Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "rabia" aquí tienes una selección de 71 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra rabia para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Rabia nos tenían.
- Rabia, rabia, rabia.
- Rabia, rabia, rabia.
- Dijo con rabia Juan Pablo.
- ¡Aquello me daba una rabia.
- Si me quieres, rabia y rabia.
- ¡Le tengo tanta rabia a ésa.
- Llena de rabia, llena de celos.
- Eso, eso no indicó Jacinta con rabia.
- Devoraban los vecinos su rabia en silencio.
- La pobre superiora estaba lívida de rabia.
- Allen, desencajado, pálido de rabia, exclamó.
- Por aquello de muerto el perro se acabó la rabia.
- Mujer ésa, bien comprendo que rabia por largarse.
- En suma, don Álvaro tenía celos, envidia y rabia.
- A él he llegado pasando por la rabia, por la locura.
- Treinta, no me diga que no, porque me muero de rabia.
- Estas tontas son terribles, cuando les entra la rabia.
- ¡Entrole de improviso a la pobrecita esposa una rabia.
- La rabia y la miseria me llevaron con Juárez el Negro.
- ¡Disimulan, disimulan conmigo!, pensó Petra con rabia.
- Aquella noche hice yo un gasto de cólera y de rabia inútil.
- Pero delante del aya, de los criados y del hombre, lloraba de rabia.
- He pasado por todas las crisis de la ira, de la rabia y de la locura.
- Otro espumarajo de rabia y grosería brotó de los labios de don Pedro.
- La nobleza vetustense opinó que muerto el perro no se acabase la rabia.
- Replicó él con aquella rabia superficial que no pasaba de las palabras.
- Venía subiendo la escalera, y me entró tal rabia, que me pregunté a gritos.
- Muerto el perro se acabó la rabia, había dicho uno de los nobles de Vetusta.
- Iba á caer al suelo, apoplético, agonizante de cólera, asfixiado por la rabia.
- Miraba con ojos de rabia todas las caras conocidas y burlonas que se agolpaban en la verja.
- Y ¡oh rabia! el Magistral, él lo había visto, pasaba sin obstáculo, y estaba solo con ella.
- Pero la Delfina se levantó de repente, poseída de la rabia de paloma que en ocasiones le entraba.
- Digo yo que se puede tener rabia a otra persona, desear que la maten, y sin embargo no ser una mala.
- ¡Me les pagarás, morral! En su voz, trémula de rabia, vibraban condensados todos los odios de la huerta.
- Al ver que ardía nuestro navío, se nos redobló la rabia y cargamos de nuevo la andanada, y otra, y otra.
- Lo que más me carga dijo Don Evaristo con rabia, dando un puñetazo en el brazo del sillón, es que la vista.
- CAPÍTULO IX CÓMO INTENTÓ VENGARSE CARLOS DE MARTÍN ZALACAÍN Carlos Ohando enfermó de cólera y de rabia.
- ¡Qué rabia tengo! pensó Jacinta apretando sus bonitísimos dientes, por haberme ocultado una cosa tan grave.
- Juanito, eres un imbécil dijo el avaro con los labios trémulos por la rabia, erizándosele el bigote de cepillo.
- Bien merecido me lo tengo declaró en un arranque de dolor combinado con la rabia, porque los dos hemos sido malos.
- La firmeza del padre surgió de pronto en Roseta, trémula, balbuciente de rabia y con los ojos veteados de sangre.
- Mi cólera y mi rabia llegaban a ponerme como enloquecido, y una porción de ideas furiosas me venían a la imaginación.
- Se mordían los labios con rabia y dudaban de su laboriosidad cuando no podía convertir en vestido flamante un guiñapo viejo.
- ¡Llora, Shacu! Y a él le entraba tal desesperación, que pateaba, tiraba el gorro rojo al suelo, y casi comenzaba a llorar de rabia.
- La rabia surgió terrible en su alma, y sin reparar en lo que hacía, incorporose en el lecho, alargando las manos a la percha para coger su ropa.
- La gente se hizo atrás instintivamente, aterrada por el ademán agresivo de este hombre siempre pacífico, que parecía ahora agigantado por la rabia.
- Don Manuel, el hombre de las economías inauditas y las ruindades sin ejemplo, estremecíase de rabia al ver el uso que Rafael hacía de sus liberalidades.
- Se cerró la ventana del cuarto de Catalina, y en el mismo momento Carlos se llevó la mano a la frente y pensó con rabia en la magnífica ocasión perdida.
- Desde entonces le miraba con rabia, y, de cogerlo por mi cuenta, le hubiera atracado de perejil hasta enviarlo a decir sus relaciones al paraíso de los loros.
