Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "querida" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra querida para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Querida Pepita.
- Mi querida Mary.
- Querida hermana.
- Será su querida.
- Mi querida Rufina.
- Salgo poco, querida.
- Iba a ser mi querida.
- Adiós, querida hermana.
- Sí, todo, querida tía.
- Pero ser querida ¿por qué no?
- ¿Qué sucede, señorita querida?
- ¡Ay, mi querida calle de mi alma!
- Eso es Anita en mi querida Vetusta.
- No quiero más papel de la querida patria.
- Estaba muy habladora su querida mujercita.
- ¿Qué me das, querida mía, si te lo averiguo?
- ¡Yo! ¡Qué estupidez! ¿Pues no es tu querida?
- Querida mía, o estás conmigo o estás contra mí.
- Estaba acostumbrado al ataque de su querida esposa.
- Amiga querida, es preciso prepararse con formalidad.
- Él no servía para ver morir a una persona querida.
- Fortunata, querida amiga de mi alma, ¿no me conoces?
- Perdónala, querida mía, que no sabe lo que se dice.
- Venía de oír misa de San Juan, su querida parroquia.
- El tiene una querida que es una señora rica, ya vieja.
- ¡qué traspaso! Chavala querida, muérete, y vente conmigo.
- Nada, querida declaró el buen señor acusándose francamente.
- Estas cosas le pasan a mi querida tía por meterse a redentora.
- Yo la llamaba a ella mi querida Mary, y ella mi querido Shanti.
- ¡mi querida Miss ! gritó Amparito, queriendo tomarla en brazos.
- También usted ha padecido, también usted ha pecado, querida tía.
- Consideraba a su corbeta como si fuera su mujer, su novia o su querida.
- Por punto, hizo como que sus brazos intentaban someter a los de su querida.
- No prosigas, Agapita querida dijo el enfermo con voz meliflua, débil, mimosa.
- Aquellas injerencias de su querida esposa eran dignas de eterno agradecimiento.
- Y de todos modos, desaire o no, yo quiero dar una explicación a mi querida amiga.
- Querida, me ha dicho Bárbara que estás muy confusa por no saber qué hacer con ese muchacho.
- Esto le ocasionó grandes tristezas que al principio trataba de disimular delante de su querida.
- Si insiste usted, querida tía, en hacer comedias, creeré que quien ha perdido el juicio es usted.
- Creían que un hombre de mundo no puede vivir sin querida, y todos la tenían, más o menos barata.
- Quintanar tardó en conocer que su Anita, su querida Anita quería convertirle a la piedad verdadera.
- Después soñaba que era ella la esposa y Jacinta la querida del tal, unas veces abandonada, otras no.
- Mira, mira, querida esposa dijo Santa Cruz, mostrando a su mujer el chaleco, que se quitó apenas puesto.
- ¡Su Vetusta querida! Oh, no hay como los centros de civilización para despellejar cómodamente al prójimo.
- Y todo sin regaños, sin manotadas, tratándola como un buen pastor trataría a la más querida de sus ovejas.
- Lloro de amor, llena el alma de la presencia del Señor a quien usted y la santa querida me enseñaron a conocer.
- Ya sé que la tibieza es muerte, leído tengo lo que dice nuestra querida Madre y Maestra hablando de sus pecados.
- Era como ir a misa, para el hombre devoto, o como visitar el cementerio donde yacen los restos de la persona querida.
- Parecía un padre, un hermano que desalado busca a la prenda querida que ha caído en los dédalos tenebrosos del vicio.
- Entonces mi querida rata se pondría a roer en un rincón del cielo para hacer un agujerito, por el cual me colaría yo.
- Querida mía le dijo Maxi moviendo mucho la cabeza y los músculos de la cara, señal de una fuerte excitación nerviosa.
- Se parecía un poco a su querida torre de la catedral, también robusta, también proporcionada, esbelta y bizarra, mística.
- Frígilis, si veía a su querida Ana detrás de los cristales, la saludaba con una sonrisa y volvía a inclinarse sobre la tierra.
- El temporal retrasó no poco el cumplimiento de aquel plan de higiene moral, impuesto suavemente por don Fermín a su querida amiga.
- Total, que tuvieron una fuerte pelotera, y desde entonces no se hablaban tía y sobrino, y este se había ido a vivir con una querida.
