Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "rayo" aquí tienes una selección de 83 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra rayo para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- G | |Rayo.
- El árbol atrae el rayo.
- Pues que le parta un rayo.
- ¡Ande y que lo parta un rayo!
- El Rayo corría hacia el Norte.
- ¿Que los parta un rayo a los otros?
- Y a los demás que los parta un rayo.
- El Rayo, de 100, que mandaba Macdonell.
- Un rayo de luna le alumbraba las narices.
- El rayo que por dentro pasaba decía así.
- El rayo de sol alegra porque está limpio.
- No le dejaba ver ni un rayo de luz del cielo.
- El agua sube, y el Rayo se acabó para siempre.
- A este condenado le pusieron Rayo por mal nombre.
- Al que no le convence un rayo, no le convence nada.
- Me consta que la carrera de un coche atrae el rayo.
- En tanto, el navío Rayo pasaba por babor y al habla.
- El último resto del Rayo iba a ser tragado por las olas.
- No había tiempo que perder, porque el Rayo se desbarataba.
- Leer, leer, y el aparato cerebro espinal que lo parta un rayo.
- Pues así dicen, chiquilla, y hasta que eso viene como un rayo.
- En vano quiso ocultarlas que el rayo amenazaba su hogar tranquilo.
- Pero al fin se hizo, y las dos embarcaciones se dirigieron al Rayo.
- Por los grandes balcones no se dejaba pasar más que un rayo de luz.
- De la vanguardia sólo han venido a auxiliarnos el Rayo y el Neptuno.
- ¡Mal rayo que te parta! vociferó el marqués echando fuego por los ojos.
- Después explicó el motivo de su presencia a bordo del Rayo, de este modo.
- El Príncipe de Asturias 118, el Santa Ana 120, el Rayo 100, el Nepomuceno, el San.
- El Rayo, según opinión general, era un barco de malísimas condiciones marineras.
- A bordo del Rayo, donde me embarqué esta mañana, pregunté por ti, por el San Juan.
- Miraba en torno de ella, y nada, ni un mal rayo de esperanza amortiguaba su desesperación.
- Un rayo que le hubiese herido no le habría dejado más deshecho que esas palabras sencillas.
- Un chico que vivía enfrente de estas muchachas solía echarlas un rayo de sol con un espejito.
- De la subitánea muerte del rayo y de la centella libra este Trisagio, y sella a quien lo reza.
- Pues no podrá usted quejarse, amiguito, si le tocó ir en el Rayo, navío que apenas entró en acción.
- Cuando despertó, vió que entraba un rayo de sol por una alta ventana iluminando el destartalado zaquizamí.
- ¡Pues yo voy a castigarte! Y entonces el sol, que es un hombre terrible, manda un rayo feroz contra el agua.
- Aquel humilde Obispo a quien el Provisor en cuanto entró en el salón reprendió con una mirada como un rayo.
- Yo no estaba en el Rayo, sino en el Bahama, que sin duda fue de los barcos que mejor y por más tiempo pelearon.
- Y en pie, bañados por un rayo de sol su cabeza pequeña y rizada y el libro abierto, leyó las primeras páginas.
- Alzó Nucha los ojos, y en ellos lució un rayo instantáneo, un impulso de gritar, de quejarse, de pedir auxilio.
- Por último, después de algunas horas de mortal angustia, la quilla del Rayo tocó en un banco de arena y se paró.
- Pues así era el vivir para todas las criaturas, un rayo de sol que se cruza, para volver a la sombra de que se vino.
- Me dispuse a obedecer, intenté persuadir a mi amo de que él también debía transbordarse al Rayo por ser más seguro.
- Pretendía escurrirse, huir de la terrible hoz, en cuya hoja se quebraba un rayo de sol y se reproducía el azul del cielo.
- No quedaba duda de que el Rayo iba derecho a estrellarse inevitablemente en la costa cercana a la embocadura del Guadalquivir.
- Estupiñá, en cuanto supo lo que pasaba, salió como un rayo por esas calles en busca de los agraciados para darles la noticia.
- Bien haiga quien te puso Rayo decía irónicamente mirando al navío de este nombre, que era el más pesado de toda la escuadra.
- ¿Cómo pueden venir a ayudarnos el San Juan y el Bahama, que están a la cola, ni el Neptuno ni el Rayo, que están a la cabeza?
- Otro rayo de sol entreabría las nubes, y los santos, en sus hornacinas, parecían sonreír benévolamente al grupo del banquillo.
- Pasaba mucho tiempo así, el niño hombre mirando a su madre, y derritiendo lentamente la entereza de ella con el rayo de sus ojos.
- De éstos, salieron el 23, para represar las naves que estaban a la vista, el Montañés, el San Justo, el San Francisco y el Rayo.
- Es que cuando mi señor Don Alonso y los oficiales del Santa Ana creen que el Rayo entrará esta noche, por fuerza tiene que entrar.
- Añadió agarrándose para no rodar por el suelo, pues los balanceos del Rayo eran tales que muy difícilmente podía uno tenerse derecho.
- El Rayo hizo nuevos disparos, y esperamos socorros con la mayor impaciencia, porque, de no venir pronto, pereceríamos todos con el navío.
- Entre los que me rodeaban reconocí a algunos marineros del Rayo, les pregunté por Medio hombre, y todos convinieron en que había perecido.
- Una mañana de los últimos días de Diciembre, Isabel Cordero, hallándose en el comedor de su casa, cayó redonda al suelo como herida de un rayo.
- El de aquella tarde tristísima, tocando al término de su carrera en el momento de nuestra rendición, iluminó nuestra bandera con su último rayo.
