Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra quejas

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra quejas en el contexto de una oración.

Término quejas: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "quejas" aquí tienes una selección de 25 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra quejas para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Pero sus quejas eran vagas.
  • ¿Te quejas de que me paseaba por la iglesia?
  • Pucheros, lloros, apóstrofes, quejas, gritos.
  • Siempre me está viniendo con quejas de Ramiro.
  • Mezclaba su odio al Magistral con las quejas contra su hija.
  • Conteniendo en seguida la ira, como si Ana pudiera oír sus quejas.
  • A su cuñada, a Caridad, le iba sobre todo con quejas de su marido.
  • En fin, hijo mío, tal vez te fastidie con mis quejas, pero a los viejos hay que tolerarles.
  • Todo era quejas acerbísimas, afán angustioso por su honor y amenazas de que iba a hacer y acontecer.
  • No hay averías importantes dijo Martín .¡Adelante! Los viajeros entonaban un coro de quejas y de lamentos.
  • Aunque en rigor era Rosita la que buscaba a Caridad y le llevaba sus quejas, sus aprensiones, sus suspicacias.
  • Pero sus quejas fueron, recibidas tan acremente, que acabó jurando no volver a poner los pies en aquella casa.
  • Cuando volvió la obscuridad, De Pas se acercó a la Regenta y con una voz dulce en que había quejas le preguntó.
  • En la alcoba próxima se oían quejas, alternando con voces de ¡Ay, Dios mío! ¡Ay, Jesús mío! ¡Qué demonio será esto! pensó Martín.
  • Y como si esta palabra fuera el tapón de su ira, tras ella corrieron en vena abundante las quejas por lo que el chico había hecho aquella mañana.
  • En una época de guerras dió a los hombres un dios de las batallas, a las mujeres y a los débiles un motivo de lamentos, de quejas y de sensiblería.
  • Era la justicia patriarcal y sencilla del buen rey de las leyendas saliendo por las mañanas á la puerta del palacio para resolver las quejas de sus súbditos.
  • ¡un rutinario! Quintanar era inagotable en el capítulo de las quejas y de la envidia pequeña, al pormenor, cuando se trataba de su amigo íntimo, de su Frígilis.
  • ¡Quién tal pensara de una mujer que hacía la vida referida! A las voces del alguacil y a mis quejas, el amigo, que era un frutero que estaba en el aposento de adentro, dio a correr.
  • En una época de nombramientos de intriga, de complacencias palaciegas, para aplacar las quejas de la opinión se buscó un santo a quien dar una mitra y se encontró al canónigo Camoirán.
  • Por eso cuando pasa mucho tiempo sin cambio político, cogen el cielo con las manos los sastres y mercaderes de trapos, y con sus quejas acaloran a los descontentos y azuzan a los revolucionarios.
  • ¡Cómo se ríe cuando está en el ataque! Tiene los ojos llenos de lágrimas, y en la boca unos pliegues tentadores, y dentro de la remonísima garganta suenan unos ruidos, unos ayes, unas quejas subterráneas.
  • Toda la huerta que tenía agravios que vengar estaba allí, gesticulante y ceñuda, hablando de sus derechos, impaciente por soltar ante los síndicos ó jueces de las siete acequias el interminable rosario de sus quejas.
  • ¡Cuatre sòus de multa! Vio á lo lejos, en la puerta de la taberna de Copa, á su enemigo Pimentó, con el porrón en la mano, ocupando el centro de un corro de amigos, gesticulante y risueño, como si imitase las protestas y quejas del denunciado.
  • Y después las quejas de la cama frágil, el gruñir del jergón de gárrulas hojas de mazorca, y la protesta muda, pero enérgica, brutal de la moza, que se defendía a puñadas, a patadas, con los dientes, despertando en él, decía don Álvaro, una lascivia montaraz, desconocida, fuerte, invencible.