Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "privada" aquí tienes una selección de 13 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra privada para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- No era muy escrupuloso el Marqués en materia de moral privada.
- La Providencia dictaba no sólo la historia pública sino también la privada.
- ¿Qué iba a ser de ella, privada de la dirección y consejo de tan excelente hombre?
- Yo, a todo esto, después que caí en la privada, era la persona más necesaria de la riña.
- ¡Qué falta de respeto! ¡Tratar así a personas que han hecho concejales, retirándose después a la vida privada.
- Al principio, las figuras groseras y mal pergeñadas representaron escenas de la vida privada, murmuraraciones de vecinos.
- Se encontró con una mujer privada de sentido, y asistida por unos cuantos vecinos que formaban un grupo alrededor de ella.
- Mas tal golpe me le dieron al caballo en la cara que, yendo a empinarse, cayó conmigo en una (hablando con perdón) privada.
- Su conciencia, envuelta en horrorosas nieblas tocante a lo fiscal, manifestábase pura y luminosa en lo referente a la propiedad privada.
- Ahora, tras el chasco, se había retirado a la vida privada, y podía decir muy alto, como su compañero, que todos los de la casa del pueblo eran unos ladrones.
- Pero lo más interesante de tal imperio está en el vestir de las señoras, origen de energías poderosas, que de la vida privada salen a la pública y determinan hechos grandes.
- Algunos padres timoratos oponían algunos argumentos de aquella moralidad privada que no preocupaba al Marqués, pero al fin la vanidad triunfaba y siempre tenía su sobrina en ferias la señora marquesa de Vegallana.
- ¡Lo que quisieran! Andresito vio cómo se alejaban los dos viejos, mostrando una nueva cara por el revés chamuscado de su pantalón, riendo su postrera hazaña, dándose besos y abrazos para afirmar la fraternidad del cafetín y hablando a gritos para que quedase bien sentado que la casa grande era una cueva de ladrones, y ellos, desengañados, se retiraban a la vida privada.