- Nada alegra más que un rayo de sol, sobre todo si da sobre la verdura del follaje de un árbol, y el rayo de sol no está ni alegre ni triste, y quién sabe.
- ¡Figúrese usted qué nos importará a nosotros que cumpla no sé cuántos años ese señor Emperador, a quien parta un rayo! ¡Valiente jaqueca nos dio anoche!
- Dejé a Don José María para ver lo que pasaba, y en cuanto puse los pies fuera de la cámara, me enteré de la comprometida situación en que se encontraba el Rayo.
- Chupándose el dedo y en actitud meditabunda permaneció allí unos instantes, hasta que la misma falta de los dos cuartos acostumbrados le descubrió un rayo de luz.
- Bajo mis pies, que pataleaban con ira, el casco del Rayo se quebraba en pedazos, y sólo se conservaba unida y entera la parte de proa, con la cubierta llena de despojos.
- Mas, al fin, aunque hubo momentos en que a mí me parecía que la embarcación iba a desaparecer para siempre, llegamos al costado del Rayo, y con muchísimo trabajo subimos la escala.
- Pusímonos a comer, y quiso Dios que aun en esto me fue bien, que me cupo más pan que la laceria que me solía dar, porque rayó con un cuchillo todo lo que pensó ser ratonado, diciendo.
- Pero éste era socorrido oportunamente por el Asís, el Montañés y el Rayo, tres de los que se retiraron con Gravina el día 21, y que habían vuelto a salir para rescatar a los apresados.
- Desde que avistamos su gran vela mayor vimos segura nuestra salvación, y el comandante del Rayo dio las órdenes para que el trasbordo se verificara sin atropello en tan peligrosos momentos.
- Tuvo que tolerar lo que al principio le sublevaba sólo pensado, que sus hijas se moviesen, que sus amigos pusieran en juego sus relaciones para que el obispo se metiera el rayo en el bolsillo.
- Aquel hombre, débil y enfermizo, cuyo hermoso y triste semblante no parecía nacido para arrostrar escenas tan espantosas, nos infundía a todos misterioso ardor, sólo con el rayo de su mirada.
- Entonces me dijeron que habiendo salido otra balandra a reconocer los restos del Rayo, y los de un navío francés que corrió igual suerte, me encontraron junto a Marcial, y pudieron salvarme la vida.
- Pero como el camino se hacía largo y pesado, yo intenté trabar de nuevo la conversación, y principié contándole lo que había visto, y, por último, mi traslado a bordo del Rayo con el joven Malespina.
- Pero entre los quejidos de tórtola el viento volvía a bramar sacudiendo la enramada, volvía a rugir el huracán, estallaba el trueno y un sarcasmo cruel y grosero rasgaba el papel como el cielo negro un rayo.
- El San Agustín y el Herós se sostenían todavía, y el Rayo y el Neptuno, pertenecientes a la vanguardia, que habían venido a auxiliarnos, intentaron en vano salvarnos de los navíos enemigos que nos asediaban.
- Al ver que Ana había mentido, que estaba buena y había buscado un embuste para no acudir a su cita, el mal humor de Don Fermín rayó en ira y necesitó toda la fuerza de la costumbre para contenerse y seguir sonriente.
- Álava mandó que se le preguntase a la fragata Themis si creía poder entrar en Cádiz, y habiendo contestado rotundamente que no, se hizo igual pregunta al Rayo, que hallándose casi ileso, contaba con arribar seguramente al puerto.
- Y al cabo de un rato, su mente saltó de improviso con una idea nueva, expresada en medio de los ahogos de la desesperación, como un rayo que atraviesa las nubes y momentáneamente las horada, las ilumina con sus refulgentes dobleces.
- Los navíos que nos habían rescatado, esto es, el Rayo, el Montañés y el San Francisco de Asís, quisieron llevar más adelante su proeza, y forzaron de vela para rescatar también al San Juan y al Bahama, que iban marinados por los ingleses.
- Era un rayo de sol en una cerrazón de la niebla, era la viva reivindicación de sus derechos, una protesta alegre y estrepitosa contra la apatía convencional, contra el silencio de muerte de las calles y contra el ruido necio de los campanarios.
- Que, como tenemos por enemigo declarado al sol, por cuanto nos descubre los remiendos, puntadas y trapos, nos ponemos, abiertas las piernas, a la mañana, a su rayo, y en la sombra del suelo vemos las que hacen los andrajos y hilachas de las entrepiernas.
- Muchas veces, en cuanto veía un rayo de sol, a don Víctor se le antojaba aprovechar el buen tiempo y echar una cana al aire en los ventorrillos de la carretera de Castilla o en los de Vistalegre, en compañía de las personas que más quería en Vetusta, a saber.
- Y cuando sus ojos se encontraban con el rayo de aquellos ojos negros, sentía una impresión no muy grata, al modo de esos presentimientos inseguros que son, no como el contacto de un objeto, sino como la sensación del aire que hace el objeto al pasar rápidamente.
- Parecía que con la joven señora entraban en cada rincón de los Pazos la alegría, la limpieza y el orden, y que la saludaba el rápido bailotear del polvo arremolinado por las escobas, la vibración del rayo de sol proyectado en escondrijos y zahurdas donde las espesas telarañas no lo habían dejado penetrar desde años antes.
- Primero la ruina del protector que sostenía el prestigio de la casa y la de su hijo, con cuya fortuna contaba para casos extraordinarios, e inmediatamente aquella enfermedad extraña, rápida como el rayo, que mataba por anticipado al pobre joven, pues le tenía inmóvil e insensible como un cadáver, sin otra vida que aquella respiración angustiosa que parecía asfixiar a los demás.