Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "prudente" aquí tienes una selección de 50 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra prudente para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- De veras que estuve muy prudente.
- Era Jacinta observadora, prudente y sagaz.
- Todos convinimos en que era lo más prudente.
- Al principio, Antonio era prudente y no exponía gran cosa.
- Pero, como hombre prudente, evitaba las cuestiones con ellos.
- Una, la prudente, el ir a ver a don Ciriaco y pedirle consejo.
- Una prudente piedad heredada de nuestros mayores y basta y sobra.
- Por si acaso, es prudente que estos señores pasen aquí la noche.
- ¿Será prudente se dijo entregar estas letras sin garantía alguna?
- ¿Quién duda seguía pensando, que es prudente evitar el escándalo?
- Era prudente esta indicación, y el galán se despidió apretándole la mano.
- No me parecía prudente enterrar allí los cofres, y busqué otro punto mejor.
- Discutimos si aceptar o no la proposición y convinimos en que era lo más prudente.
- Cogió la prudente señora el portamonedas que estaba aún bien repleto y se lo guardó.
- Foja se cansó de ser prudente y preguntó a Trabuco dándole un golpecito en el hombro.
- Sin atender a que fuera o no prudente, Martín tomó el carricoche por el camino de Arneguy.
- Por discreta y prudente que sea una mujer, y tú lo eres mucho, siempre alborota algo en tales casos.
- El ex alabardero era enemigo del materialismo de las hipotecas con seguridad legal y rédito prudente.
- Pero la irritación de su estómago y la desgana hubieron de contenerle en la más prudente frugalidad.
- Ido era tan caballero que le faltó tiempo para hacer la invitación, añadiendo una frase muy prudente.
- Pero envainó su mentira, como el hombre prudente que reserva para los casos graves el uso de las armas.
- Visitación y Paco Vegallana, que eran los que podían hablar con fundamento, guardaban prudente reserva.
- No cabía duda, ser prudente, coger el codiciado fruto, entrar en aquella canonjía, en casa del Magistral.
- Se sofocaba tanto, que el farmacéutico creyó prudente llevar la conversación a un terreno insignificante.
- El capitán dijo que sería prudente que nos fuéramos a la ballenera, pues estos moros eran todos traidores.
- Pero el valentón sonreía bondadosamente, satisfecho de mostrarse prudente y paternal con este viejo rabioso.
- El sofá de ancho asiento amarillo, más prudente y con más experiencia que todo, callaba, conservando su puesto.
- Además, Ana, puesto que defendía su virtud, creía prudente ocultar todo lo que fueran personalidades al confesor.
- Pero era una muchacha prudente y reservada, que sólo se ocupaba de sus actos, sin detenerse a interpretar los ajenos.
- Jacinta no creyó prudente discutir más, y sin decir nada metiose en la alcoba, cerrando cuidadosamente las vidrieras.
- El plan más prudente era tomar otro cuarto y despedir luego a Patricia, dándole una buena propina para que se callara.
- Ya te he dicho que no es prudente soltar jamases tan a boca llena sobre ningún punto que se refiera a las cosas humanas.
- Fortunata creyó prudente mandarla callar, pues aquel concepto se armonizaba mal con la santidad de que hacía gala su amiga.
- Y como conocía tan bien el valor de la moneda, sabía emplearla en la adquisición de sus goces de una manera prudente y casi mercantil.
- Indudablemente Juan Pablo observaba la prudente regla de respetar los sentimientos y propósitos ajenos para que le respetaran los suyos.
- Don Saturnino Bermúdez había recibido más de una vez el homenaje de una admiración prudente en aquel círculo de señores respetables.
- El padre era el único que salía, mostrándose tan confiado y tranquilo por su seguridad, como cuidadoso y prudente era para con los suyos.
- No le pareció prudente al capitán intentar el paso por el estrecho de Magallanes, y se decidió a doblar el Cabo de Hornos, a gran distancia de tierra.
- No le faltaba talento, era apasionado y se asimilaba con facilidad ideas que entendía muy pronto, pero no se distinguía por lo original ni por lo prudente.
- Martín sintió no haber seguido esta prudente táctica goda, pero se calló y dió a entender que se encontraba en uno de los momentos regocijados de su vida.
- Su madre le preparó ropa limpia y le advirtió que tuviera cuidado con lo que decía y que fuera prudente, pues la colocación podía ser un modus vivendi para él.
- Y aunque venía de paz y don Pompeyo se había propuesto ser muy prudente, en cuanto doña Petronila abrió el pico, el ateo extendió una mano y dijo interrumpiendo.
- Los ojos apagados casi siempre, echaban fuego ahora, y aquella mujer cortada a hachazos parecía una estatua rústica de la Elocuencia prudente y cargada de experiencia.
- Y Mesía resignado, firme en su propósito de ser prudente mientras fuera necesario, se emparejaba con don Víctor, que tal vez se permitía cantar a su modo el spirto gentil o la casta diva.
- Mas no quiso dar su brazo a torcer ni dejar de mostrar una inflexibilidad prudente, hasta tanto que viniese Juan Pablo y hablaran tía y sobrino de la inaudita novedad que había en la familia.
- ¡Ah! y después, cuando se llegaba más arriba, a la seguridad de sí mismo, cuando ya no se temía la tentación sino con temor prudente, se encontraban edificantes muchos espectáculos que antes eran peligrosos.
- Tal vez la fina y corrosiva labor del confesonario había podido más que su sistema prudente, que aquel sitio de meses y meses, al fin del cual el arte decía que estaba la rendición de la más robusta fortaleza.
- Pero su prudente esposo, considerando que Bermúdez pasaba con afectado desdén delante de aquellos vivos y flamantes colores, dio un codazo a su mujer para que entendiera que por allí se pasaba sin hacer aspavientos.
- Aunque no se había tratado nunca directamente del asunto, se había convenido, por un acuerdo tácito, que las dos niñas últimas no serían monjas, a no haber en ellas una vocación superior a toda resistencia prudente y moderada.
- ¡Vergüenza le daba confesárselo a sí propio! ¡Dos años hacía que ella debía creerle enamorado de sus prendas! Sí, dos años llevaba de prudente sigiloso culto externo, casi siempre mudo, sin más elocuencia que la de los ojos, ciertas idas y venidas y determinadas actitudes ora de tristeza, ora de impaciencia, tal vez de desesperación.