- De sobremesa, si no jugaban al tute, el buen señor le contaba a su querida aventuras y pasos estupendos de su dramática vida militar.
- Cuál, con la boca más abierta que la de mujer pedigüeña, sin hablar palabra, la enseñaba a su querida las entrañas por el gaznate.
- Querida mía (rechazándola con dulzura y tomando un tonillo enfático), si en este via crucis de trabajos y persecuciones que me espera.
- La desgracia de Malespina no fue la única después del rescate, y Dios quiso que otra persona para mí muy querida sufriese igual suerte.
- Con el mundo entero armaba camorra, y todo el veneno que iba amasando en su maldecida alma, por la mala suerte, lo descargaba sobre su querida.
- Renunciaron al enlace los padres del herido, y en cambio el del vencedor se presentó en casa a pedir para su hijo la mano de mi querida amita.
- Ahí, mi querida Mary le dije yo, hay, según dicen, una gran serpiente con alas, con garras de buitre y cara de mujer, que se llama Egan suguia.
- De todo lo que el enamorado pensaba hacer para la redención de su querida, nada le parecía tan urgente como enseñarla a escribir y a leer bien.
- Sonreía Benigna, y si no hubiera sido por consideración a su querida hermana, habría dicho del Pituso lo que de las monedas que no sonaban bien.
- Si antes la maldecía porque la creía querida de su Fermo, ahora la aborrecía porque el desprecio, la burla, el engaño, la herían a ella también.
- Por pronto que acudo, ya mi querida tía me ha registrado la ropa que está en el perchero y se ha llevado todo lo que había en el bolsillo del chaleco.
- De repente determinose una brusca sacudida en su espíritu, y tomándole la mano a su querida amiga y apretándosela mucho, le dijo con expresión de terror.
- No manifestó estos temores a su querida, que estaba con un pie calzado y otro descalzo, mirando atentamente las idas y venidas de una procesión de hormigas.
- Al mismo tiempo que la conocí leí la obra del novelista escocés, y no puedo pensar en mi querida muerta sin recordar la figura literaria del gran escritor.
- Pues mis aspiraciones se concretan hoy, querida amiga, a que usted, si está aquí cuando entre ese niño ilustrado, le ofrezca la yema que yo tengo dispuesta.
- Pero, entre tanto, De Pas volvía amorosamente la visual del catalejo a su Encimada querida, la noble, la vieja, la amontonada a la sombra de la soberbia torre.
- Aprovecharse, como Julio, de la miseria de la familia para hacer de Niní su querida, con la idea de abandonarla cuando le conviniera, le parecía una mala acción.
- Parecíale que alguna persona muy querida, muy querida para él, andaba por allí, resucitada, viviente, envolviéndole en su presencia, calentándole con su aliento.
- Pensando de este modo, había llegado a la casa de su querida, y en el momento de poner la mano en el llamador, un hecho extraño cortó bruscamente el hilo de sus ideas.
- La marquesa de Vegallana, todavía de azul eléctrico, se levantó de su silla de raso carmesí con respaldo de nogal, y abrazó sin que pareciera mal, a su querida Anita.
- Cuando el padre se retiraba ya, murmurando Adiós, Nuchiña, hija querida, la novia le asió la diestra y se la besó humildemente, con labios secos, abrasados de calentura.
- ¡ah! por ser valiente, ¡por empeñarse en salir en una descubierta! Era un hombre tan patriota, que por salvar a su querida Francia, habría dado él cien vidas que tuviera.
- Y el viejo se animaba, se erguía, apoyándose en su bastoncillo, y al hablar de su querida tienda, una oleada de sangre daba color a su cara fresca de anciano bien conservado.
- Feliz entre todos los mortales se creía el buen estudiante de Farmacia, viendo que su querida no rechazaba la idea de dar por concluida la cuarentena y apresurar el casamiento.
- Don Fermín le había dicho usted es el único que podrá entenderse con esta hija mía querida, que a mí iba a volverme loco si continuaba contándome sus aprensiones morales.
- ¡Sí, don Fermín, por Dios! exclamó doña Lucía, juntando las manos segura estoy de que recobrará la salud aquella querida niña, si usted le lleva el consuelo de su palabra.
- Él, aunque viviera con su madre querida, no tenía hogar, hogar suyo, y eso debía ser la dicha suprema de las almas serias, de las almas que pretendían merecer el nombre de grandes.
