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Ejemplos de oraciones con la palabra racimos

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra racimos en el contexto de una oración.

Término racimos: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "racimos" aquí tienes una selección de 12 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra racimos para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Los racimos han desaparecido de las vides.
  • En aquel telón había racimos de dátiles colgados de una percha.
  • Las peras cenicientas y rugosas atadas en racimos y colgantes de los clavos.
  • Doblegábanse los nispereros con el peso de los amarillos racimos cubiertos de barnizadas hojas.
  • En otoño, los racimos de granos alongados cuelgan entre los pámpanos en vistosas estalactitas de oro.
  • Los racimos de la parra se coloreaban, los granados se llenaban de flor roja y las naranjas iban engordando en el arbusto.
  • Y un poco más allá, los tíos de Elche mostrando sus enormes sombreros tras la celosía formada por los racimos de dátiles de un amarillo rabioso.
  • Estas referencias o noticias sueltas eran en aquella triste historia como las uvas desgranadas que quedan en el fondo del cesto después de sacar los racimos.
  • Los cirios, en el altar mayor, comenzaron a arder, y a su luz resplandeció todo el retablo churrigueresco, dorado, retorcido, con sus columnas salomónicas y sus racimos de uvas.
  • Colgando de las traseras de los carromatos balanceábanse racimos de chicuelos, que al menor vaivén caían en la arena, saliendo milagrosamente de entre las patas de los caballos.
  • Sus sarmientos se enroscan y agarran con los zarcillos al encañado, cuelgan profusos los racimos, y los redondos pámpanos anchos forman un toldo de suave color presado sobre las aguas quietas.
  • Día hubo en que viajaba con Baco, Anita, recorriendo la India, o bien navegando en el barco prodigioso de cuyo mástil floreciente pendían racimos y retorcidos tallos, y tuvo que saltar de repente a la prosaica orilla del Soto, llamada por la voz del ex regente que gritaba.