Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra quitar

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra quitar en el contexto de una oración.

Término quitar: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "quitar" aquí tienes una selección de 45 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra quitar para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Me la quiero quitar.
  • Señorita, lo iba a quitar.
  • Que le van a quitar su honor.
  • Diga si me le quería quitar.
  • No me los podía quitar de encima.
  • Tu marido es mío y te lo tengo que quitar.
  • Vamos a quitar los fusiles a estos hombres.
  • No le quiero quitar al Pitusín la preferencia.
  • Dar muerte llaman quitar el dinero, y con propiedad.
  • Presiento que estos disgustos me van a quitar la vida.
  • Si le ordenaban quitar agua de un puchero, echaba más.
  • Yo pensaba que me lo iban a quitar, por lo mala que he sido.
  • A uno le habían podido quitar la cartuchera, al otro fué imposible.
  • Al quitar la soga en que venían ensartados, se salían pegados los andrajos.
  • Pero el Ayuntamiento mandó quitar el animal de San Antón, y el cubil estaba vacío.
  • Martín supuso que no sería difícil romper la madera y quitar el barrote de un lado.
  • Pero luego accedió, mandó quitar los armarios y baúles, y allí se instaló Andrés.
  • Ahora todo el mundo no piensa en otra cosa que en el modo de quitar legalmente la bolsa al vecino.
  • La cabeza se me partía, y como no me podía quitar de entre mí aquella idea, y dale con lo mismo.
  • Mas se calló por no armar camorra ni quitar a la reunión sus tonos de circunspección y formalidad.
  • La pobre, como tiene la cabeza un tanto débil y trastornada, se figura que le van a quitar a su hijo.
  • Y así, prometí a don Diego y a todos los compañeros, de quitar una noche las espadas a la mesma ronda.
  • Todas las perrerías de él y los demás vecinos sólo habían servido para quitar la vida á un pobre chicuelo.
  • Y ansí sería, porque cierto en aquel tiempo no me debían de quitar el sueño los cuidados del rey de Francia.
  • Tomámoslas para verlas, llevámonoslas y con añadir una necedad y quitar una cosa bien dicha, decimos que es nuestra.
  • Molestábale también la costumbre que allí había de quitar gas a las diez de la noche cuando se iban los tales alumnos.
  • El capitán dijo que no había agua, y nos mandó a nosotros quitar las bombas de mano que sacaban el agua de los aljibes.
  • A esta hora entró una vieja que ensalmaba, y los vecinos, y comiénzanme a quitar trapos de la cabeza y curar el garrotazo.
  • ¿Quién sabe si, luego que acabase con su mujer y con don Julián, se le ocurriría al señorito quitar la vida a la nené?
  • Turbábala sólo algún perro sabio de los que, huyendo de la estricnina municipal, se pasean por allí sin quitar la vista del suelo.
  • Anda, ángel, mira que te lo pido con toda mi alma, porque esta penita que tengo aquí no se me quiere quitar, y parece que me voy a morir.
  • Con ayuda de Guillermina pensaba, voy a hacer la pamema de que he sacado este niño de la Inclusa, para que en ningún tiempo me lo puedan quitar.
  • Pagó por nosotros y salímonos del pueblo para el puerto, enfadados del término del ermitaño y de ver que no le habíamos podido quitar el dinero.
  • Todo esto se le pasó por las mientes al Magistral en el poco tiempo que necesitó para quitar el pie del estribo y hacer el último saludo a las señoras dando un paso atrás.
  • El susto de la tía y de Fortunata fue muy grande, y les costó trabajo quitarle el arma homicida, que era un cuchillo de la mesa, con el cual no era fácil quitar la vida a nadie.
  • Maximiliano estaba encantado, y no atreviéndose a desplegar los labios, daba su asentimiento con una sonrisa, sin quitar los extáticos ojos de aquel semblante que le parecía angelical.
  • Juanito tenía presente los enormes monos trepando por un tronco, con el lomo apelillado y calvo, y los pájaros vistosos, a quienes no se podía quitar el polvo sin que cayesen las plumas.
  • Y si es verdad lo que yo digo y aquél, persuadido del demonio, por quitar y privar a los que están presentes de tan gran bien, dice maldad, también sea castigado y de todos conocida su malicia.
  • Y para que me tuviesen por hombre de partes y conocido no hacía sino quitar el sombrero a todos los oidores y caballeros que pasaban, y sin conocer a ninguno les hacía cortesías como si los tratara familiarmente.
  • Porque un día que habíamos comido razonablemente y estaba algo contento, contóme su hacienda y díjome ser de Castilla la Vieja, y que había dejado su tierra no más de por no quitar el bonete a un caballero su vecino.
  • En lo de tomar justa y sabrosa venganza los maridos ultrajados, el divino don Pedro había discurrido como nadie y sin quitar a El castigo sin venganza y otros portentos de Lope el mérito que tenían, don Víctor nada encontraba como El médico de su honra.
  • Ripamilán, mientras discutía acalorado con su querido amigo don Víctor, en pie, moviendo la cabeza como con un resorte, arreglaba la ensalada tercera de la Marquesa, con una habilidad de máquina en buen uso, y la señora le dejaba hacer, tranquila, aunque sin quitar ojo de sus manos, segura del acierto exacto del diminuto canónigo.
  • No olvida cuando el arzobispo le llama a su cámara, a fin de inquirir qué hay de verdad en todo lo ocurrido, y él, después de arrodillarse, lo cuenta sin poner ni quitar una sílaba, encontrando en la sincera confesión inexplicable alivio, y besando, con el corazón desahogado ya, la amatista que brilla sobre el anular del prelado.
  • Quitáronselo a los otros mendigos para dárselo, y ellos, con el enojo, siguiéronle, y vieron que en un rincón detrás de la puerta estaba sorbiendo con gran valor, y sobre si era bien hecho engañar por engullir y quitar a otros para sí, se levantaron voces y tras ellas palos y tras los palos chichones y tolondrones en su pobre cabeza.
  • ¡Pícaro duque, que te quiere quitar esa recondenada prenda tuya! Desprendido de las manos de su mujer, que como tenazas le sujetaban, Ido volvió a sus mímicas, y Nicanora, sabiendo que no había más medio de aplacarle que dar rienda suelta a su insana manía para que el ataque pasara más pronto, le puso en la mano un palillo de tambor que allí habían dejado los chicos, y empujándole por la espalda.