Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra real

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra real en el contexto de una oración.

Término real: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "real" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra real para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • De allí a Puerto Real.
  • Es lo único efectivo y real.
  • El almacenista paga un real por resma.
  • La entrada no cuesta más que un real.
  • A dos reales, un real los niños y soldados.
  • Una noche fue al teatro Real de muy mala gana.
  • De las óperas del Real, y sobre todo, de Wagner.
  • Invitado por Juan a ir al Teatro Real, lo rehusó.
  • Una tifoidea, se le transformaba en una gripe real.
  • ¿Oyen ustedes ese trombón que toca la marcha real?
  • Pero con un real, no te bastaría para muchos días.
  • Resultó que a Barbarita no la llamaba mucho el Real.
  • Pues el camino que lleva usted es el del Teatro Real.
  • De rato en rato suena el grito agudo de un pavo real.
  • ¡Qué barbaridad! ¿Acometería el estado real de las cosas?
  • Traía cada una un real de porte, y eran hechas por él mismo.
  • Hurtado era republicano, Montaner defensor de la familia real.
  • El Real tiene tantos metros cúbicos menos que la Gran Ópera.
  • ¿Pero eso qué importa si no es el nuestro que es el único real?
  • El fuego del Real Carlos se pasó al San Hermenegildo, y entonces.
  • Faltó el hecho real, pero no la realidad del mismo en la voluntad.
  • Lo real, lo inmediato a su persona no lograba fijarse en su retina.
  • ¡Una real moza, la primita mayor! ¿Tú eres Rita, si no me equivoco?
  • Dió su medio real, y se metió en la ciudad por la puerta de Serranos.
  • No sabían si era un Fidias o un Praxíteles, pero sí que era una real moza.
  • Don Pedro Manuel de Jáuregui había servido en el Real Cuerpo de Alabarderos.
  • Verdaderamente decía él, ¿por qué ha de ser una cosa más real que la otra?
  • Puedes salir y entrar a la hora que quieras, y hacer lo que te dé tu real gana.
  • Menchaca abandonó a la muchacha de Puerto Real y comenzó a vigilar a su mujer.
  • Salió el buen mozo tropezando con el pavo real disecado y después con la puerta.
  • Si él va al teatro, seguramente será al Español, a la Comedia, tal vez al Real.
  • Dolorcitas trajo un anteojo y miramos el Puerto de Santa María, Rota y Puerto Real.
  • Y lo más alarmante era observar la encubierta, pero real omnipotencia de Primitivo.
  • ¿Pues qué te creías tú, que esto era el Teatro Real o la casa de Fernán Núñez?
  • A veces el joven volvía al camino real y se dejaba ir un buen trecho hacia el Norte.
  • Su único mérito real era tener condiciones de literato, de hombre de talento verbal.
  • El Real Carlos y el San Hermenegildo, viéndose atacados inesperadamente, hicieron fuego.
  • Procedamos con estricta lógica, y no aseguremos nada que no esté fundado en un dato real.
  • La entraña de un país no puede renovarse de un día para otro con un simple real decreto.
  • ¡Bonjour Jacquot! o ¡Lorito real!, como hubiese dicho siendo francés o español, gritaba.
  • ¡ay qué rato! ¡Y tener que disimular en casa delante de ti! Aquella noche ibas tú al Real.
  • Sabía medir el peligro y ver la situación real de las cosas sin exageraciones y sin alarmas.
  • Hendidura estrecha y lóbrega de la muralla que bajaba por una rampa en zig zag al camino real.
  • Que era lo único real, lo único serio el quererme, sobre todo yo a ti, y huir si hacía falta.
  • Yo imperturbable, le hablé de mi asilo y le dije que esperaba algún auxilio de su real munificencia.
  • Esto no era palabrería, y en las pruebas de la vida real, vio el Delfín que aquella vez iba de veras.
  • El único bicho que le era simpático a don Álvaro era un pavo real disecado por Frígilis y su amigo.
  • Yo, por un real, mataría a un hombre solía decir el Choriset, mostrando sus dientes blancos y brillantes.
  • En otra azotea aparecía un pavo real que andaba suelto por el tejado, y daba unos gritos agudos y desagradables.
  • Después de servir a Don Carlos en una posición militar administrativa, Rubín había sido expulsado del Cuartel Real.
  • Se acercaba a la mesa, después de respirar fuerte, silbaba la marcha real, y fingía echar un vistazo a los periódicos.
  • No podía consultar el reloj de bolsillo, porque el día anterior al darle cuerda le había encontrado roto el muelle real.
  • Yo iba en el Real Carlos, de 112 cañones, que mandaba Ezguerra, y además llevábamos el San Hermenegildo, de 112 también.
  • Sobre esta fotografía se eleva, surgiendo del marco e inclinándose sobre el retrato, una fina y dorada pluma de pavo real.
