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Ejemplos de oraciones con la palabra recato

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra recato en el contexto de una oración.

Término recato: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "recato" aquí tienes una selección de 14 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra recato para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Era por recato.
  • No es común que guarden el mayor recato.
  • No ha de entrar nadie de fuera, por el recato dijo Brandalagas.
  • La prenda más esencial en la mujer es la honestidad y el recato.
  • La paz de su casa, el recato del hogar, lo decían con silencio solemne.
  • El pensamiento no le daba más que vinagre en aquel calvario de su recato.
  • Aquel noviazgo de recato y de reserva, bajo la mirada de Gertrudis, que era todo alma.
  • Con este sistema de cautela y recato, les iba tan bien que Don Evaristo no cesaba de congratularse.
  • Por esto, al oír hablar de Naturaleza y de pecado, creyó que se referían a aquellas partes que debe cubrir el recato, y dijo escandalizada.
  • No le dejaba dar el pecho al pequeñito delante del padre de éste, y le regañaba por el poco recato y mucha desenvoltura con que se desabrochaba el seno.
  • Acongojóse el espíritu de Julián pensando en que el recato de Nucha iba a ser profanado, y su cuerpo puro tratado quizás como se trata a los cadáveres en la mesa de anatomía.
  • ¡Y luego nos llamarán a nosotros hipócritas! ¡Miren ustedes qué recato, qué decoro y qué vergüenza les ha entrado a los incircuncisos de Cebre! (en boca del arcipreste, incircunciso era tremenda injuria).
  • Julián recordaba a su madre, tan modosa, siempre con los ojos bajos y la voz almibarada y suave, con su casabé abrochado hasta la nuez, sobre el cual, para mayor recato, caía liso, sin arrugas, un pañuelito de seda negra.
  • Hablaban con los amigos que ocupaban las bolsas de los palcos principales, y hacían señas ostentosas y nada pulcras a ciertas señoritas cursis que no se casaban nunca y vivían una juventud eterna, siempre alegres, siempre estrepitosas y siempre desdeñando las preocupaciones del recato.