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Ejemplos de oraciones con la palabra pueblos

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra pueblos en el contexto de una oración.

Término pueblos: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "pueblos" aquí tienes una selección de 89 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra pueblos para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Los pueblos, por casitas.
  • Conventos grandes como pueblos.
  • Pero no van a otros pueblos a pedir.
  • Ya sabe usted lo que son estos pueblos.
  • Los dos pueblos estaban casi abandonados.
  • Los pueblos lejanos, con sus casas blancas.
  • Son una calamidad las mujeres de los pueblos.
  • Infantes y los pueblos comarcanos son pobres.
  • Y vea el lector cómo en los pueblos siempre es tarde.
  • ¿En que unos pueblos roben a otros sus medios de vida.
  • Yo conozco bien lo que son los pueblos de corto personal.
  • Torrijos es el prototipo de los pueblos castellanos muertos.
  • ¿No las podría depositar en los pueblos en casa del notario?
  • Y volviendo la vista más a la izquierda, los pueblos cercanos.
  • La ley de selección en pueblos como aquél se cumplía al revés.
  • Usted es una salvaje y pertenece de lleno a los pueblos primitivos.
  • Eran indiferentes y tenían fama de herejes en los pueblos comarcanos.
  • Iba a pueblos distantes, andando siempre con una regularidad mecánica.
  • En los pueblos no se reciben telegramas sino para anunciar una desgracia.
  • Es la lisonja llave maestra, que abre a todas voluntades en tales pueblos.
  • Además, en los pueblos hay una marcada preferencia por los dramas en verso.
  • Lúzaro es un pueblo bonito, obscuro, como todos los pueblos del Cantábrico.
  • En los pueblos se habla mal del médico, del boticario, del cura, del alcalde.
  • Pero ya ves que en los pueblos no se sabe lo que se tiene y lo que no se tiene.
  • Otra cosa que le encantaba a don Blas era citar los pueblos con sus nombres antiguos.
  • Los carlistas se apoderaban de una porción de pueblos abandonados por los liberales.
  • El agua, en estos pueblos secos, es un señuelo hoy como en los tiempos de Cervantes.
  • Los que venían de las aldeas y pueblos de pesca, traían hambre de cuentos y chismes.
  • Infantes, como tantos otros pueblos del Centro, se arruinó rápidamente en dos siglos.
  • ¡Qué cabeza la de este Marqués! Nació para amaños electorales, para manejar pueblos.
  • Por lo pronto, lo ha visto en Zaragoza y en otros pueblos de los muchos que ha recorrido.
  • Esa tendencia anglómana que se ha desarrollado en algunos pueblos andaluces, no me resulta.
  • La poesía épica predomina lo mismo que en la infancia de los pueblos en la de los hombres.
  • Cuál de nuestros pueblos era mejor, y llegábamos hasta contar las casas que había en cada uno.
  • Doña Paula esconde su gato, ¡un gatazo! ¿Y las casas que compra el Magistral por esos pueblos?
  • A veces parecía triunfante Aparisi, diciendo que tal o cual cosa era el bello ideal de los pueblos.
  • A lo lejos veíamos vagamente los pueblos y el mar, muy azul, con un azul de Prusia, cerca de la costa.
  • Hay momentos en la vida de los pueblos, quiero decir, en la vida del hombre, momentos terribles, alma mía.
  • Fortunata se mostró conforme, si bien recordaba lo que Mauricia le había dicho de la vida de los pueblos.
  • Los pueblos como Alcolea están perdidos, porque el egoísmo y el dinero no está repartido equitativamente.
  • Los ambiciosos de los pueblos veían que todas las clases ricas se inclinaban a favor de la monarquía liberal.
  • Como en todos los pueblos de pescadores, en Lúzaro se ven lanchas en los sitios más extraños e inverosímiles.
  • Cientos de papas, docenas de concilios, miles de pueblos, millones de piedras de catedrales y cruces y conventos.
  • En los pueblos sobran las horas, que son más largas que en ninguna otra parte, y, sin embargo, siempre es tarde.
  • Porque este viejo va de una parte a otra, por los pueblos, repartiendo sus cartelas con las armas de los apellidos.