  • Si su mujer lo permitiera, habría llevado Santa Cruz su indulgencia hasta consentir que el niño hiciera en todo su real gana.
  • Se había peleado con un amigo, dándose de bofetadas y palos en medio del puente del Real cuando iban a la feria a última hora.
  • Y dichoso mil veces el que como usted, así, tan jovencito, llega a posesionarse de esa idea y a hacerla efectiva en la vida real.
  • Habíale dado recomendaciones para elevadas personas del Cuartel Real y para unos clérigos de caballería que residían en Bayona.
  • Y cuando le vio venir del Cuartel Real, corrido y humillado, tuvo la señora una alegría tal que con dificultad podía disimularla.
  • Pues me ha dicho que si la señora quiere, naturalmente, se pondrá en la escalera cuando pase el Santísimo y tocará la marcha real.
  • Pero alegrose mucho de poder llevar al Real a sus hermanitas solteras, porque las pobrecillas, si no fuera así, no lo catarían nunca.
  • Tomo mi real y jarro y a los pies dándoles priesa, comienzo a subir mi calle encaminando mis pasos para la plaza muy contento y alegre.
  • También andaba por el suelo la corona real, triturada por las suelas de las botas, y el cetro de toda autoridad corría la misma suerte.
  • Después me fui un rato al Real, y al salir ocurriome pasar por Praga a ver si estaba allí Joaquín Pez, a quien tenía que decir una cosa.
  • La misantropía que le entró a Juan Pablo desde su desairado regreso del Cuartel Real no se alteró en aquellos días que sucedieron a la herencia.
  • Menchaca, cuando se instaló en Cádiz, tuvo la veleidad de poner casa a una muchacha de Puerto Real, y de pasear con ella en coche y regalarla trajes y joyas.
  • El secreto de Lamela era que estaba enamorado, pero enamorado de verdad, de una mujer de la aristocracia, una mujer de título, que andaba en coche e iba a palco al Real.
  • Era autor de novelas de brocha gorda y no pudiendo ya escribirlas para el público, intentaba llevar a la vida real los productos de su imaginación llena de tuberculosis.
  • Y rematando la robusta fábrica, en la que alternan los bloques ásperos con los escarolados y encajes del cincel, la apretada rúa de almenas cubiertas con la antigua corona real.
  • Al llegar al puente del Real pasó por entre los tranvías y carruajes, que, parados en la obscuridad, parecían mirar al gentío con los encarnados y redondos ojos de sus faroles.
  • Varias mujeres que tienen en la cuneta puestos ambulantes de pañuelos, recogen a escape su comercio, y lo mismo hacen los de la gran liquidación por saldo, a real y medio la pieza.
  • En efecto, se oía bien clara, aunque lejana, la marcha real tocada con verdadero frenesí por Leopardi, que en la repetición le ponía un lujo escandaloso de mordentes y apoyaturas.
  • Yo, que, de muchacho, tenía cierto ascendiente sobre él, intentaba convencerle de que debía tomar aquel mundo fantástico como real, si quería, pero sin darle demasiada importancia.
  • Desapareció de Madrid, y al cabo de meses se susurró en la tertulia del café que estaba en la facción, y que Don Carlos le había nombrado algo como contador o intendente en su Cuartel Real.
  • ¡Pedirme dinero un hombre que, cuando debe, no hay medio de sacarle un real, y se enfada si una reclama lo suyo! Dice que le van a hacer secretario de un gobierno de provincia y qué sé yo qué.
  • Es de ver uno de nosotros en una casa de juego con el cuidado que sirve y despabila las velas, trae orinales, cómo mete naipes y solemniza las cosas del que gana, todo por un triste real de barato.
  • Esto solía decir ella en brazos de su amante, gozando sin hipocresía, sin la timidez, que fue al principio real, grande, molesta para Mesía, pero que al desaparecer no dejó en su lugar fingimiento.
  • A este sentimiento consagré mi edad viril y a él consagro esta faena de mis últimos años, poniéndole por genio tutelar o ángel custodio de mi existencia escrita, ya que lo fue de mi existencia real.
  • A falta de cosa mayor, la viciosa no entraba nunca en su casa sin el par de guantes, el imperdible, los polvos para limpiar metales, el paquete de horquillas o cualquier chuchería de los bazares de todo a real.
  • Desde el camino real, Urbia aparece como una agrupación de casas decrépitas, leprosas, inclinadas, con balcones corridos de madera y miradores que asoman por encima de la negra pared de piedra que las circunda.
  • Pues, estando en esta afligida y hambrienta persecución un día, no sé por cual dicha o ventura, en el pobre poder de mi amo entró un real, con el cual él vino a casa tan ufano como si tuviera el tesoro de Venecia.
  • Todo esto declara una cartela le tocó a doña Eulalia Verdú y Brotóns en la rifa que se ejecutó en Zaragoza a beneficio del Santo Hospital Real y general de Nuestra Señora de Gracia el día 7 de Noviembre de 1830.
