entre los que me rodeaban reconocí a algunos marineros del Rayo, les pregunté por Medio hombre, y todos convinieron en que había perecido.
- Le pregunté por su padre, el gran Urbistondo, y por toda la chiquillería, y, aunque ella se oponía y se ruborizaba, la abracé efusivamente.
- A todo esto, noté que no se desarrebozaba, y pregunté como nuevo para saber la causa de estar siempre envuelto en la capa, a lo cual respondió.
- Cuando Álvaro me lo contó todo, había dicho Visita, le pregunté, porque ya sabes que nos tratamos con mucha confianza, pues bien, le pregunté.
- Por ti pregunté a la Feliciana una tarde que fui a enseñarle los mantones de Manila que yo estaba corriendo, y me dijo que te ibas a casar con un boticario.
- Firme en mi decisión, escribí a la Compañía, pregunté en el puerto si algún barco zarpaba hacia la costa de España y me metí en un vapor que iba a Bayona.
- Yo miré lo primero por los gatos, y como no los vi, pregunté que cómo no los había a un criado antiguo, el cual, de flaco, estaba ya con la marca del pupilaje.
- Pregunté por el Santa Ana, y me dijeron que había llegado felizmente a Cádiz, por cuya noticia resolví ponerme inmediatamente en camino para reunirme con mi amo.
- A la mañana siguiente, cuando pasó Samson, el cochero, le pregunté si recordaba las señas de un hombre con una caja, que había venido en el coche el día anterior.
- Pregunté al boyero por dónde se subía más de prisa a Bisusalde, y me mostró el camino, que, al principio, más que camino, era una escalera formada por tres o cuatro tramos hechos con vigas y que terminaba en una cuesta en zig zag.
- Al fin, llegamos a los túes, y yo, para alimentar más el crédito de mi calidad, salíme de casa y alquilé una mula, y arrebozado y mudando la voz, vine a la posada y pregunté por mí mismo, diciendo si vivía allí su merced del señor don Ramiro de Guzmán, señor del Valcerrado y Villorete.
- Los oficiales hacían su tocado, no menos difícil a bordo que en tierra, y cuando yo veía a los pajes ocupados en empolvar las cabezas de los héroes a quienes servían, me pregunté si aquella operación no era la menos a propósito dentro de un buque, donde todos los instantes son preciosos y donde estorba siempre todo lo que no sea de inmediata necesidad para el servicio.