- Su niñez le enternecía, su juventud le disgustaba como el recuerdo de una mujer que fue muy querida, que nos hizo cometer mil locuras y que hoy nos parece digna de olvido y desprecio.
- Iii A la mañana siguiente, Maximiliano encaminó sus pasos al convento, no por entrar, que esto era imposible, sino por ver aquellas paredes tras de las cuales respiraba la persona querida.
- ¡Por vida de la santísima uña del diablo! Si consigo yo ponerte bueno, mi querida tía, alias la baronesa de Rothschild, no tendrá más remedio que hincar la jeta y darme lo que necesito.
- Me ha dicho el chico de Orgaz, que acabó la carrera de médico en San Carlos, que estos últimos años Obdulita servía en Madrid a su prima Tarsila Fandiño, la célebre querida del célebre.
- Antes de ir al café había tenido un vivo altercado con Refugio, por pretender ésta que fuese con ella a Gallo, y el disgusto con su querida, a quien tenía cariño, le revolvió más la bilis.
- ¡Si ella había soñado siempre con verse rodeada de un corro chiquito de personas queridas, y vivir como Dios manda, queriendo bien a los suyos y bien querida de ellos, pasando la vida sin afanes!
- En cuanto pude disponer de un rato de libertad, después que mi amo quedó instalado en casa de su prima, salí a las calles y corrí por ellas sin dirección fija, embriagado con la atmósfera de mi ciudad querida.
- ¡Nuestras fiestas! ¡Qué cosa más hermosa, querida hija mía! Llegará, por ejemplo, la Noche buena y usted empleará su imaginación poderosa en representarse las escenas de pura poesía del Nacimiento de Jesús.
- Si la conversación degeneraba y caía en los pleitos, torcía el gesto y dejaba de atender, para abismarse en la contemplación de aquella campiña triste ahora, siempre querida para él que la conocía palmo a palmo.
- Pero a ella se le figuraba que por bajo de esto quedaba libre el corazón para el amor mundano, que este entra por los ojos o por la simpatía, y no tiene nada que ver con que la persona querida se parezca o no se parezca a los santos.
- Con esto y la natural vanidad que lleva a la mujer a creerse querida de veras, la Regenta podía, si le importaba, creer que el Tenorio de Vetusta había dejado de serlo para convertirse en fino, constante y platónico amador de su gentileza.
- De todas suertes, lo que le pasaba probaba que aún era joven, que no era por necesidad disfrazada de idealismo por lo que se juraba ser platónico, siempre platónico, o por lo menos indefinidamente, en sus relaciones con la fiel y querida amiga.
- Maximiliano se abalanzó a su querida con aquella especie de vértigo de respeto que le entraba en ocasiones, y besándole castamente un brazo que medio desnudo traía, cogiéndole después la mano basta y estrechándola contra su corazón, le dijo.
- Cuando advertí el gozo y la satisfacción que les causaba haber apresado el más grande y glorioso barco que hasta entonces surcó los mares, pensé que también ellos tendrían su patria querida, que ésta les habría confiado la defensa de su honor.
- Cuando salió a la claridad, con el cielo por techo, vio en lo alto de la escalinata de mármol, con una mano apoyada en el cancel dorado de la puerta de la casa, a su querida esposa que extendía el brazo derecho hacia la luna, con una flor entre los dedos.
- Sin embargo, no las tenía todas consigo, porque como se dan casos de que salga fallido lo que el corazón anuncia, pasaba el pobre chico horas de verdadera angustia, y a solas en su casa, se metía en unos cálculos muy hondos para averiguar el estado de los sentimientos de su querida.
- Sin poder resistir la tentación, y compelido por la misteriosa atracción del mar, cuyo elocuente rumor me ha parecido siempre, no sé por qué, una voz que solicita dulcemente en la bonanza, o llama con imperiosa cólera en la tempestad, me desnudé a toda prisa y me lancé en él como quien se arroja en los brazos de una persona querida.
- Refugio, la querida de Juan Pablo, estaba aquel invierno muy mal de ropa, y no iba al café del Siglo, sino al de Gallo, porque le cogía cerca (la pareja moraba en la Concepción Jerónima), y además porque la sociedad modesta que frecuentaba aquel establecimiento, permitía presentarse en él de trapillo o con mantón y pañuelo a la cabeza.