- Mary abrió la puerta y trajo en brazos a un chiquitín, que al verse preso y en presencia mía empezó a llorar y patear, con tal rabia, que tuvo que dejarlo.
- Batiste miró sus campos, y toda la rabia sufrida una hora antes ante el Tribunal de las Aguas volvió de golpe, como una oleada furiosa, á invadir su cerebro.
- Lo que hay que hacer aquí es salir al campo con el fusil, y a todo liberal que se encuentre, ¡fuego! Y por la espalda añadió el otro, con la cara inyectada de rabia.
- Atropellándose al hablar, de pura rabia y despecho, insistió en que nadie imaginaría que el marqués de Ulloa, un señorito que sólo pensaba en cazar, se echase a político.
- Barret iba detrás, intentando perseguirle, sujeto y contenido por los fuertes brazos de unos mocetones, desahogando su rabia contra aquel bruto que le impedía defender lo suyo.
- Y Juanito pensaba con rabia en su antiguo ídolo como el devoto que pierde la fe, y en la imagen milagrosa que antes le arrancaba lágrimas de emoción ve sólo un miserable leño.
- Después enrojeció con repentina rabia, mirando el pedazo de vega que se veía á través de la puerta, con sus blancas barracas y su oleaje verde, y extendiendo los brazos gritó.
- Quería saciar su rabia en la vivienda, ya que no podía hacer añicos al dueño, y tan pronto aporreaba la puerta como daba de culatazos á las paredes, arrancando enormes yesones.
- No pudiendo librar sus brazos de los vigorosos que la contenían, sus dedos se agarraron con rabia epiléptica a lo que encontraban, y querían deshacer y rasgar la sábana y la colcha.
- Se hundió él en su sillón, mirando a los chicos, y ella quedó con los ojos fijos en el suelo, el ceño fruncido y las mejillas de un rojo violáceo, como si la rabia le produjese erisipela.
- No había visto un solo libro, ni por el forro, y toda su argumentación ingeniosa sacábala de la rabia que contra doña Lupe sentía, rencor satánico que habría bastado para inspirar epopeyas.
- De rama a rama, de tronco a tronco, en todas direcciones subían y bajaban hilos de araña que se le metían por ojos y boca al ex regente, que escupía y se sacudía las telas sutilísimas con asco y rabia.
- Batiste vió arremolinarse la gente en la puerta de la barraca lejana, y luego muchos brazos levantados con expresión de dolor, manos crispadas que se arrancaban el pañuelo de la cabeza para arrojarlo con rabia al suelo.
- De aquí las exclamaciones de asombro y el gesto de rabia de toda la huerta cuando Pimentó, de campo en campo y barraca en barraca, fué haciendo saber que las tierras de Barret tenían ya arrendatario, un desconocido, y que él.
- Tanta turbación había en el alma de la esposa de Rubín, que la ira estaba en ella como prendida con alfileres, y el menor accidente, una nada, determinaba la transición de la rabia al dolor, y de la energía convulsiva a la pasividad más desconsoladora.
- Entonces sentía las cosquillas, pues no merecen otro nombre, las cosquillas de aquella infantil rabia que solía acometerla, sintiendo además en sus brazos cierto prurito de apretar y apretar fuerte para hacerle sentir al infiel el furor de la paloma que la dominaba.
- Parece que allá dentro se lamenta el amor siempre callado y en prisiones ¡qué sé yo! ¡Suspira de un modo, da unos abrazos a las almohadas! ¡Y se encoge con una pereza! Cualquiera diría que en los ataques tiene pesadillas, y que rabia de celos o se muere de amor.
- Ugarte vio que la señorita de la casa me manifestaba simpatía, y, llevado por uno de sus movimientos de rabia y de envidia, escribió al capitán Sandow, diciéndole que yo iba entablando amistades con su hija, que los tres éramos piratas, que veníamos escapados de los pontones.
- Le entraba tal rabia, que no podía ni siquiera rezar, y la rabia, más que contra el ratón, era contra Sor Natividad, que se había empeñado en que no hubiera gatos en el convento, porque el último que allí existió no participaba de sus ideas en punto al aseo de todos los rincones de la casa.
- Allí se había agitado en otros siglos, vociferante y rojo de rabia, el valencianismo levantisco, y los santos de la portada, mutilados y lisos como momias egipcias, al mirar al cielo con sus rotas cabezas, parecían estar oyendo aún la revolucionaria campana de la Unión ó los arcabuzazos de la Germanías.
- Instintivamente, movida por el dolor, se agarró también á los rubios pelos de la hilandera, y durante algunos minutos se las vió á las dos encorvadas, lanzando gritos de dolor y rabia, con las frentes cerca del suelo, arrastrándose mutuamente con los crueles tirones que cada una daba á la cabellera de la otra.