  • Pasan por los pueblos o viven en ellos muchos personajes interesantes de los cuales los novelistas no se preocupan.
  • En tiempo de ferias, doña Rufina hacía venir alguna sobrina de las muchas que tenía por los pueblos de la provincia.
  • Respecto del sol, la luna y todo lo demás del firmamento, sus nociones pertenecían al orden de los pueblos primitivos.
  • Pero esto es triste, monótono, y en la soledad de los pueblos esta tristeza y esta monotonía llegan a estado doloroso.
  • En todos los pueblos, en todos estos pueblos españoles, tan opacos, tan sedentarios, tan melancólicos, ocurre lo mismo.
  • Pasaron deprisa otra aldea, y cuando no tenían delante ni atrás pueblos ni casas próximos, Bautista aminoró la marcha.
  • En los pueblos donde pocas veces se tienen espectáculos gratuitos lo es y más interesante el de contemplarse mutuamente.
  • Y por eso el egoísmo es tan terrible en los pueblos, y por eso la idea de la muerte maltrata y atosiga tantos espíritus.
  • Y como si la ciudad acabase de sufrir una invasión, tropezábase en todas partes con gentes de la huerta y de los pueblos.
  • La verdad venía entonces a mí envuelta en una especie de simbolismo, como las verdades reveladas a los pueblos de Oriente.
  • No oía al jesuita, oía la elocuencia silenciosa de aquel hecho patente, repetido siglos y siglos en millares y millares de pueblos.
  • El padre, don Pedro, tenía unos primos en Valencia, y estos primos, solterones, poseían varias casas en pueblos próximos a la capital.
  • Hay momentos en la vida de los pueblos, digo, en la vida de los hombres, en que uno debiera tener mil bocas para con todas ellas a la vez.
  • Las casas son bajas, como las de los pueblos, y hay algunas de corredor con habitaciones numeradas, cuyas puertas se ven por la medianería.
  • Más difícil es ser honrada en un pueblo chico que en estas ciudades grandes donde hay mucho personal, porque en los pueblos se aburre una.
  • Algunos pueblos remotos se dice que la adoraban, y los soldados romanos la comían para ganar fortaleza con que vencer a los pueblos extraños.
  • No perdía ninguna de las corridas importantes de la provincia, y llegaba a ir hasta las fiestas de los pueblos de la Mancha baja y de Andalucía.
  • En casi todos los pueblos de la frontera vasco navarra, desde Fuenterrabía hasta Valcarlos, tenían algún agente para sus negocios de contrabando.
  • Es vino de la Rioja solían decir en broma, al llegar a los pueblos golpeando los toneles, y el alcalde y el secretario cómplices los dejaban pasar.
  • Pero de lo que nunca han prescindido los pueblos cultos, ni ahora, ni en la antigüedad, es de la buena crianza, y del respeto que nos debemos todos.
  • Todos los pueblos tienen, sin duda, una serie de fórmulas prácticas para la vida, consecuencia de la raza, de la historia, del ambiente físico y moral.
  • A la entrada de Zaro, como en otros pueblos vasco franceses, hay una gran cruz de madera, muy alta, pintada de rojo, con diversos atributos de la pasión.
  • En cambio en aquellos pueblos como Alcolea, en donde la vida sexual era tan mezquina y tan pobre, las alusiones eróticas a la vida del sexo estaban en todo.
  • Las cómicas eran la carnaza que preferían para tragar el anzuelo de la lujuria rebozado con la vanidad de imitar costumbres corrompidas de pueblos grandes.
  • Leía en El Siglo Médico las vacantes de médicos rurales, se enteraba de qué clase de pueblos eran y escribía a los secretarios de los Ayuntamientos pidiendo informes.
  • A veces su imaginación agrandaba las cifras de la herencia, añadiéndole ceros, porque esa gente de los pueblos no gasta un cuarto, y no hace más que acumular, acumular.
  • Fue de esas cosas que pasan, sin que se pueda determinar cómo pasaron, hechos fatales en la historia de una familia como lo son sus similares en la historia de los pueblos.