  • Y sin saber cómo, sin querer se le apareció el Teatro Real de Madrid y vio a don Álvaro Mesía, el presidente del Casino, ni más ni menos, envuelto en una capa de embozos grana, cantando bajo los balcones de Rosina.
  • El manteo que el canónigo movía con un ritmo de pasos y suave contoneo iba tomando en sus anchos pliegues, al flotar casi al ras del pavimento, tornasoles de plumas de faisán, y otras veces parecía cola de pavo real.
  • Y con favor que tuve de amigos y señores, todos mis trabajos y fatigas hasta entonces pasados fueron pagados con alcanzar lo que procuré, que fue un oficio real, viendo que no hay nadie que medre sino los que le tienen.
  • CAPÍTULO VI DE CÓMO LLEGARON UNOS TITIRITEROS Y DE LO QUE SUCEDIÓ DESPUÉS Un día de Mayo, al anochecer, se presentaron en el camino real tres carros, tirados por caballos flacos, llenos de mataduras y de esparavanes.
  • Además, el gobernador tiene, de los maravedís que en nombre de Su Majestad se ejecutan, ciento y cincuenta maravedís cuando la cantidad llega a cinco mil maravedís, y no más aunque pase, y de allí abajo, a real de plata.
  • Todos los viernes de Cuaresma la Real Audiencia Territorial pagaba y oía con religiosa atención o mística somnolencia un sermón que alguna notabilidad del púlpito vetustense predicaba en Santa María, la iglesia antiquísima.
  • Fuera por lo que fuere, él creía cumplir con Anita llevándola al Museo de Pinturas, a la Armería, algunas veces al Real y casi siempre a paseo con algunos libre pensadores, amigos suyos, que se paraban para discutir a cada diez pasos.
  • Era una soberbia alhaja, comprada aquella mañana por Rafaela en los bazares de Liquidación por saldo, a real y medio la pieza, y tenía un diamante tan grande y bien tallado, que al mismo Regente le dejaría bizco con el fulgor de sus luces.
  • Y sin embargo, no respondo de poderlo pintar, porque lo que fue real ha quedado como una idea indeterminada en mi cabeza, y nada nos fascina tanto, así como nada se escapa tan sutilmente a toda apreciación descriptiva, como un ideal querido.
  • Al subir la rampa del puente del Real tuvieron que apartarse del borde de la acera, limpiándose con los pañuelos de blonda el polvo que levantaban las ruedas de un carruajillo descubierto que corría con velocidad insolente, arrollándolo todo.
  • Juan Pablo estaba entonces en el Cuartel Real, y doña Lupe dejaba a Maximiliano en libertad, porque le creía inaccesible a los vicios por razón de su pobreza física, de su natural apático y de la timidez que era el resultado de aquellas desventajas.
  • Esta muralla sigue a lo largo del camino real, limita el pueblo por el Norte y al llegar al río se tuerce, tropieza con la iglesia, a la que coge, dejando parte del ábside fuera de su recinto, y después escala una altura y envuelve la ciudad por el Sur.
  • Doña Casta no estaba tranquila el día en que no iba a meter las narices en la tienda y taller, para traerle luego el cuento a doña Lupe de los encargos que había, y de lo que se estaba haciendo para la Casa Real y otras que sin ser reales tienen mucho dinero.
  • Don Víctor se embrollaba en estas alegorías, pero lo cierto era que él se figuraba a don Fermín de Pas, en medio de la procesión, y de pie en un carro de cartón, como él había visto entrar al barítono en el escenario del Real, una noche que cantaba el Poliuto.
  • Marcial había navegado en el Conde de Regla, en el San Joaquín, en el Real Carlos, en el Trinidad, y en otros heroicos y desgraciados barcos que, al parecer derrotados con honra o destruidos con alevosía, sumergieron con sus viejas tablas el poderío naval de España.
  • El abono que tomaron en el Real a un turno de palco principal fue idea de Don Baldomero quien no tenía malditas ganas de oír óperas, pero quería que Barbarita fuera a ellas para que le contase, al acostarse o después de acostados, todo lo que había visto en el Regio coliseo.
  • Toda esta invasión de figurones que trotaba por la ciudad, voceando como un manicomio suelto, dirigíase a la Alameda, pasaba el puente del Real envuelta con el gentío, y así que estaban en el paseo, iban unos hacia el Plantío para dar bromas insufribles, sonando las bofetadas con la mayor facilidad.
  • La situación desairada en que esto le ponía, inflamaba más y más el orgullo de Santa Cruz, y ante el desdén no simulado, sino real y efectivo, que su mujer le mostraba, el pobre hombre padecía horriblemente, porque era para él muy triste, que a la víctima no le doliesen ya los golpes que recibía.