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Ejemplos de oraciones con la palabra quijote

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra quijote en el contexto de una oración.

Término quijote: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "quijote" aquí tienes una selección de 10 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra quijote para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Cuenta, veamos tu odisea en esa tierra de Don Quijote.
  • Don Quijote, a quien Cervantes quiso dar un sentido negativo, es un símbolo de la afirmación de la vida.
  • Iguales bromas se permitía el Don Quijote que vegetaba en la obscuridad, midiendo telas en Las Tres Rosas.
  • Don Quijote vive más que todas las personas cuerdas que le rodean, vive más y con más intensidad que los otros.
  • ¿Creía Jacinta aquellas cosas, o aparentaba creerlas como Sancho las bolas que Don Quijote le contó de la cueva de Montesinos?
  • ¡Ah!, este Don Quijote reventando a cuchilladas los cueros de vino, para el amigo Davidson, que llama a Don Quijote don Cuiste, y se las tira de hispanófilo.
  • Este medio era divulgar el crimen, propalar el ominoso adulterio, y excitar al don Quijote de don Víctor para que saliera lanza en ristre a matar a don Álvaro.
  • Notaba Ana que en aquella altura, en aquel escenario, mitad pastoril, mitad de novela picaresca, entre arrieros, maritornes y señores de castillos, a lo don Quijote, se despertaba en ella el instinto del arte plástico y el sentido de la observación.
  • Este buen hidalgo había llegado a identificarse con la vida antigua y a convencerse de que la gente discurría y obraba como los tipos de las obras españolas clásicas, de tal manera, que había ido poco a poco arcaizando su lenguaje, y entre burlas y veras hablaba con el alambicamiento de los personajes de Feliciano de Silva, que tanto encantaba a Don Quijote.
  • Pero después, al notar las extravagancias de su torcida imaginación, le acribilló con burlas y le colgó el apodo de Don Quijote, no porque el viejo comerciante hubiese leído la inmortal obra de Cervantes, sino por tener arriba en su comedor una litografía detestable, en la cual el hidalgo manchego, dormido y en camisa, daba de cuchilladas a pellejos de vino.