Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "quedamos" aquí tienes una selección de 37 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra quedamos para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Quedamos en que.
- ¿Quedamos en eso.
- ¿Quedamos amigos?
- Quedamos incomunicados.
- Nos quedamos sorprendidos.
- Todos nos quedamos atónitos.
- Quedamos en que de diez a once.
- Quedamos en que vendrá Quevedo.
- Quedamos asustados con el gasto.
- Irizar y yo nos quedamos a la puerta.
- Quedamos en que serán dieciséis mil.
- Iii Quedamos en que no hay más cuentos.
- Quedamos en una cosa dijo levantándose.
- Quedamos dentro los vascos y el timonel.
- Y así quedamos todos tres bien conformes.
- Yo apagué el farol y quedamos a abscuras.
- Quedamos, pues, en que iremos a ver a don Ramón.
- Nosotros dijo nos quedamos este verano en Vetusta.
- Nosotros estábamos en la reserva y nos quedamos a la cola.
- Sin culpa mía, quedamos reñidas Rita y yo desde entonces.
- Los blancos que presenciábamos la escena nos quedamos consternados.
- Soy columna o palillo de dientes, señor Cardenal, ¿en qué quedamos?
- No tuvimos tiempo de hacer uso de nuestras armas, y quedamos prisioneros.
- Quedamos dijo la señora en que usted se encargará de la compra del caballo.
- Quedamos enemigos como gatos y gatos, que en despensa es peor que gatos y perros.
- Señores, ¿en qué quedamos, es que ha nacido Cristo o es que ha resucitado el dios Pan?
- Tres semanas después quedamos entre el Ecuador y el trópico de Capricornio en una calma chicha.
- Murió el pobre mozo, enterrámosle muy pobremente por ser forastero, y quedamos todos asombrados.
- Llamó a Ryp y quedamos de acuerdo en ir todos a la orilla del río, escoltados por diez moros armados.
- Enviamos a un hombre a que encargara el ataúd al carpintero, y Urbistondo y yo nos quedamos en la casa.
- Entonces despidiéndose los dos, echaron hacia abajo, y yo y don Diego quedamos solos y echamos a San Filipe.
- Era en invierno, y quedamos los tres convenidos en permanecer con la cabeza tapada, como si tuviéramos frío.
- Nos quedamos, pues, solos, sin más amparo que el de la fragata que nos arrastraba, niño que conducía un gigante.
- Entonces nos quedamos todos tiesos de espanto, porque vimos que el barco con que nos batíamos era el mismo San Hermenegildo.
- ¡Cristo! Hemos sido unos brutos, y ahora, en justo castigo, nos quedamos en la miseria, y muchas gracias si en alguna tienda nos quieren admitir de bestias de carga.
- Tanto gusté de las extrañas maneras de vivir del hidalgo, y tanto me embebecí, que divertido con ellas y con otras, me llegué a pie hasta las Rozas, adonde nos quedamos aquella noche.
- XII Cuando el espíritu, reposando de la agitación del combate, tuvo tiempo de dar paso a la compasión, al frío terror producido por la vista de tan grande estrago, se presentó a los ojos de cuantos quedamos vivos la escena del navío en toda su horrenda majestad.