  • Los domingos, todos estos hombres, un poco encorvados, un poco pálidos, dejan sus mesillas terreras y se disgregan en grupos numerosos y alegres por los pueblos circunvecinos.
  • Y este pueblo era como la capital del antiguo y conocido campo de Montiel, que abarcaba veintidós pueblos, desde Montiel hasta Alcubillas, desde Villamanrique hasta Castellar.
  • La escena representaba una panera, casa de madera sostenida por cuatro pies de piedra, como las habitaciones palúdicas sustentadas por troncos, y las de algunos pueblos salvajes.
  • Desde el fondo de las habitaciones lejanas, las mujeres enlutadas esas mujeres tristes de los pueblos oirían llenas de espanto y de indignación las melodías de Chopín y Rossini.
  • Una excelente región olivarera es la que se extiende desde Logroño hasta Alfaro, y que comprende los pueblos enclavados a la derecha del Ebro, en una distancia de 10 a 15 kilómetros.
  • Al anochecer, estuvieron ya libres, y, como preferían no quedarse en pueblos grandes, tomaron un camino de herradura que subía al monte Hernio y fueron a dormir a una aldea llamada Regil.
  • Y la idea de la muerte, eterna, inexorable, domina en estos pueblos españoles, con sus novenas y sus tañidos fúnebres, con sus caserones destartalados y su ir y venir de devotas enlutadas.
  • Poníase Barbarita de parte del desterrado príncipe, y como el sentimiento tiene tanta parte en la suerte de los pueblos, todas las mujeres apoyaban al príncipe y le defendían con argumentos sacados del corazón.
  • Magnífico ejemplar de una raza apta para la vida guerrera y montés de las épocas feudales, se consumía miserablemente en el vil ocio de los pueblos, donde el que nada produce, nada enseña, ni nada aprende, de nada sirve y nada hace.
  • Todos los paveros leoneses, zamoranos y segovianos depositaban en sus manos el dinero que ganaban, para que lo girase a los pueblos productores del artículo, y de aquí vino el apodo que le dieron en Puerta Cerrada y que heredó doña Lupe.
  • A don Tomás le llamaban Frígilis, porque si se le refería un desliz de los que suelen castigar los pueblos con hipócritas aspavientos de moralidad asustadiza, él se encogía de hombros, no por indiferencia, sino por filosofía, y exclamaba sonriendo.
  • Los pueblos y caseríos, compactos y apiñados hasta el punto de parecer de lejos una sola población, matizaban de blanco y amarillo aquel gigantesco tablero de damas, cuyos cuadros geométricos, siendo todos verdes, destacábanse unos de otros por sus diversas tonalidades.
  • ¡Qué emociones debían de ser aquéllas! Y Bautista y Martín soñaban con el placer de atacar y de huir, de bailar en las fiestas de los pueblos y de robar en los Ayuntamientos, de acechar y de escapar por los senderos húmedos y dormir en una borda sobre una cama de hierba seca.
  • ¡Qué diferencia exclamo entre estos pueblos inactivos de la Meseta y los pueblos rientes y vivos de Levante! Entonces mi compañero, que ha callado, como yo, durante toda la comida, me mira fijamente, como asombrado de que haya quien hable así en Torrijos, y replica con voz lenta y enérgica.
  • Y todos estos dolores, todos estos anhelos, estos suspiros, estos sollozos, estos gestos de resignación van formando en los sombríos pueblos, sin agua, sin árboles, sin fácil acceso, un ambiente de postración, de fatiga ingénita, de renunciamiento heredado a la vida fuerte, batalladora y fecunda.
  • Inflamada en amor patriótico, ya que en la madurez de su existencia no podía aspirar al calorcillo de otro amor, y orgullosa en extremo como mujer y como dama española, el sentimiento nacional se asociaba en su espíritu al estampido de los cañones, y creía que la grandeza de los pueblos se medía por libras de pólvora.
  • Ver muchas leguas de tierra, columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos como si fueran juguetes, imaginarse a los hombres como infusorios, ver pasar un águila o un milano, según los parajes, debajo de sus ojos, enseñándole el dorso dorado por el sol, mirar las nubes desde arriba, eran intensos placeres de su espíritu altanero, que De Pas se procuraba siempre que podía.