Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra protección

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra protección en el contexto de una oración.

Término protección: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "protección" aquí tienes una selección de 45 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra protección para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Pero Julio no quería protección alguna.
  • Casares le brindó su protección a Andrés.
  • Sentíase con impulsos de protección hacia ella.
  • Pero le rodeó con su brazo en ademán de protección.
  • Yo le he tomado bajo mi protección, y le he de salvar.
  • Sin duda, prometía protección y ayuda a todo el mundo.
  • El secretario brindó en seguida su protección a Andrés.
  • Poco a poco pasó del estado de tolerancia al de protección.
  • Que está arrepentida, que él la ha tomado bajo su protección.
  • Bueno, pues te decía, que ese pobre niño queda bajo mi protección.
  • Por de pronto habrá un arreglito, y ese tunante le dará alguna protección.
  • Y apretando contra sí a su mujer, con amorosa protección, exclamó a gritos.
  • Los dueños de las tierras pidieron protección hasta en los papeles públicos.
  • No te abandonaremos nunca manifestó el joven henchido de deseos de protección.
  • Tenía su idea y para nada necesitaba de consejos ni de la protección de nadie.
  • Sí, despreciarle, repetía el otro, pues era ignominia solicitar su protección.
  • Los protestantes decían que la mujer aquella les había pedido limosna y protección.
  • Se tienen hijos sanos a quienes se les da un hogar, protección, educación, cuidados.
  • Se sentía ahora humillado con la protección de Paco, solicitada meses antes por él.
  • Y en cuanto a su otra sobrina, a Rosa, le bastaba para protección y guía con su hermana.
  • ¡Él inútil! Cabalmente le incumbía lo más importante y preciso, que es impetrar la protección del cielo.
  • Aquellos señores me tomaron bajo su protección, librándome de la leva, y desde entonces quedé a su servicio.
  • Tanto valía entonces esto como dedicarse a bandolero sin protección, por lo que toca a la necesidad de vivir a salto de mata.
  • Vii De aquel anciano chocho y que más bien parecía un niño, no podía la esposa de Rubín esperar ya ninguna protección ni amparo moral.
  • Luego, Linda contó las suyas, su existencia bohemia de volatinera, hasta que un señor rico le sacó del circo y le brindó con su protección.
  • Las niñas contestaron con mohines graciosos a los saludos de los amigos, y la mamá, altiva y majestuosa, cobijándolo todo con su mirada de protección.
  • El mismo día en que el viejo supo la paliza que su sobrino había adjudicado al joven Ohando, le tomó bajo su protección y comenzó a iniciarle en su vida.
  • Daba un sonsonete de autoridad a sus palabras, medíalas mucho, tomaba el café con más pausa que de costumbre, y a cada momento echaba una frasecilla de protección.
  • Doña Petronila no pensaba más que en su protección al culto católico y opinaba que los demás debían pasarse la vida alabando su munificencia y su castidad de viuda.
  • En esta casa, que debe mucha protección a los señores de Santa Cruz, pusieron al Señor de Manifiesto, y cuando estuvo fuera de peligro, Jacinta costeó unas funciones solemnes.
  • Doña Lupe se sintió con unas ganas tan vivas de protección con respecto a Fortunata, que no podría llevarse cuenta de los consejos que le dio y reglas de conducta que se sirvió trazarle.
  • Estoy asombrada de la vuelta que le das a tus caprichos, y de lo bien que te las compones para hacer pasar por protección desinteresada lo que en realidad es amor que tenías o tienes a esa maldita.
  • Cuando Maxi iba, su cuñada le hacía sentar a su lado, y le mimaba y atendía mucho, con sentimientos compasivos y de protección familiar, permitiéndose también tutearle y darle consejos higiénicos.
  • Sobraba también un poco de sol, un poco de ignorancia y bastante de la protección del Santo Padre que, generalmente, es muy útil para el alma, pero muy perjudicial para la ciencia y para la industria.
  • Y nunca faltaba un comerciante generoso que, por ser de la tierra y recordando los principios de su carrera, tomase bajo su protección al abandonado y lo metiese en su casa, aunque no le faltase criadico.
  • Julio se mostraba muy independiente, podía haber buscado la protección de su primo Enrique Aracil, que por entonces acababa de obtener una plaza de médico en el hospital, por oposición, y que podía ayudarle.
  • Al fin pensaba ella para consolarse, el señor Cuadros, aunque ramplón y vulgarote, era un hombre aceptable, y no tenía que resignarse ella, como otras mujeres, a buscar la protección de un valetudinario repugnante.
  • Como doña Manuela era la vecina más encopetada y su casa la mejor de la plazuela, los pedigüeños pusiéronse bajo su protección, y elogiaron rastreramente su riqueza, la belleza de las niñas y hasta la suya propia.
  • Y con el valor del que está en su casa, amenazaban y despedían á unos, dejaban entrar á otros, concediéndoles su protección según les habían tratado en las sangrientas y accidentadas peregrinaciones por el camino de la escuela.
  • Discurría sobre la extrañeza de aquellos conceptos de la viuda, que parecía dispuesta a ciertos temperamentos indulgentes en caso de que se la consultara, y de que se la tuviera por dispensadora infalible de protección y por sancionadora de las acciones.
  • Quedaba la chica, una mocetona que, terminado el arreglo de la barraca, no servía para gran cosa, y gracias á la protección de los hijos de don Salvador, que se mostraban contentísimos con el nuevo arrendatario, acababa de conseguir que la admitiesen en una fábrica de sedas.
  • Bien ganada se tenían esta protección, porque él, enaltecido por su cariño, ella, aspirando a la honradez y ensayándose en practicarla, eran dos seres que valían cualquier dinero, o en otros términos, dignos de que se les facilitaran los medios de continuar su campaña virtuosa.
  • Y no dejaron de molestarle también y entorpecerle ciertas disensiones domésticas, pues Refugio, que ya se estaba dando pisto de gobernadora, y se había despedido de sus amigas con ofrecimientos de protección a todo el género humano, se quedó helada cuando su señor le dijo que no la podía llevar.
  • Manolita decía de él que era un chico simpático, aunque vulgarote, y Rafael, el famoso adorador de la tuna, tratábale siempre con un aire de desdeñosa protección, como si tuviese empeño en recordarle de continuo el abismo existente entre una futura lumbrera de la ciencia y un gozquecillo de mostrador.
  • Dormían en habitaciones contiguas Julián y el marqués, pues Julián, desde su ordenación, había ascendido de categoría en la casa, y mientras la madre continuaba desempeñando las funciones de ama de llaves y dueña, el hijo comía con los señores, ocupaba un cuarto de importancia, y era tratado en suma, si no de igual a igual, pues siempre quedaban matices de protección, al menos con gran amabilidad y deferencia.