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Ejemplos de oraciones con la palabra quitado

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra quitado en el contexto de una oración.

Término quitado: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "quitado" aquí tienes una selección de 40 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra quitado para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Me ha quitado lo mío.
  • Ella te lo ha quitado.
  • Y no te has quitado el manto.
  • Paicía que se lo habían quitado.
  • Pero nos ha quitado también vida.
  • Me ha quitado lo mío, me ha robado.
  • Yo, y a ella no se le ha quitado nada.
  • ¿Tantos rabos me ha quitado el bellaco?
  • ¡Ay, qué peso me has quitado de encima.
  • Jacinta se había quitado el sombrero y el abrigo.
  • La señora no se había quitado el manto ni los guantes.
  • Quítale lo que ella te ha quitado, y adivina quién te dio.
  • Aquello era un panteón al que no se había quitado el andamiaje.
  • Pero, hijo, me has quitado la devoción con tus paseos por la iglesia.
  • Se levanta, se viste, pero no está segura de haberse quitado la venda.
  • Un dato tomado de la existencia positiva me ha quitado todas las dudas.
  • V LA COMPAÑÍA DEL HOMBRE SÍ, nos ha quitado terrores exclamó Iturrioz.
  • ¿Será ella o será alguno que le ha quitado el llavín y viene a matarme?
  • Ya se le había quitado el gran temor que la hermana de su padre le infundía.
  • Todavía no se había quitado el manto, y parecía que iba a volver a la calle.
  • Julián empezó por preguntar si se le había quitado el susto de la noche anterior.
  • Aquella mujer le había quitado lo suyo, lo que, a su parecer, le pertenecía de derecho.
  • Fué para ella un incidente sin importancia, un encuentro agradable, que la había quitado el miedo.
  • Se le vinieron a la boca palabras duras para increpar a aquella mona del Cielo, que le había quitado lo suyo.
  • Después se había quitado su propio calzado, porque era un marrano que gustaba de andar descalzo con las patas sobre el suelo.
  • ¡Cuántos terrores no nos han quitado de encima el análisis! Ya no hay monstruos en el seno de la noche, ya nadie nos acecha.
  • Lo primero que él hizo al despertar fue ver si le habían quitado su tesoro, y como extrañase no hallar el puñal, díjole su mujer.
  • Hasta parecía que había engordado, que tenía más pelo en la cabeza, que era menos miope, y que se le habían quitado diez años de encima.
  • Lo primerito que he de pedirle al Señor cuando me meta en el Cielo, es que te haga feliz, dándote lo que es muy re tuyo, lo que te han quitado.
  • Estaba flaca, sucia, vestía de pingos que olían mal, y la pobreza, la vida de perros y la compañía de aquel salvaje habíanle quitado gran parte de sus atractivos.
  • ¡Cómo llorarás cuando la miseria te acose, y esos cachorros de Pajares, que para nada sirven, no te puedan dar el pan que Juanito se hubiera quitado de la boca para ti.
  • No le repugnaba a doña Lupe trabajar los domingos, porque sus escrúpulos religiosos se los había quitado Jáuregui en tantos años de propaganda matrimonial progresista.
  • El inmenso disco, semejante a una sombrilla japonesa a la cual se hubiera quitado la convexidad, daba vueltas sobre su eje pausada o rápidamente, según la fuerza del aire.
  • La verdadera ley es la de la sangre, o como dice Juan Pablo, la Naturaleza, y yo por la Naturaleza le he quitado a la mona del Cielo el puesto que ella me había quitado a mí.
  • ¡Mal ingenio te acabe!, decía yo entre mí, cuando vi un mozo medio espíritu y tan flaco, con un plato de carne en las manos que parecía que la había quitado de sí mismo.
  • Conveníale, pues, quitarse pronto la máscara ante su hermano como se la había quitado ante doña Lupe, pues hasta que lo hiciera no se reintegraría en el uso de su voluntad.
  • Parecieron en la mesa cinco pasteles de a cuatro, y tomando un hisopo, después de haber quitado las hojaldres, dijeron un responso todos, con su requiem aeternam, por el ánima del difunto cuyas eran aquellas carnes.
  • Llegó a mí, y viendo que no tenía ningunas, porque me las habían quitado y metídolas en una casa a secar con la capa y sombrero, pidióme, como digo, las armas, al cual respondí, todo sucio, que si no eran ofensivas contra las narices, que yo no tenía otras.
  • Mas ¡vótote a Dios!, si al conde topo en la calle y no me quita muy bien quitado del todo el bonete, que otra vez que venga, me sepa yo entrar en una casa, fingiendo yo en ella algún negocio, o atravesar otra calle, si la hay, antes que llegue a mí, por no quitárselo.
  • Al principio no oyó más que el crujir de los hierros de la cama del clérigo, que era muy mala y endeble, y en cuanto se movía el desgraciado ocupador de ella volvíase toda una pura música, la que unida al ruido de los muelles del colchón veterano, hubiera quitado el sueño a todo hombre que no fuese Nicolás Rubín.