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Ejemplos de oraciones con la palabra queridas

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra queridas en el contexto de una oración.

Término queridas: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "queridas" aquí tienes una selección de 14 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra queridas para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • La ingenuidad, la sencillez no pueden ser queridas.
  • Cinco hembras respetadas y queridas civilizan al hombre más agreste.
  • En general envidiaba a los curas con quienes confesaban sus queridas y los temía.
  • Sus citas históricas solían referirse a las queridas de Enrique VIII y a las de Luis XIV.
  • Ya se sabía, él no podía asistir a las personas muy queridas cuando llegaban a cierto estado.
  • Vengo tan sólo a presenciarlo, por pura afición y por el entusiasmo que me inspiran nuestras queridas banderas.
  • ¡Quiá! Seguía en el alcázar como si tal cosa, aunque personas muy queridas para él caían a su lado para no levantarse más.
  • Mantenía queridas costosas por pura ostentación y emprendía viajes divertidos por toda España con audaces compañeros de bureo.
  • A sus queridas, cuando no eran demasiado beatas y estaban muy enamoradas, procuraba imbuirlas en sus ideas acerca del átomo y la fuerza.
  • El de las monjas aseguraba que no, y que sacarla de allí, sola, separarla de sus queridas compañeras, de su vida regular, hubiera sido matarla.
  • ¡Si ella había soñado siempre con verse rodeada de un corro chiquito de personas queridas, y vivir como Dios manda, queriendo bien a los suyos y bien querida de ellos, pasando la vida sin afanes!
  • Como se recuerda a las personas más queridas de la familia, así vivieron y viven siempre con dulce memoria en la mente de Barbarita los dos maniquís de tamaño natural vestidos de mandarín que había en la tienda y en los cuales sus ojos aprendieron a ver.
  • Hasta en aquellos lugares donde el hombre suele perder todo encanto, porque es el deber, lograba conquistas verdaderas y de ello se pagaba no poco el Marquesito, que trataba con desdén a las queridas ganadas en buena lid, y con grandes miramientos y hasta cariño a las que le costaban su dinero.
  • Y en tanto nosotros bailábamos de regocijo en la costa, al estruendo de la artillería, figurándonos ser las naciones a que correspondían aquellos barcos, y creyendo que en el mundo de los hombres y de las cosas grandes, las naciones bailarían lo mismo presenciando la victoria de sus queridas escuadras.