Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra rata

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra rata en el contexto de una oración.

Término rata: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "rata" aquí tienes una selección de 18 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra rata para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Ya está en pie la rata eclesiástica.
  • Miraba con verdadero espanto a la rata eclesiástica.
  • Soy Guillermina, doña Guillermina, la rata eclesiástica.
  • Sale al mirador Barbarita para hablar con la rata eclesiástica.
  • Es ella, la rata que ha entrado y se va escurriendo por entre los muebles.
  • Bárbara, que debajo de la mantilla de la rata eclesiástica veo un bulto.
  • Decía la rata eclesiástica, luchando por desasirse y por sofocar la risa.
  • Y la rata guiñaba más los ojos, y en su bondad quiso abrir camino a la confesión.
  • No hagan ustedes caso de esta rata eclesiástica indicó Moreno, sentándose entre Barbarita y Jacinta.
  • Entonces mi querida rata se pondría a roer en un rincón del cielo para hacer un agujerito, por el cual me colaría yo.
  • Es que lo uno no quita lo otro, y aunque yo sea incrédulo, quiero tener contenta a mi rata eclesiástica, por lo que pudiera tronar.
  • Lo que menos pensarás tú, tontín, es que la rata eclesiástica te ha tomado por su cuenta y te está salvando sin que lo adviertas.
  • La persona que familiar y cariñosamente llamaban algunos la rata eclesiástica, infundíale más respeto que un confesor, más que un obispo, más que el Papa.
  • Santa Cruz le había dicho varias veces que la rata eclesiástica vivía en la casa inmediata a la suya, y que ella y Barbarita se comunicaban por los miradores.
  • Pasa, rata replicó Moreno, que se acababa de dar un baño y estaba sentado, escribiendo en su pupitre, con bata y gorro, clavados los lentes de oro en el caballete de la nariz.
  • Como aún no habían encendido la luz del recibimiento, sólo columbró un bulto, una sobra y pudo oír dos o tres palabras que se dijeron, al despedirse, Jacinta y la rata eclesiástica.
  • No restaba más esperanza a las primitas que la herencia de una tía soltera, doña Marcelina, madrina de Nucha por más señas, que residía en Orense, atesorando sórdidamente y viviendo como una rata en su agujero.
  • Se devanaba los sesos en el torniquete de su desvelo para averiguar el sentido de tal fenómeno, y llegó a figurarse que de los restos fríos de Mauricia salía volando una mariposita, la cual mariposita se metía dentro de la rata eclesiástica y la transformaba.