Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra propósitos

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra propósitos en el contexto de una oración.

Término propósitos: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "propósitos" aquí tienes una selección de 30 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra propósitos para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • El rapaz podía a mansalva realizar sus propósitos.
  • Pero no había modo de poner por obra tales propósitos.
  • El estado de su ánimo no contradecía estos propósitos.
  • Julián, lleno de esperanza, iba a animarle en tan buenos propósitos.
  • Pero esto mismo le animaba y le hacía ser más tenaz en sus propósitos.
  • Basta para siempre de cavilaciones y propósitos quijotescos y excesivos.
  • Fortunata era buena, y bien claros estaban ya sus propósitos de decencia.
  • Pero todos sus propósitos de energía desvaneciéronse ante las miradas suplicantes de su madre.
  • Aquella temporada en el campo, entre la montaña y el mar, había sido estéril para sus propósitos.
  • Pero el pensamiento de que quedaban piedras en el callejón desvaneció sus propósitos de resistencia.
  • La caridad por delante, detrás la indulgencia, y ver si en efecto hay propósitos sinceros de enmienda.
  • La mayoría de los hombres se sienten muy orgullosos de su constancia, de la permanencia de sus propósitos.
  • Los catequistas, jóvenes todos, no ven con buenos ojos a tales señoritos que vienen con propósitos profanos.
  • Burlándose de Trabuco había apartado a Paco, que tenía instintos de verdadero elegante, de tales propósitos.
  • Otras veces decía aquella sequedad se convierte en llanto, en ansia de sacrificio, en propósitos de abnegación.
  • La crisis nerviosa se resolvía, como la noche anterior, en lágrimas, en ímpetus de piadosos propósitos de fidelidad conyugal.
  • ¡Cuan tonta había sido! Pero todos sus propósitos de enmienda desaparecieron por la tarde, cuando recibió la visita de su hermano.
  • Indudablemente Juan Pablo observaba la prudente regla de respetar los sentimientos y propósitos ajenos para que le respetaran los suyos.
  • Pronto se olvidó de sus propósitos, y en vez de estudiar miraba por la ventana con un anteojo la gente que salía en las casas de la vecindad.
  • Aquella Ana prohibida era una especie de tenia que se comía todos los buenos propósitos de Ana la devota, la hermana humilde y cariñosa del Magistral.
  • Turbada en sus propósitos de pelea por el buen genio y los cariñosos modos que el pérfido traía aquella noche, Jacinta rompió a llorar como un niño.
  • Y mientras le abrochaba, la dama, sin quitarse los guantes, el botón del cuello, don Víctor comenzó a darle cuenta de sus propósitos irrevocables de distraer a su mujer.
  • Pasaba la crisis, pero no como otras veces, no se resolvería en lágrimas de ternura abstracta, ideal, en propósitos de vida santa, en anhelos de abnegación y sacrificios.
  • Porque aquel señor Mesía se había vuelto a pegar a las faldas de la Regenta, y ya empezaba don Fermín a sospechar si tendría propósitos non sanctos el célebre don Juan de Vetusta.
  • Excitado por estas ideas y propósitos, entró en su casa, y al dirigirse a su cuarto y oír la voz de su tía que desde la sala le llamaba, sintió en el corazón como si se lo tocaran con la punta de un alfiler.
  • Esto quiere decir, señor Sarrió, que debemos esforzarnos para que nuestras palabras acedas, nuestras intenciones aviesas se tornen propósitos de concordia y de paz que unan a todos los hombres en cánticos de alabanza al Señor, que los ha creado.
  • Después que se retiró su amante, se quedó pensando en su fortuna, y todo aquel fárrago de olivos, parrales y carrascales que tenía metido en la cabeza le impidió dormir hasta muy tarde, enderezando aún más sus propósitos por la vía de la honradez.
  • ¡Memento homo! decía el infeliz, y se arrojaba del lecho con tedio, procurando una reacción en el espíritu mediante agudos y terribles remordimientos y propósitos de buen obrar, que facilitaba con chorros de agua en la nuca y lavándose con grandes esponjas.
  • Que salió Juan Pablo de la casa renegando de su estrella, de su tía y de todo el género humano, revolviendo en su mente propósitos de venganza con proyectos de suicidio, pues estaba el infeliz como el náufrago que patalea en medio de las olas, y ya no podía más, ya no podía más.
  • Por fin, Santa Cruz, tratando de rehacer su destrozado amor propio, negó unas cosas, y otras, las más amargas, las endulzó y confitó admirablemente, para que pasaran, terminando por afirmar que el chico era suyo y muy suyo, y que por tal lo reconocía y aceptaba, con propósitos de quererle como si le hubiera tenido de su adorada y legítima esposa.