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Ejemplos de oraciones con la palabra raza

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra raza en el contexto de una oración.

Término raza: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "raza" aquí tienes una selección de 59 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra raza para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Él era de otra raza.
  • Somos una raza inhábil hasta no poder más.
  • La raza ha de ser fuerte, recia, audaz, incontrastable.
  • Según él, en la raza blanca no hay más que dos tipos.
  • Don Matías y yo nos sentíamos como tipos de distinta raza.
  • El otro había hecho una afirmación rotunda de su país y de su raza.
  • Esta raza vasca es bonita, fina de tipo, pero en general no es fuerte.
  • No lo duden ustedes, nuestra raza está mal alimentada, y no es de ahora.
  • Pero en punto a los vestigios de raza y nación él se declaraba neutral.
  • Muchas veces yo pienso añadió el médico viejo que nuestra raza no es fuerte.
  • Somos una raza de fanáticos, y el fanatismo de la honra es de los más fuertes.
  • Por lo menos si la sangre faltaba, las inclinaciones de la raza estaban íntegras.
  • Al tipo ibérico asignaba el doctor las cualidades fuertes y guerreras de la raza.
  • El amor a la raza está en las arañas sobrepuesto a todo interés peculiarísimo.
  • ¡Qué pueblo, válgame Dios, qué raza! Lo que yo le decía anteayer a Don Alfonso.
  • De su raza no sé más de que sospecho era de judío según era medroso y desdichado.
  • Los hombres, los señoritos, esa raza de Caín, corrompida y miserable, tienen la culpa.
  • Es que esta pícara raza, que no conoce el valor del tiempo, tampoco conoce el del silencio.
  • La raza española es tremenda, chico, para la asimilación de todo lo que pertenece a la forma.
  • Los vascos, siguiendo las tendencias de su raza, marchaban a defender lo viejo contra lo nuevo.
  • Pero esa moral ¿no será la defensa de la raza que vive en una tierra pobre y de pocos recursos?
  • Era el momento más sabroso, el verdadero instante de felicidad espiritual para un cazador de raza.
  • Y en su insociabilidad hosca tienen como mira capital, como sentido esencialísimo, el amor a la raza.
  • El ama no desmentía su raza por la anchura desmesurada de las caderas y redondez de los rudos miembros.
  • En vano, siempre que el tiempo lo permitía, montaba en su hermoso caballo blanco de pura raza española.
  • Chim, el malayo, su amigo, era un dayak de Borneo, de estos malayos de pura raza, de los más violentos y crueles.
  • Ya le pesaba de haber entregado su hija a la gazmoñería inglesa que, según él, no servía para la raza latina.
  • Esta es una raza vieja que se ha refinado en el tipo, aunque no en las ideas, y que no tiene mucha fuerza orgácica.
  • Figurose que la raza de Santa Cruz le salía a la cara como poco antes le había salido el carmín del rubor infantil.
  • Sin la nefasta influencia de esa raza violenta de Caínes de cabeza redonda, yo hubiera sido un hombre de un tipo admirable.
  • Acaso el instinto de cobardía propio de su raza les moverá a agazaparse breves minutos detrás de un arbusto o de una peña.
  • Era el animal de pura raza española, y hacíale el jinete piafar, caracolear, revolverse, con gran maestría de la mano y la espuela.
  • Lo demás, lo que se refería a la esbeltez, lo había hecho la raza, decía doña Anuncia, que se picaba de esbelta, porque era delgada.
  • Era como dos países separados por esenciales diferencias de raza y antagonismos de costumbres, y unidos luego por un tratado de comercio.
  • Él sí era pobre, y más cada día, pero achacaba su estrechez a la decadencia general, a la falta de sangre en la raza y otros disparates.
  • Es preciso vivir en provincias, observar el caso concreto de estas casas, para capacitarse de lo hondo que está en nuestra raza esta melancolía.
  • Todos los pueblos tienen, sin duda, una serie de fórmulas prácticas para la vida, consecuencia de la raza, de la historia, del ambiente físico y moral.
  • Se asomó a ver quiénes eran los jinetes y reconoció a don Álvaro y a Paco que pasaron al galope de dos hermosos caballos blancos, de pura raza española.
  • Su cara, que parecía de cartón, era morena, dura, chata, de tipo mongólico, los ojos expresivos y afables como los de algunas bestias de la raza cuadrumana.
  • La adoro, porque no tendríamos medio de sentir el amor de Dios, si Dios no nos lo diera a conocer figurando que sus atributos se transmiten a un ser de nuestra raza.
  • Aquella niña en cuanto la habían separado de una vida vulgar, en poder de un padre extraviado y liberalote, y la habían alimentado bien, había recobrado el tipo de la raza.
  • Los pequeñuelos no parecían pertenecer a la raza humana, y con aquel maldito tizne extendido y resobado por la cara y las manos semejaban micos, diablillos o engendros infernales.
