Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra rapaz

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra rapaz en el contexto de una oración.

Término rapaz: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "rapaz" aquí tienes una selección de 23 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra rapaz para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Un rapaz guapo por cierto.
  • ¿Y qué le parece el rapaz, diga?
  • Le conceptuaban un rapaz inofensivo.
  • El rapaz sale de punta murmuró el abad de Ulloa.
  • ¿Cuándo se determinará el rapaz a pedirme a Rita?
  • El rapaz podía a mansalva realizar sus propósitos.
  • ¿Piensa que el rapaz no puede con lo que tiene dentro?
  • ¡Retebién! ¡Viva la gente templada! No, lo que es el rapaz.
  • No se atrevía el rapaz ni a volver la cabeza, de puro encantado.
  • El rapaz fijaba su atención de salvaje en los guantes de la señora.
  • Ayer, al volver del pasto, el rapaz que la cuida le encontró dos puñaladas.
  • Aunque el cazador iba como el pensamiento, el rapaz corría en regla también.
  • Ven conmigo, rapaz, que voy a arreglarte algo para que te tapes esas piernecitas.
  • Aumentábase su compasión hacia Perucho, el rapaz embriagado por su propio abuelo.
  • , sus garras se hincan en las carnes del rapaz, su cuerpo descomunal le cae encima lo mismo que una roca inmensa.
  • Si don Eugenio ponía cara de perro a las peticiones, surgía la protesta en la rapaz parentela que tanto le quería.
  • El marqués se lo acercó a la boca, divirtiéndose un rato en quitárselo cuando ya el rapaz creía ser dueño de él.
  • Lo cierto es que el rapaz abrió la mano, separando mucho los dedos, y los ochavos apresados cayeron entre los restantes, con metálico retintín.
  • Un día que acudió más diligente al cacareo delator, divisó agazapado en el fondo del gallinero, escondiéndose como un ratoncillo, un rapaz de pocos años.
  • El rapaz se sentó sin soltar a la nena, diciéndole mil chuscadas y zalamerías a fin de acallarla, abusando del diminutivo que tan cariñosa gracia adquiere en labios del aldeano.
  • El rapaz respondió que no, y al punto destacose del grupo la niña de las zancas largas, de las greñas sueltas y de los zapatos de orillo, apartando a manotadas a todos los demás muchachos que se enracimaban ya en derredor de las señoras.
  • Y pasando por él una ráfaga de confianza, desarrollaba un panorama tan encantador a los ojos de su dependiente, que los instintos de comerciante rapaz despertaban en éste y se estremecía de pies a cabeza con el escalofrío de la ambición.
  • Nucha le ofrecía de vez en cuando golosinas y calderilla, y el rapaz, como suele suceder a las fieras domesticadas, contrajo excesiva familiaridad y apego, y costaba trabajo echarle de allí, encontrándosele por todas partes, donde menos se pensaba, a manera de gatito pequeño viciado en el mimo y la compañía.