Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "ramón" aquí tienes una selección de 60 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra ramón para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Don Ramón.
- Ramón miró al Pituso.
- Preguntó Juan a Ramón.
- ¡Ramón se ha reído más.
- Ramón Villuendas no estaba.
- A Ramón le hizo muchísima gracia.
- Benigna y Ramón miraban a Jacinta.
- ¿Cuándo vamos a ver a don Ramón?
- Hay que ver en seguida a don Ramón.
- Ramón Limioso, un cumplido caballero.
- Podía hacer don Ramón lo que quisiera.
- El mundo no es el cielo, ¿verdad, Ramón?
- A la baja está don Ramón, y sigo a su lado.
- Pues pregúntale qué piensa del tal don Ramón.
- Quedamos, pues, en que iremos a ver a don Ramón.
- Señores dijo en grave y enronquecida voz Ramón Limioso.
- A ver, doña Guillermina, espere un ratito añadió Ramón.
- Por eso le he dicho ayer a nuestro pariente Ramón Trujillo.
- Era la misa de San Ramón Nonnato, elegida para la circunstancia.
- Ya puede usted ir rezando al bendito San Ramón, señor capellán.
- En el primer tramo de la escalera estaba el despacho de don Ramón.
- Don Ramón es infalible, pero ¿quién sabe lo que reserva la suerte.
- Don Ramón Morte, el hombre mimado de la fortuna, el gran filántropo.
- A todos los admiradores de don Ramón les había alcanzado la derrota.
- Sólo que en vez de ir al Retiro, se personaron en casa de Ramón Villuendas.
- Don Ramón tenía en su poder más de tres mil duros míos en títulos del Estado.
- Los nuevos clientes de don Ramón atravesaron la oficina tan conmovidos como el otro.
- El novio era Ramón Villuendas, hijo mayor del célebre cambiante de la calle de Toledo.
- Que me acuerdo yo antes, que si no eran comedias del buen Lope de Vega, y Ramón, no había otra cosa.
- A los dos días, ninguno de los bolsistas que tenían por oráculo al famoso don Ramón dudaba de ella.
- Y don Ramón les acompañó hasta la mampara, cobijando con mirada amorosa de padre a sus tres clientes.
- El hombre, pálido de emoción, se contenía para no arrojarse al cuello de don Ramón y comérselo a besos.
- Por la tarde, en la Bolsa circuló una noticia que hizo palidecer a todos los protegidos de don Ramón Morte.
- Ramón Limioso, fiel a su desdén de la grey villana, asió el látigo más delgado, un latiguillo de montar.
- Una de San Ramón Nonnato y otra de Nuestra Señora de la Angustia, sosteniendo en el regazo a su Hijo muerto.
- El célebre banquero don Ramón Morte había desaparecido, produciendo la consternación en centenares de familias.
- Cuando su papá Ramón le reprendía, le enseñaba la lengua, diciendo hostias y otras isprisiones feas, y dimpués.
- Ramón Limioso, serio y aún melancólico, se limitó a entregar a Barbacana el latiguillo, sin despegar los labios.
- ¡Bien por los chicos valientes! dijo Santa Cruz, a punto que Ramón Villuendas se despedía para bajar al escritorio.
- Debajo, encerrado en un patinoso marco dorado, pendiente de un viejo listón descolorido, hay un dibujo de Ramón Casas.
- Ahora, Tónica ya no encontraba tan insignificante a don Ramón y hasta creía ver en él cierta aureola de hombre de genio.
- En esto entró Ramón Villuendas, preguntando a cómo tomaban las libras, y la conversación vino a recaer sobre el mismo tema.
- Una parte de su capital la había entregado a don Ramón Morte, no para jugadas de Bolsa, sino para la adquisición de valores públicos.
- Y Juanito, a no ser por su deseo de verse dueño de Las Tres Rosas, hubiese vendido el huerto, poniendo toda su fortuna en manos de don Ramón.
- Y la más célebre de todas era la de Joshe Ramón, conocida por el Guezurrechape de Cay luce, o sea, en castellano, el Mentidero del muelle largo.
- El acto de ciega confianza de su novia y su vieja amiga entregando sin temor los ahorros al omnipotente don Ramón Morte había acabado por decidirle.
- Y tanto él como Juanito manteníanse firmes, a pesar de que continuaba el alza y no se veía la menor probabilidad de que pudiesen cumplirse las predicciones de don Ramón.
- Él era soldado fiel de don Ramón y le seguía a ciegas, convencido de que con un hombre así, de tropezón en tropezón, más tarde o más temprano se llegaba a la victoria.
- La familia menuda de aquella casa se componía de cinco cabezas, dos niñas grandecitas, hijas de la primera mujer de Ramón, y los tres hijos de Benigna, dos de los cuales eran varones.
- La hija mayor de Gumersindo Arnaiz se casó con Ramón Villuendas, ya viudo con dos hijos, célebre cambiante de la calle de Toledo, la casa de Madrid que más trabaja en el negocio de moneda.
- Don Ramón acogió con noble modestia las expresiones de confianza de su admirador, y pareció enternecerse con las pocas palabras de Tónica y su amiga rogándole se dignase aceptar su dinero.
- En el salón vio a varias personas, Casa Muñoz, Ramón Villuendas, Don Valeriano Ruiz Ochoa y alguien más, hablando de política con tal expresión de terror, que más bien parecían conspiradores.
- Eran curas en su mayoría, pues don Ramón, persona piadosa y amiga de hacer limosnas por mano de la Iglesia, figuraba como el banquero del clero, y en las sacristías su nombre alcanzaba gran prestigio.
- Ahora se ha descubierto que el tal don Ramón no compraba papel, y cuando le daban una cantidad con tal destino la dedicaba a la Bolsa, cuidando de entregar los intereses al cliente, como si en realidad existiesen los títulos.
- Y para probarlo, no había más que fijarse en don Ramón Morte, un filántropo, que hacía el bien encaminando a la ganancia los pequeños capitales que yacían muertos y dedicando las ganancias propias a obras de beneficencia.
- ¡Apenas llevo rezado desde ayer! De tan sencilla confesión tomó pie el médico para contar mil graciosas historietas, donde se mezclaban donosamente la devoción y la obstetricia y desempeñaba San Ramón papel muy principal.
- Dos días antes, don Ramón, al hacer el balance del mes, notando que resultaban en su favor quinientas pesetas, procedentes sin duda de un error en la cobranza, había ido a confesar la involuntaria falta, entregando la cantidad al cura para que la repartiese entre los pobres.
- Donde quiera que se encontrase aquel cuerpo larguirucho, aquel gabán raído, aquellos pantalones con rodilleras y tal cual remiendo, no se podía dudar que, con sus pobres trazas, Ramón Limioso era un verdadero señor desde sus principios así decían los aldeanos y no hecho a puñetazos, como otros.
- Contra la tendencia agnóstica de un Du Boie Reymond que afirmó que jamás el entendimiento del hombre llegaría a conocer la mecánica del universo, están las tendencias de Berthelot, de Metchnikoff, de Ramón y Cajal en España, que supone que se puede llegar a averiguar el fin del hombre en la Tierra.
- Ya se atrevía algunas noches a hacerles tertulia hasta las diez, y como la presencia de Micaela daba a la conversación un tinte de seriedad, Juanito hablaba del comercio, de los triunfos de la Bolsa, de la buena fortuna de su principal, y sobre todo, de don Ramón Morte, su grande hombre, al que cada vez tributaba una adoración más vehemente.