  • Para ella, la familia de los Aguirres constituía lo más selecto de la raza, y la profesión de marino, por ser la más frecuente entre los de su estirpe, era aristocrática y distinguida por excelencia.
  • Pero no conservaba tan bien como este la hermosura de aquella raza de gente guapa, porque las miserias, las enfermedades y la vida aperreada de los últimos años habían hecho efectos devastadores en su cara y cuerpo.
  • Fumando un cigarro se descubrían nuevos principios, y en el fondo de la vorágine batallaban las dos grandes soluciones de raza, ambas fuertes porque se apoyaban en algo secular, lentamente sazonado al calor de la historia.
  • La afición meridional al estruendo, el instinto de raza, ansioso de correr la pólvora, revelábase en el inmenso corro, donde se contaban las escopetas a centenares y el tirador de chaqué disparaba junto al aficionado de blusa.
  • No tenía don Pedro ideas políticas, aun cuando se inclinaba al absolutismo, creyendo inocentemente que con él vendría el restablecimiento de cosas que lisonjeaban su orgullo de raza, como por ejemplo, los vínculos y mayorazgos.
  • Magnífico ejemplar de una raza apta para la vida guerrera y montés de las épocas feudales, se consumía miserablemente en el vil ocio de los pueblos, donde el que nada produce, nada enseña, ni nada aprende, de nada sirve y nada hace.
  • Pero una vez que el siglo estaba metalizado y las muchachas no sabían enamorarse, ella quería utilizar, si era posible, la hermosura de Ana, que si se alimentaba bien sería guapa como su padre y todos los Ozores, pues lo traían de raza.
  • Aunque era partidario de las audacias financieras, siempre que pensaba en la posibilidad de poner en práctica sus entusiasmos surgían en él la prudencia y la desconfianza, los escrúpulos de la rutina comercial, como una herencia de raza.
  • Pertenecía, pues, Estupiñá a aquella raza de tenderos, de la cual quedan aún muy pocos ejemplares, cuyo papel en el mundo comercial parece ser la atenuación de los males causados por los excesos de la oferta impertinente, y disuadir al consumidor de la malsana inclinación a gastar el dinero.
  • Esta sola diferencia hacía comprender la diversa procedencia de los tripulantes, pues mientras unos eran marineros de pura raza, llevados allí por la matrícula o enganche voluntario, los otros eran gente de leva, casi siempre holgazana, díscola, de perversas costumbres, y mal conocedora del oficio.
  • La paternidad de la idea fue del dueño del cafetín establecido frente a la casa de doña Manuela, un sujeto panzudo y flemático, que gozaba en el barrio fama de chistoso y había heredado el apodo de Espantagosos, sin duda porque alguno de sus antecesores no estaba en buenas relaciones con la raza canina.
  • Pero el jaco, que no desmentía las aptitudes especiales de la raza caballar gallega para andar por mal piso, avanzaba con suma precaución, cabizbajo, tanteando con el casco, para sortear cautelosamente las zanjas producidas por la llanta de los carros, los pedruscos, los troncos de pino cortados y atravesados donde hacían menos falta.
  • Spanish START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL ARBOL DE LA CIENCIA Produced by Carlos Colón, Roberto Marabini and the Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This book was produced from images made available by the HathiTrust Digital Library.) PÍO BAROJA LA RAZA EL ÁRBOL DE LA CIENCIA NOVELA Illustration RAFAEL CARO RAGGIO.
  • Federico Ruiz, que tuvo años ha la manía de escribir artículos sobre los Oscuros pero indudables vestigios de la raza israelita en la moderna España (con los cuales artículos le hicieron un folletito los editores de la Revista que los publicó gratis), sostenía que el apellido de Rubín era judío y fue usado por algunos conversos que permanecieron aquí después de la expulsión.
  • Aran, cavan, siegan, cargan carros de rama y esquilmo, soportan en sus hombros de cariátide enormes pesos y viven, ya que no sin obra, por lo menos sin auxilio de varón, pues los del valle suelen emigrar a Lisboa en busca de colocaciones desde los catorce años, volviendo sólo al país un par de meses, para casarse y propagar la raza, y huyendo apenas cumplido su oficio de machos de colmena.
  • Y las personas, los personajes en quien más arraigadas están ciertas ideas venerables al fin, porque son profesadas con sinceridad y vienen hasta cierto punto de abolengo, obligan por la raza, esos mismos personajes, entre los cuales cuento al papá de este joven ilustrado, a mi buen amigo y condiscípulo el excelentísimo señor marqués de Vegallana, respetaban mis opiniones, como yo las suyas.
  • Porque aquel hidalgo de cepa vieja sentía a la vez gana ardentísima de casar a las chiquillas y un orgullo de raza tan exaltado, bajo engañosas apariencias de llaneza, que no sólo le vedaba descender a ningún ardid de los usuales en padres casamenteros, sino que le imponía suma rigidez y escrúpulo en la elección de sus relaciones y en la manera de educar a sus hijas, a quienes traía como encastilladas y aisladas, no llevándolas sino de pascuas a ramos a diversiones públicas.